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  • 7.10.15
El marco Montilla-Moriles ha conseguido modernizar cerca de 3.000 hectáreas de viñedo en los últimos quince años. Así lo confirmó ayer el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Francisco Zurera, durante la presentación de los nuevos planes de reestructuración y reconversión que impulsa la Junta de Andalucía, con fondos procedentes del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (Feaga).



“La Campiña cordobesa ha dado en el siglo XXI un salto gigantesco en la modernización de su viñedo”, afirmó el responsable provincial de Agricultura, quien hizo hincapié en que “de las 6.000 hectáreas de vid que hay en la zona Montilla-Moriles, cerca de 3.000 están en espaldera”, un sistema de cultivo que permite mecanizar la mayoría de las labores agrícolas y que, tal y como destacó Zurera, "es más competitivo y, por tanto, cuenta con más posibilidades de futuro".

En efecto, desde el año 2001, un total de 1.089 viticultores del marco vitivinícola cordobés han reemplazado, con el apoyo de la Junta de Andalucía –que ha destinado a la zona Montilla-Moriles ayudas por valor de 27,7 millones de euros– cerca de 3.000 hectáreas de vides. “Córdoba es la provincia andaluza que mejor ha aprovechado estos fondos de reestructuración”, aseveró el delegado.

Solo en el ejercicio 2015, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha destinado más de 900.000 euros a la renovación de 132 hectáreas de viñedo, pertenecientes a 85 viticultores de la zona, toda vez que la cooperativa de segundo grado Bocovi y Asaja Todoviña están tramitando dos planes colectivos que todavía están en curso. “La Junta de Andalucía ha hecho un esfuerzo más que razonable para propiciar la modernización de este cultivo”, subrayó el delegado territorial de Agricultura, quien se mostró convencido de que “gracias a esas nuevas plantas en espaldera, el marco Montilla-Moriles es mucho más competitivo”.

En la misma línea se manifestó el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, quien valoró positivamente “las políticas que la Junta de Andalucía está llevando a cabo para apoyar a nuestros agricultores” dado que, a su juicio, los planes de reconversión “ayudan a mejorar la producción vitivinícola y a garantizar la calidad del fruto que se cosecha”.

Por su parte, el presidente de la cooperativa La Unión, Manuel Ruiz, reconoció que las ayudas a la reestructuración del viñedo han resultado “fundamentales” para permitir que este cultivo “haya logrado salir adelante”. A su juicio, los planes “no sólo han asegurado la supervivencia de nuestra variedad autóctona, la Pedro Ximénez, sino que han sido decisivos para propiciar la diversificación hacia variedades tintas”.

A su vez, el presidente de la cooperativa La Aurora, Juan Rafael Portero, confirmó que las políticas de reconversión del viñedo han permitido “modernizar” el cultivo en toda la provincia de Córdoba. “De no haberse aprobado estas ayudas, a día de hoy estaríamos hablando de una crisis aún más importante en nuestra zona vitivinícola”, apuntó Portero, quien se mostró convencido de que los planes de reestructuración “han ayudado al sector a ver su futuro con claridad y con optimismo”.

Nuevo sistema de autorizaciones

El acto celebrado en la tarde de ayer en la Oficina Comarcal Agraria de Montilla –y que reunió a viticultores de toda la comarca, así como a representantes de bodegas, cooperativas y lagares-- también sirvió para presentar el nuevo sistema de autorizaciones para nuevas plantaciones de viñedo que, a partir del 1 de enero del año próximo, reemplazará los derechos de plantación que permanecen en vigor y que sólo podrán emplearse hasta el 31 de diciembre. Con todo, Francisco Zurera aclaró que desde este momento y hasta finales del año 2020 “se puede solicitar la conversión de derechos vigentes de plantación de viñedo en nuevas autorizaciones”.

El tradicional sistema de derechos de plantación permitía al viticultor sembrar una superficie de viñedo en virtud de una acreditación que podía conseguirse directamente de la reserva regional o bien, mediante una transacción económica. No obstante, el principal medio de obtención de derechos de plantación de viñedo ha sido el arranque de vides antiguas y la replantación de otras nuevas.

“El viticultor disponía entonces de un plazo de ocho años desde la obtención del derecho para plantar las cepas nuevas”, recordó Zurera, quien precisó que entonces existían excepciones de aplicación al sistema de derechos –para el caso de viñedos experimentales o de parcelas para autoconsumo– que “se mantienen en el nuevo sistema de autorizaciones”.



El nuevo sistema de autorizaciones de plantación de viñedo que ha aprobado la Unión Europea entrará en vigor el 1 de enero del 2016 y se mantendrá, al menos, hasta el 31 de diciembre del 2030. Las autoridades comunitarias han previsto dos vías para obtener nuevos permisos para cultivar cepas jóvenes: las replantaciones –que la UE pretende que se conviertan en el procedimiento habitual—y la conversión de derechos de plantación todavía en vigor en nuevas autorizaciones –en cuyo caso, el plazo concluye a finales del 2020–.

Con todo, los viticultores interesados tendrán la posibilidad, además, de acceder a un cupo de derechos de plantación a nivel nacional, gestionado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, una medida que viene a sustituir la reserva regional que aún funciona. “El acceso a este cupo nacional para nuevos viticultores será gratuito y permitirá que la superficie de viñedo nacional crezca un máximo de un uno por ciento al año”, detalló Francisco Zurera, quien añadió que “una vez se haya obtenido la autorización de plantación, el viticultor tendrá un plazo de tres años desde la resolución para hacerla efectiva”.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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