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  • 31.10.15
Como dice Manolo García: "de lo poco que duran los momentos brillantes". Duran demasiado poco. Este apego que tengo a la estabilidad no es bueno. Más que estabilidad, lo que busco es el inmovilismo. Mi mente quiere encontrar un punto fijo y no moverse de ahí. Quiere que las nubes se paren, que el viento no sople, que no haya balanceo. "Tú no quieres vivir", dice mi cerebro inteligente. La vida es cambio, son montañas y valles, es viento fuerte y viento cálido. Es transformación, es gusano y mariposa. Esta idea del inmovilismo es la que más me hace sufrir.



Pero es que si estás en la cuerda, la quietud es fundamental. Cualquier pequeño soplo de aire puede hacer que pierda el equilibrio. Y el vacío que se vislumbra desde aquí arriba es peor que la muerte. La muerte es el descanso, las verdes praderas, el sol eterno, la nada cósmica llena de paz. ¿Cómo hacer que hoy cese este sufrimiento, este miedo al cambio?

Lo único que me queda es hacer que la cuerda desaparezca durante un rato. Puedo hacerlo. He aprendido. Espera.

Ya he vuelto. Solo tengo que esperar. Solo tengo que dejarme sentir las letras, solo tengo que dejarme disolver por las notas de esta canción o de cualquier otra. Pero hoy es esta: "hoy me siento un poco solo, solo un poco... Y hay tantos hoy en un instante...".

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ


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