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  • 13.8.17
El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) atendió durante el primer semestre de este año a 429 menores, 205 niñas y 224 niños, en su Servicio de Atención Psicológica a Hijas e Hijos de Mujeres Víctimas de Violencia de Género, un programa que la Junta de Andalucía presta desde 2009 al considerar a los hijos e hijas como víctimas directas.



Desde su puesta en marcha, el servicio ha llegado a 3.666 menores víctimas, una cifra que, según la directora del IAM, Elena Ruiz, "debe hacer pensar sobre la magnitud del delito de la violencia de género y sobre la necesidad de un presupuesto estatal constante y suficiente para prevenir este tipo de terrorismo machista".

El programa, desarrollado a través de la Asociación Acción Social por la Igualdad, tiene como objetivo mejorar el bienestar psicosocial y atender las necesidades socioeducativas de los hijos e hijas, de entre 6 y 17 años, de las mujeres que sufren o han sufrido violencia por parte de su pareja o ex pareja, y que son también víctimas directas.

El programa, que se prestaba en los centros provinciales del IAM ubicados en las capitales, amplió también en 2014 su cobertura para acercar los servicios a toda la geografía, extendiéndolo a todos los municipios en los que hay Centro Municipal de Información a la Mujer (CMIM). Durante el primer semestre de este año, el servicio ha llegado a 161 menores víctimas en zonas rurales y a 268 en las capitales andaluzas. Junto a ello, se ha prestado asesoramiento a 289 madres, 97 en los municipios y 192 en las capitales.

Por provincias, en Sevilla se ha atendido a 90 menores, seguida de Jaén (70); Málaga (68); Almería (59); Córdoba (48); Cádiz y Huelva (34) y Granada (26). Por tramo de edad, el 54,3 por ciento de las niñas y niños tenían entre 6 y 10 años, un 28,4 por ciento entre 11 y 14 años, un 11,9 por ciento más de 14 años y un 5,4 por ciento menos de seis años.

La atención psicológica a hijos e hijas de víctimas de violencia de género pretende aumentar la autoestima, resolver conflictos psicológicos derivados de su situación, potenciar actitudes y comportamientos empáticos, así como eliminar los estereotipos y prejuicios de género. Con respecto a las madres, se les enseña a identificar señales de alarma previas a la reproducción de conductas violentas por parte de las hijas e hijos, a mejorar las relaciones entre madre y menor y a orientar sobre las pautas educativas más adecuadas a cada edad.

Las niñas y niños que, desde edades muy tempranas, están expuestos a la violencia de género en sus hogares corren el riesgo de reproducir esos patrones o sufrir secuelas que lastren el resto de su vida. A ello se añaden los problemas derivados del derecho del maltratador a los regímenes de visita, que puede dar lugar a que el menor se convierta en víctima directa como instrumento de daño del agresor hacia la madre. La propuesta andaluza de Pacto de Estado, presentada en 2015, incluye la iniciativa estatal de suspender el régimen de visitas para los maltratadores.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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