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  • 4.10.15
El escritor sevillano Pablo Poó, consejero editorial de Montalbán Digital, acaba de presentar La mala Educación, un libro editado por Triskel Ediciones que ofrece un análisis irónico del sistema educativo desde el punto de vista de un interino y en el que se desgranan los problemas actuales de las aulas de Secundaria, además de proponerse soluciones para cada una de las situaciones que se plantean.



El autor, que en este periódico cuenta con su propia sección bajo el título Disculpe si no me levanto, es licenciado en Filología Hispánica y ejerce como profesor interino de Lengua y Literatura en Educación Secundaria por toda la geografía andaluza. Defenderá en breve su tesis doctoral sobre teatro barroco español y aún le quedan algunas asignaturas sueltas de Periodismo para concluir su segunda carrera universitaria.

Aunque su vocación es la narrativa (tiene publicados algunos relatos con Maclein y Parker y dirige el perfil Relatwitos, con el que fomenta la creatividad literarias en las aulas), La mala Educación supone su primera incursión en el género del ensayo.

La obra es el resultado de los seis años de experiencia como docente interino de su autor. Con un estilo ameno, de fluida lectura y con grandes dosis de ironía y mordacidad, Pablo Poó desgrana minuciosamente todos los aspectos que conforman el gran ente del sistema educativo español: el proceso selectivo –las oposiciones–; la estructura interna y el funcionamiento de un instituto; los diferentes planes educativos que se han puesto en marcha en España; los tipos de profesores, de padres o de alumnos.

“Después de trece institutos recorridos en apenas cinco años, de muchas tostadas con aceite y tomate y café solo largo discutiendo sobre el estado de la Educación; de miles de kilómetros recorridos para compaginar mi vida laboral y personal y más de una decena de casas alquiladas decidí parar un momento, organizar mis ideas y sentarme delante del ordenador para realizar un análisis de lo vivido en las aulas de la Educación Secundaria española”, apuntó.

Uno de los puntos en los que Pablo Poó hace mayor incidencia es en el sistema de acceso a la función docente: las temidas oposiciones. “Contamos con un sistema de acceso totalmente injusto; en primer lugar, la prueba teórica no demuestra tu conocimiento global sobre la asignatura que vas a impartir, ya que sólo se te pregunta por un tema entre setenta y cinco. Yo vería más lógico un examen global, tipo test si se quiere, sobre todo el temario para que pudiera demostrar mi conocimiento general sobre la materia que voy a enseñar”, recalca.

“Además, las desigualdades entre tribunales son enormes, aun teniendo en cuenta que los exámenes son distintos, pues tocan temas diferentes según el tribunal, en un tribunal puedes obtener plaza con un 5,33 y en otro quedarte fuera con un 7,65. No es tan difícil unificar los exámenes: en Selectividad se hace cada año”, sugiere.

En su libro, Pablo Poó propone una remodelación del sistema de acceso. “Lo que yo propongo parte de las ideas del Nuevo Acceso Docente (NAD), una plataforma de interinos hartos de las injusticias de un sistema que los obliga a aprobar oposiciones una y otra vez sin plaza”. La reforma consistiría en la no caducidad de las notas y en la creación de una lista dinámica donde los aspirantes a funcionarios docentes fuesen ordenados en función la nota de sus oposiciones y de un baremo en el que contase su experiencia laboral y su formación académica. “El coste de implantación de este sistema es cero. Solo es necesaria voluntad de debate y que se escuche al colectivo de los interinos”, indicó.

A pesar del tono crítico de su obra, Pablo Poó recalca que el pilar fundamental del sistema educativo son los profesores: “He conocido a muchas personas increíbles en todos los centros por los que he pasado desde 2009. Profesores vocacionales que luchan cada día por mejorar un sistema con el que no están de acuerdo y por sacar adelante a sus alumnos, a los que respetan muchísimo y por quienes, realmente, se desviven".

"Lamentablemente, como en todas las profesiones, existen ovejas negras. Son las menos, pero suelen ser las que más llaman la atención desde fuera del mundo educativo y las que, en ocasiones, nos cargan como colectivo de una mala fama muy injusta", concluye.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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