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  • 23.6.17
La ciudad francesa de Estrasburgo, sede entre otros organismos del Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, encarna el ideal de una Europa unida. No en vano, a lo largo de la historia, esta ciudad ha pasado de manos francesas a alemanas y viceversa en varias ocasiones.



En pleno corazón de esta hermosa localidad alsaciana se encuentra la catedral de Notre Dame, incluida junto al centro histórico de la ciudad en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1988. El templo está consagrado al culto católico de la Virgen María, restablecido desde finales del siglo XVII tras el periodo de culto protestante iniciado en el siglo XVI.

El templo gótico se construyó entre 1176 y 1439. La fachada resulta impresionante, sobre todo cuando se accede desde la calle Mercière. El pórtico central está dedicado a la Pasión de Cristo y está decorado con escenas de los testamentos. La escultura de la Virgen con el Niño del parteluz recuerda la advocación mariana a la que se dedica la catedral. En su interior se conserva uno de los relojes astronómicos más interesantes del mundo.

Junto a la catedral se alza el Palacio Rohan –que alberga el Museo de Artes Decorativas–, el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico, uno de los más importantes de Francia por la calidad de sus colecciones.



En 1998 se inauguró el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo que, desde entonces, se ha convertido en un lugar clave de la vida cultural de la ciudad. Además de obras de Monet, Picasso o Kandinsky se puede ver el trabajo de dos artistas locales de prestigio: Hans Arp y Gustave Doré.

Las casas de estilo típicamente alsaciano a las orillas del río, en el barrio de la Petite France, son otro de los atractivos turísticos de la ciudad. Antigua morada de pescadores, molineros y curtidores, constituye todo un remanso de paz en pleno centro urbano. Entre las casas antiguas destaca la Maison Kammerzell, que se remonta al año 1427.

Tras la derrota de Francia en la guerra de 1870, los alemanes amplían la ciudad dando lugar al Barrio Imperial, una lujosa zona de grandes avenidas arboladas y edificios emblemáticos que serán sede de ministerios, la biblioteca y la universidad. Para saber más, merece la pena visitar la web de la Oficina de Turismo de Estrasburgo.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ

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