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  • 30.4.16
El Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles alertó ayer de las primeras manchas de mildium en viñedos del marco vitivinícola cordobés. Según detalló la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria), los primeros síntomas de esta epidemia vegetal –que afecta a las viñas especialmente durante la primavera– se detectaron el pasado miércoles en una zona que no ha sido revelada.



“Estas manchas proceden de las lluvias de la primera quincena de abril, en viñedos que en esos días tenían pámpanos de más de 10 centímetros”, explicaron ayer los responsables del Aula de Viticultura del Consejo Regulador, quienes hicieron hincapié en que si observa una mancha de mildiu en viñedo, “es importante no arrancar la hoja de la cepa” y avisar a las cooperativas o al Servicio de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura, en los teléfonos 677 903 144 y 671 563 556 o a través de esta dirección de correo electrónico.

Aunque el Consejo Regulador no ha concretado en qué lugar han aparecido estas manchas de mildium, generalmente los agricultores de Montemayor son los primeros en dar la alerta, al contar con viñedos en terrenos arenosos, donde la brotación es más temprana.

Conocido en otras regiones como añublo o mildeo, este hongo parásito originario de América puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la planta si el clima le favorece. De esta forma, representa una de las enfermedades criptogámicas más peligrosas y de las más temidas por los viticultores porque, cuando la infección es grande, puede devastar toda la producción de una zona vitivinícola.

Una vez que se detecta la primera mancha, el Aula de Viticultura del Consejo Regulador da la voz de alarma y los viticultores empiezan a aplicar los tratamientos correspondientes, a base de productos penetrantes y sistémicos que actúan incluso cuando la enfermedad se ha hecho presente en la planta. De esta forma, a los viñedos afectados se les pueden aplicar tratamientos a base de cobre que, además de ofrecer buenos resultados, tienen un coste relativamente bajo. No obstante, si la infección es mayor, es recomendable acudir a productos sistémicos, con lo que el tratamiento se encarece considerablemente.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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