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DIPUTACIÓN DE CÓRDOBA

CLÍNICA PAREJO Y CAÑERO - ÚNICO HOSPITAL DE DÍA DEL CENTRO DE ANDALUCÍA

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  • 23.8.21
El vino dulce Pedro Ximénez es, para muchos enólogos, la "auténtica joya de la corona" de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles. Y, desde hace unos días, el marco vitivinícola cordobés se afana para ofrecer al mundo una de esas estampas singulares que, a modo de rito ancestral, se mantienen prácticamente inalterables a pesar del paso de los tiempos.


Como cada año, jornaleros de todas las edades se aplican desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde para depositar con esmero los racimos de uvas Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona, sobre los interminables capachos extendidos en varias fincas de la comarca. Y es que la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por este motivo, se suele decir que el Pedro Ximénez es "el vino que nace del sol de la Campiña cordobesa", ya que el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad. No obstante, en los últimos años están jugando un papel especialmente significativo las elevadas temperaturas que se registran en el marco Montilla-Moriles y que, a juicio de los responsables de Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía, son "consecuencia directa" del cambio climático.

"Las temperaturas extremas de este verano nos han obligado a iniciar las paseras en la segunda semana del mes de agosto", explicó Rocío Márquez, enóloga de Bodegas Robles, que indicó que "aunque la producción de vino dulce va a ser inferior este año, la calidad de la uva es mayor gracias a la benigna primavera que hemos tenido y que ha permitido una buena maduración del fruto".

Tras cosechar las uvas a mano, los operarios de Bodegas Robles tienden los racimos al sol en la pasera de Villargallegos, una finca de 3.755 metros cuadrados situada en el término municipal de Santaella y a una altitud de 233 metros sobre nivel del mar.

"Se trata de una parcela especialmente reservada, por su orientación geográfica y por su pendiente suave, para la deshidratación y la pasificación de las uvas", explicó Rocío Márquez que, durante todo el proceso, presta especial cuidado para que el secado del fruto sea regular y homogéneo, lo que obliga a voltear manualmente los racimos cada poco tiempo.


"Este año, la deshidratación de la uva se está produciendo a los cuatro días de su extensión en las paseras, cuando lo habitual solía ser de siete a diez días", advierte la enóloga de Bodegas Robles, que recuerda que la vendimia 2021 en Montilla-Moriles ha coincidido con la publicación del informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático, que alerta sobre el aumento de las temperaturas medias y sobre algunos "fenómenos meteorológicos extremos".

"Cada vez resultan más evidentes los efectos que el cambio climático causa en el cultivo de la vid y en la uva, con vendimias cada vez más adelantadas, pérdida de floraciones, picos de temperaturas altas y bajas o periodos de sequía más largos rotos por lluvias torrenciales", apunta el gerente de la firma, Francisco Robles, quien no olvida tampoco el estrés por temperatura o por falta de agua que sufren las plantas, así como la aceleración y los desfases en la maduración o los riesgos de plagas y enfermedades "que hasta ahora no se daban en la zona".

Ante esta situación, Francisco Robles se muestra convencido de que la cubierta vegetal, característica de los viñedos ecológicos, representa la "primera línea de defensa" contra el cambio climático. "La mayoría de los viñedos de nuestra comarca son de secano y la pérdida de suelo y de carbono orgánico suponen el mayor problema medioambiental", apunta.

De esta forma, el bodeguero montillano propone impulsar "procesos naturales de agricultura regenerativa" que ayuden a reponer los nutrientes de la tierra, a la vez que capten el agua y abonen el suelo donde se enraízan las vides. "En el viñedo de Villargallegos se ha desarrollado una cubierta vegetal formada por especies silvestres autóctonas de raíz corta, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas, que son fijadoras de nitrógeno", detalla Robles


Y, precisamente, esa cubierta vegetal aporta nutrientes a la vid de forma natural, toda vez que protege el suelo de las escorrentías y de la erosión. "A largo plazo, aumenta notablemente la fijación de dióxido de carbono, que se traduce en un aumento de los niveles de carbono orgánico del suelo y en una reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera", añade Rocío Márquez, para quien "la fertilidad del suelo no se compra, sino que la construimos cada año".

De este modo, los vinos de Bodegas Robles fermentan usando las levaduras autóctonas que están presentes en su viñedo y llegan a la bodega adheridas a la piel de la uva. "Por eso el cuidado ecológico de nuestras vides es tan importante: porque se convierten en nuestro vivero particular de levaduras y en las responsables últimas de que nuestros vinos consigan expresar su identidad a través de un sabor y de unos aromas propios", subraya la enóloga de la firma.

"Cultivamos las uvas con la intensidad de sabores y de aromas que nos permite la agricultura ecológica pero, además, vigilamos su proceso natural y trasladamos toda esa riqueza del fruto a nuestros vinos", concluye el responsable de Bodegas Robles.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 22.8.21
Andalucía es una de las regiones con mayor número de figuras de calidad de la Unión Europea. Así lo ha destacado la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, cuyos responsables han subrayado que un total de 67 de estos sellos, en sus diversas categorías, "avalan la calidad diferenciada de los productos andaluces", entre los que destacan el vino, los vinagres y el aceite de oliva.


El valor económico de estas denominaciones se estima en torno a los 469 millones de euros, con un incremento del 2,6 por ciento respecto del año anterior, según los datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. "Destacan especialmente las denominaciones de Origen protegidas (DOP) del vino y del aceite de oliva, cuyo valor económico asciende a 150 y casi 110 millones de euros, respectivamente", añaden las mismas fuentes.

Las figuras de calidad permiten que el consumidor identifique una diferenciación en los mercados de los productos que avalan, dado que facilitan información acerca de unos atributos adicionales derivados del cumplimiento de normas que van más allá de las exigencias obligatorias de calidad comercial o estándar.

Los atributos de calidad diferenciada, en los que se basa la tipicidad o especificidad de estos productos, diferenciándolos de los demás de su mismo género o clase, pueden ser de distintos tipos: vinculados a su origen geográfico, derivados del método utilizado para su producción o la elaboración o relacionados con el respeto al medio ambiente, entre otros. Las DOP y las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) designan alimentos cuya calidad, características o reputación esta vinculada a un origen geográfico concreto.

En Andalucía existen en la actualidad 29 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) de las que doce pertenecen al sector del aceite de oliva; ocho a vinos; tres a vinagres; dos a jamones y paletas; una al sector de frutas y hortalizas y otras tres a productos de otra naturaleza.

En cuanto a las IGP, en la actualidad hay 33 de las que 16 pertenecen al sector del vino; cinco al del pan y la repostería; cuatro a productos pesqueros; tres a jamones, paletas y carnes; dos a frutas y hortalizas; dos a aceitunas y otras dos a otros productos. En los casos del Jamón de Jabugo y del Cordero Segureño, se tratan de DOP e IGP de ámbito suprautonómico.

Finalmente, en Andalucía existen tres Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG), de jamón serrano, tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta y leche certificada de granja, así como dos Indicaciones Geográficas (IG) para el Brandy de Jerez y el Vino de Naranja del Condado de Huelva.

Las ETG amparan alimentos con características específicas derivadas del método de elaboración, así como la Producción Ecológica y la Producción Integrada, menciones que se refieren al empleo de un sistema de producción respetuoso con el medio ambiente para la obtención de los alimentos amparados. Por su parte las IG se deben al reconocimiento específico de la calidad diferenciada que realiza la Unión Europea mediante una reglamentación comunitaria para las bebidas espirituosas.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible cuenta con distintas líneas de ayudas agroalimentarias relacionadas con regímenes de calidad, como las que se conceden a la promoción de los productos con calidad diferenciada, a los consejos reguladores para la mejora de la gestión y el control de las DOP y las IGP o las de promoción de vinos en mercados de terceros países.

Según los últimos datos correspondientes a 2019, el número de industrias agroalimentarias en Andalucía era de 6.572. El sector agroindustrial andaluz agrupa a un 22 por ciento del total de la región, experimentando un importante aumento del valor de producción, en el volumen de negocio y en el número de ocupados.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: BODEGAS NAVARRO
  • 21.8.21
La ola de calor que se registró en la provincia de Córdoba entre los pasados 12 y 16 de agosto ha provocado "fuertes daños" en los racimos de uva a causa de la deshidratación del fruto y del desecado de las hojas casqueras que, al situarse entre los sarmientos y la madera vieja de las cepas, protegen las partes más sensibles de la planta de las inclemencias meteorológicas.


Tal y como ha detallado el Aula de Viticultura en el último boletín semanal de la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria), la ola de calor que sufrió buena parte de España entre los días 12 y 16 de agosto se concretó, en los viñedos amparados por la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, en rachas de viento "no muy fuertes pero muy cálidas", con temperaturas superiores a los 45 grados.

Todo ello, unido a una humedad relativa extraordinariamente baja, provocó que se incrementara la maduración de la uva "en dos o tres grados Baumé" en apenas cinco días. "La ola de calor nos obliga a modificar el orden de la recolección", reconoció Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura, quien recomendó "priorizar las parcelas más afectadas por el calor y con mayor cantidad de racimos deshidratados, ya que la graduación es suficiente en casi todos los viñedos".

Con todo, la ingeniera agrónoma que está al frente del Aula de Viticultura advirtió que "hay parcelas en tierras más arcillosas en las que, posiblemente, no sea rentable recolectar la uva", por lo que sugirió "dejar para el final" de la campaña estas fincas "por si se producen lluvias" en la recta final de la vendimia y, de este modo, se compensa el déficit hídrico que arrastran las plantas.

"En suelos más arcillosos, los daños han sido muy altos y han provocado prácticamente la deshidratación de todos los racimos", lamentó Ángela Portero, que detalla en su informe que las cepas presentan menos daños en la zona de los Llanos. Con todo, añadió que "la cara suroeste de los racimos está quemada, al igual que el fruto de las cepas más viejas".

En efecto, la incidencia de las altas temperaturas en Montilla-Moriles varía en función de la ubicación de los pagos y de la edad de las plantas. "Las viñas viejas, que suelen estar plantadas en cabeza, han resultado más afectadas", reconoció la responsable del Aula de Viticultura, quien recomendó "vendimiar por separado las parcelas o rodales con racimos sin deshidratación, así como aquellas cepas que presentan racimos quemados por el calor".

Para el caso de las parcelas que registran vides con racimos deshidratados y otros en aparente buen estado, el Consejo Regulador insta a los viticultores a "separar los frutos en cajas distintas" para que se puedan realizar "elaboraciones separadas" por parte de los lagares y de las bodegas.

En lo que respecta a la recolección con máquinas cosechadoras –una modalidad de trabajo que ha cumplido ya diecisiete años en la zona Montilla-Moriles y que permite cosechar una gran cantidad de fruto a salvo de las elevadas temperaturas que se registran en las horas centrales de la mañana–, desde el Consejo Regulador recomiendan recolectar primero las parcelas o los linios donde los racimos estén sin deshidratar y que presenten una graduación apropiada para, posteriormente, recolectar las plantas con "cierto porcentaje de racimos afectados", lo que obligará a los propietarios de las fincas a contar con más equipos para el transporte de la uva.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 20.8.21
El Grupo Pérez Barquero, una de las firmas de referencia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha dado por finalizada la vendimia para la elaboración de sus vinos blancos jóvenes más conocidos: Viñaverde, Viña Amalia y Finca La Cañada Verdejo.


“La recolección de la uva se ha realizado de madrugada, para evitar las horas centrales del día, ya que las altas temperaturas pueden tener efectos negativos sobre los trabajadores y, también, sobre la propia uva”, explicó a Andalucía Digital la responsable de Marketing de Grupo Pérez Barquero, Adela Córdoba, quien detalló que, desde hace casi dos décadas, la cosecha se realiza de forma manual y, también, con maquinaria provista de mesas de selección.

“Dado que las uvas se cultivan en la Finca La Cañada y se molturan en el mismo lagar, situado en el corazón de la Sierra de Montilla, el fruto llega a las tolvas todavía fresco, con todas sus propiedades organolépticas”, resaltó Adela Córdoba, quien añadió que “inmediatamente después se moltura y se extrae el mosto yema, que fermentará en depósitos de acero inoxidable a solo 15 grados de temperatura”.

Los vinos blancos jóvenes del Grupo Pérez Barquero representan la punta de lanza en la DOP Montilla-Moriles y, también, en Andalucía. No en vano, la firma lanzó en 1983 Viñaverde, uno de los vinos más reconocidos en los hogares y en los establecimientos de hostelería.

“Hace casi cuatro décadas incorporamos a nuestra amplia gama de vinos tradicionales generosos los blancos jóvenes, que se caracterizan por ser muy aromáticos y frescos”, destacó la responsable de Marketing de Pérez Barquero en referencia a estos vinos en cuya elaboración son protagonistas también los vidueños.

“La vendimia temprana o en verde de la uva Pedro Ximénez acentúa la acidez y aligera el grado alcohólico, mientras que las variedades Moscatel o Verdejo dan lugar a vinos muy refrescantes y aromáticos”, subrayó Córdoba, quien hizo especial hincapié en el papel que desempeñan las tierras albarizas de la Sierra de Montilla, que se enmarcan en la Zona de Calidad Superior, y que aportan al vino “pureza y toques salinos”.

Tras Viñaverde, el Grupo Pérez Barquero incorporó a su amplia gama de vinos la marca Viña Amalia –elaborada con una selección de uva Pedro Ximénez, con un toque de Moscatel y con un ramillete de Vidueños– y, en 2014, el monovarietal verdejo Finca La Cañada –cuya uva se corta de madrugada y se moltura de inmediato en el propio lagar de la firma–.

“Durante la elaboración de nuestros vinos blancos, más jóvenes, suaves y especialmente refrescantes gracias a sus tonos vegetales y salinos, seguimos un proceso totalmente aséptico, a baja temperatura y de madrugada, evitando así oxidaciones y preservando los aromas frescos y frutales de cada variedad”, concluyó Adela Córdoba.

Santo y seña de la zona Montilla-Moriles

El Grupo Pérez Barquero está integrado por cuatro bodegas de la DOP Montilla-Moriles: Gracia Hermanos, Compañía Vinícola del Sur, Tomás García y Pérez Barquero. Desde su fundación en 1905, esta institución, santo y seña de la comarca vitivinícola cordobesa, ha cuidado con la mayor atención y esmero todas las labores que giran alrededor de la creación del vino.

Desde la selección de los mejores pagos de viñas –albarizas de la Sierra de Montilla y de Moriles Altos- hasta la recolección, el transporte y la molturación de la uva, Pérez Barquero presta atención a todos los pasos que continúan con la elaboración del mosto nuevo, su cata y su selección, previa al destino final que, según sus características, serán las botas de crianza, en la amplia gama de vinos de la zona: Finos, Olorosos, Amontillados, Palos Cortados y Dulces de Pedro Ximénez.


Reconocido con las distinciones más relevantes en el mundo del vino –con las máximas puntuaciones Parker, multitud de premios y medallas en concursos nacionales e internacionales, así como extraordinarias reseñas en las principales guías–, el Grupo Pérez Barquero ha extendido su nombre por todos los rincones del territorio nacional. No en vano, sus vinos, brandis y vinagres se encuentran en más de cincuenta países de los cinco continentes, figurando a la cabeza de los exportadores de vinos de la zona.

Asimismo, Pérez Barquero es una de las pocas bodegas españolas distinguidas con el sello Pyme Innovadora concedido por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: GRUPO PÉREZ BARQUERO
  • 16.8.21
La Junta de Andalucía ha concedido ayudas por valor de más de un millón de euros para 982 viticultores de la provincia, básicamente del marco Montilla-Moriles, según anunció el delegado de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan Ramón Pérez, quien aseguró que “el compromiso es abonar antes del 31 de diciembre estos incentivos”.


El delegado señaló que en la provincia de Córdoba existen 5.456 hectáreas de viñedo repartidas fundamentalmente entre los términos municipales de Montilla y Aguilar de la Frontera, seguidos de Montemayor, Moriles, Lucena, Monturque, Cabra, La Rambla, Puente Genil, Castro del Río y Santaella. La provincia de Córdoba representa alrededor de una quinta parte del viñedo andaluz.

En el marco de la segunda convocatoria de ayudas para productores especialmente afectados por la covid-19, que también contemplaba incentivos para el sector equino de cría, el Gobierno andaluz ha resuelto, a nivel regional, ayudas por valor de 2,1 millones de euros para cerca de 1.800 viticultores. Estas subvenciones están cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola y de Desarrollo Rural (Feader), la Junta de Andalucía y la Administración General del Estado.

Como señaló el delegado, estas ayudas “están fundamentadas en el descenso en la comercialización de vinos debido a las prohibiciones establecidas en la celebración de eventos y en las medidas de contención que se han impuesto durante la pandemia en el ámbito de la hostelería y restauración”

A juicio de Juan Ramón Pérez, "la Junta da respuesta a sectores especialmente damnificados por la pandemia y lo hace a través de la medida 21 del Programa de Desarrollo Rural (PDR)". Para ello cuenta con la autorización explícita de la Unión Europea para que se destinen a este fin, en este caso, a sectores en los que se constatan importantes daños económicos como consecuencia de la pandemia.

"El sector vitivinícola en la provincia está sustentado por el marco Montilla-Moriles, con unas denominaciones de Origen que producen vinos y vinagres únicos, con unas bodegas de prestigio más allá de nuestras fronteras por la elaboración tradicional y la calidad de sus productos", resaltó Pérez.

En ese sentido, la Junta de Andalucía viene respaldando al sector a través de las ayudas a los consejos reguladores para la promoción, dentro de la Unión Europea, de los vinos y vinagres con Denominación de Origen, así como el apoyo a la comercialización en terceros países o las ayudas a la reconversión y reestructuración del viñedo.

Para Juan Ramón Pérez, "el sector agroalimentario cordobés ha realizado un importante esfuerzo desde la aparición de la pandemia, se ha revelado no solo como un sector estratégico sino como un sector solidario, que ha sabido responder a las necesidades de la sociedad en los momentos más complejos".

Tal y como recordó el delegado, la Junta de Andalucía “reconoce al sector agrícola, al sector ganadero, a la industria agroalimentaria y a todos los agentes que han contribuido al abastecimiento de alimentos, bebidas y productos básicos, y que han realizado además servicios para la ciudadanía más allá de sus cometidos. Por eso y por otros motivos apoyamos al sector en todo lo posible”.

Ayudas convocadas en 2020

Estos incentivos al viñedo se suman a las ayudas puestas a disposición del sector agrario andaluz en 2020 a través de la Medida 21 del Programa de Desarrollo Rural (PDR). En total, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha abonado 32,9 millones de euros en ayudas de la primera convocatoria de incentivos para los sectores especialmente afectados por la pandemia.

Estas subvenciones se han repartido entre cerca de 11.150 agricultores y ganaderos y más de 300 pymes agroalimentarias como bodegas de vino, secaderos de jamones, paletas y embutidos, y centros de manipulación de flores y plantas ornamentales.

En el caso de la provincia de Córdoba, 42 bodegas se han beneficiado de un importe total de más de 2 millones y, en lo que respecta a secaderos, se han beneficiado de estas ayudas 26 empresas cordobesas que han percibido 1,1 millones de euros.

Además, cinco profesionales de la flor cortada y la planta ornamental de esta provincia han recibido, en total, 35.000 euros; a 630 productores de bovino de carne les han correspondido un global de 1.261.000 euros en ayudas; y, en cuanto al bovino de lidia, la Junta ha pagado 57.200 euros para 11 beneficiarios. Por su parte, el sector productor de porcino ibérico de Córdoba ha recibido 847.460 euros para 215 beneficiarios; y 1.205 ganaderos de ovino y caprino han recibido cerca de 2 millones de euros en incentivos.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 13.8.21
La crisis generada en el sector vitivinícola por la pandemia de coronavirus se hará especialmente visible en las paseras del marco Montilla-Moriles, donde los racimos de uva de la variedad Pedro Ximénez se extienden al sol durante algo más de una semana para procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares que, posteriormente, darán lugar al vino dulce.


Los excedentes generados por el cierre de hoteles, restaurantes y cafeterías –el conocido como canal Horeca– durante los meses más duros de la pandemia, unidos a las posteriores restricciones al sector de la hostelería, han llevado a las cooperativas de la zona Montilla-Moriles a limitar la cantidad de uva que se destina a la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez.

Sin duda, el caso más significativo lo protagonizará este año la cooperativa Nuestra Señora de la Aurora de Montilla, cuyos responsables han renunciado finalmente a instalar su pasera de la avenida de Europa, en las inmediaciones del antiguo Hospital Virgen de las Viñas, una de las más importantes de toda la Denominación de Origen Protegida (DOP) de Montilla-Moriles.

"Ha sido una decisión difícil, pero el volumen de vino dulce que tenemos almacenado es suficiente para dar respuesta a la demanda de este año", reconoció a Andalucía Digital el presidente de La Aurora, Antonio López Pérez-Barquero, quien detalló que aunque existen excedentes de todos los tipos de vino como consecuencia de la caída de las ventas en el sector de la hostelería, "en el caso de los vinos dulces la situación es especialmente sensible por el alto coste de su elaboración".

"Confiamos en que, poco a poco, se recupere la normalidad y, de esta forma, podamos volver a poner en marcha nuestra pasera, en la que cada año se asolean entre 1,5 y 2 millones de kilos de uva Pedro Ximénez, en torno al 20 o el 30 por ciento de la producción de cada vendimia", explicó el responsable de la entidad que, ya entre 2010 y 2013, también renunció a elaborar vinos dulces del año por la existencia de excedentes desde la campaña de 2009.

Mientras tanto, el asoleo de la uva –que constituye una de las estampas más características de la vendimia en la zona Montilla-Moriles– comienza ya a tomar cuerpo en otros puntos del marco vitivinícola cordobés, como es el caso de Montemayor, donde la cooperativa San Acacio instala la pasera más grande de Europa.

Junto con las cooperativas La Aurora y San Acacio, los principales productores de vino dulce Pedro Ximénez en el marco Montilla-Moriles siguen siendo Bodegas del Pino de Montalbán y Bodegas Galán Portero de Montilla. En el caso de los vinos ecológicos, el gran referente sigue siendo Bodegas Robles, que desde hace un par de días ya ha comenzado a instalar su pasera en el paraje de Villargallegos, en el término municipal de Santaella.

Un mercado en recuperación

Según los datos del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles, el sector vitivinícola cordobés depende en un 73 por ciento de la comercialización en hoteles, restaurantes y cafeterías de ámbito nacional, mientras que el 27 por ciento restante está vinculado principalmente a la distribución y a la exportación, aunque también de forma mayoritaria con destino al sector Horeca. Por ello, pese a la apertura de la hostelería, los efectos de los meses más duros de confinamiento siguen lastrando a cooperativistas, bodegas y viticultores.

Con todo, bodegas como Galán Portero o Robles prevén mantener su actividad "habitual" con respecto a años anteriores, pese a las dificultades de comercialización de sus productos que ha llevado aparejada la pandemia. "El mercado del vino dulce es algo complicado, porque está muy atomizado, pero el trabajo que se viene haciendo por la calidad nos va a permitir hacer frente a los efectos que ha tenido la pandemia en el mercado", indicó Gonzalo Galán, uno de los responsables de Bodegas Galán Portero.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)
  • 12.8.21
Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía y referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha dado por finalizada la segunda vendimia destinada a la elaboración del pionero Robles Brut Nature, el primer espumoso de uva cien por cien Pedro Ximénez surgido tras cinco años de estrecha colaboración e investigación con el Instituto de Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de Cabra.


"Hemos cosechado una uva con una calidad excepcional, con los racimos magníficamente formados y con 10 grados Baumé, a diferencia de los 13 que se necesitan para los vinos generosos", explicó la enóloga de Bodegas Robles, Rocío Márquez, quien aclaró que la pasada primavera, en la que se registraron escasas lluvias, "ha favorecido la maduración del fruto", lo que, unido a las grandes amplitudes térmicas registradas este verano, ha propiciado unos parámetros físico-químicos "ideales" para los mostos que se destinan a la elaboración de espumosos.

Con todo, "la decisión de realizar esta vendimia temprana, nocturna y manual también han representado factores determinantes en la calidad final de los mostos", reconoció Márquez, quien defendió la necesidad de "respetar el ciclo biológico de la vid" para poder desarrollar vinos de calidad. "Sobre todo cuando se trata de vinos blancos espumosos, en los que buscamos obtener la máxima expresión de la uva, con aromas frescos y muy estructurados, que permiten la correcta evolución de las levaduras y de las burbujas de la uva Pedro Ximenez", añadió.

La creación del primer Robles Brut Nature a partir de uvas Pedro Ximénez supone un hito más dentro de la apuesta por la investigación e innovación que ha marcado el recorrido de Bodegas Robles durante las últimas dos décadas cuando, también con el apoyo del centro de Ifapa en Cabra, se decidió por la reconversión de sus viñedos a la agricultura ecológica.


"Tras el éxito cosechado en las campañas anteriores, en las que no pudimos abastecer la demanda generada tras la presentación de este espumoso, en esta vendimia hemos decidido triplicar la producción", anunció, por su parte, el gerente de la bodega, Francisco Robles, quien insistió en que "apostar por la uva Pedro Ximénez como base para la obtención de vinos espumosos de gran calidad ha sido un objetivo prioritario en el desarrollo de nuestro programa de I+D+I".

No en vano, la firma bodeguera, que se dedica a la elaboración de vinos desde 1927, ha realizado en los últimos años una importante inversión en maquinaria y tecnología que permite elaborar íntegramente los vinos espumosos en sus propias instalaciones, situadas junto a la carretera nacional N-331.

Una nueva apuesta por la innovación

Robles Brut Nature se elabora siguiendo el tradicional método Champagnoise a partir de la variedad de uva ecológica Pedro Ximénez. "Su burbuja natural y persistente es fruto de una doble fermentación en botella en posición horizontal en rima manual a partir de un ensamblaje con vinos generosos", aclaró la enóloga de la firma.

"Sus aromas y su sabor recuerdan a cierta bollería elegante, como el brioche, la magdalena o el bollo de pan", detalló Rocío Márquez, quien precisó que Robles Brut Nature se comercializa actualmente con tres periodos de envejecimiento distinto: 18, 24 o 36 meses de crianza en botella.


"Una vez más, hemos querido volver a mostrar la fuerza de un proyecto que aúna los valores tradicionales con la innovación y el entusiasmo", destacó Francisco Robles, para quien esta nueva aventura representa "un camino esencial para la supervivencia y el crecimiento de las diferentes regiones vitivinícolas".

Un sendero que Bodegas Robles ha venido transitando persistentemente durante largos años en la zona Montilla-Moriles con el desarrollo de nuevos productos como los vinos y vinagres ecológicos, el Verdejo, Caprichoso y, ahora, el Robles Brut Nature.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: BODEGAS ROBLES / JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 9.8.21
El Grupo Pérez Barquero, una de las firmas de referencia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha dado un paso más en su apuesta por la sostenibilidad con la instalación de una planta fotovoltaica de autoconsumo en la cubierta de una de sus bodegas.


La instalación ha sido desarrollada por Endesa X, la filial de servicios energéticos de Endesa, y evitará la emisión a la atmósfera de más de 58 toneladas de dióxido de carbono al año, equivalentes a la plantación de más de 3.200 árboles, gracias a 244 módulos fotovoltaicos, de 410 vatios de potencia cada uno, que permiten cubrir el 38 por ciento del suministro energético de la firma bodeguera con una fuente renovable.

Adela Córdoba, directora de Marketing de Pérez Barquero, subrayó el «compromiso» de la bodega con la sostenibilidad y el medio ambiente, a través de la instalación de placas fotovoltaicas para obtener energía limpia y renovable y evitar la emisión de gases de efecto invernadero.

Por su parte, Davide Ciciliato, director general de Endesa X, destacó que «este proyecto de aprovechamiento de los recursos naturales mediante la aplicación de tecnología solar es una propuesta de valor que posiciona a Bodegas Pérez Barquero en el ámbito de la sostenibilidad y la economía circular».

«Pérez Barquero se ha convertido en todo un ejemplo para su sector en la provincia, al conjugar las 3.000 horas de sol tan propio para el cultivo de la vid en una fuente de energías limpias y renovables, y, junto a Endesa X, trabajar en la senda de la eficiencia y de la sostenibilidad », añadió Ciciliato.

Santo y seña de la zona Montilla-Moriles

El Grupo Pérez Barquero está integrado por cuatro bodegas de la DOP Montilla-Moriles: Gracia Hermanos, Compañía Vinícola del Sur, Tomás García y Pérez Barquero. Desde su fundación en 1905, esta institución, santo y seña de la comarca vitivinícola cordobesa, ha cuidado con la mayor atención y esmero todas las labores que giran alrededor de la creación del vino.

Desde la selección de los mejores pagos de viñas –albarizas de la Sierra de Montilla y de Moriles Altos- hasta la recolección, el transporte y la molturación de la uva, Pérez Barquero presta atención a todos los pasos que continúan con la elaboración del mosto nuevo, su cata y su selección, previa al destino final que, según sus características, serán las botas de crianza, en la amplia gama de vinos de la zona: Finos, Olorosos, Amontillados, Palos Cortados y Dulces de Pedro Ximénez.


Reconocido con las distinciones más relevantes en el mundo del vino –con las máximas puntuaciones Parker, multitud de premios y medallas en concursos nacionales e internacionales, así como extraordinarias reseñas en las principales guías–, el Grupo Pérez Barquero ha extendido su nombre por todos los rincones del territorio nacional. No en vano, sus vinos, brandis y vinagres se encuentran en más de cincuenta países de los cinco continentes, figurando a la cabeza de los exportadores de vinos de la zona.

Asimismo, Pérez Barquero es una de las pocas bodegas españolas distinguidas con el sello Pyme Innovadora concedido por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: GRUPO PÉREZ BARQUERO
  • 6.8.21
Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía y referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, dio inicio ayer a su vendimia ecológica con la recolección de las variedades blancas de uva Verdejo en dos pagos del término municipal de Montilla: la Casilla de El Morcillete y la Fuente de la Higuera, junto al trazado de la carretera nacional N-331.


"La vendimia se presenta este año con unas uvas de excelente calidad gracias a la climatología favorable que hemos tenido durante esta primavera y a las amplitudes térmicas de este verano", aseguró el gerente de la firma, Francisco Robles.

En efecto, las temperaturas más suaves que se vienen registrando en la comarca en las dos últimas semanas han propiciado una "excepcional maduración del fruto", del que la enóloga de Bodegas Robles, Rocío Márquez, espera obtener "el máximo de aromas y sabores en este tipo de uva tan delicada" que, con posterioridad, dará lugar al vino monovarietal Verdejo Piedra Luenga BIO.

Pionera en el cultivo y en la adaptación de este tipo de uva en el marco Montilla Moriles, la firma Bodegas Robles lleva más de una década produciendo este vino afrutado que surge del manejo de viñedos con cubiertas vegetales y certificados como ecológicos, lo que, a juicio de Rocío Márquez, "permite que el clima y el suelo tengan luego la máxima expresión y el mayor protagonismo en los vinos resultantes".

Para la responsable técnica de la firma, "respetar el ciclo biológico de la vid es fundamental para obtener vinos de primerísima calidad", ya que adelantar o retrasar la recolección conllevaría la pérdida de aromas y una merma en la calidad deseada para estos vinos afrutados, en los que los olores y los sabores primarios a piña, manzana o pera "deben estar muy presentes".

"En Bodegas Robles manejamos una cubierta vegetal que incluye especies silvestres autóctonas de raíz corta y que son fijadoras de nitrógeno, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas", explicó Rocío Márquez, quien precisó que esta cubierta vegetal "libera los nutrientes necesarios en el momento óptimo para garantizar un crecimiento saludable de la vid y, a la vez, una gran calidad de aromas de la uva".

Además, la característica cubierta vegetal que tapiza los viñedos ecológicos de Robles "atrae los insectos que ayudan a controlar las plagas que pueden afectar a la vid, además de mejorar la fertilidad del suelo y evitar su erosión". Por este motivo, los responsables de la firma insisten en que "en Bodegas Robles elaboramos vinos que expresan esa pureza, ese reflejo fiel del suelo y del carácter varietal de uva, ya que se trata de vinos que pertenecen a su tierra desde el mismo origen".


La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación toma el relevo en la bodega e instaura el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, en 1999, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

"Apostar por la sostenibilidad aplicada al viñedo fue todo un reto y hoy podemos decir, sin temor alguno a equivocarnos, que fue un acierto, tanto por la evolución de este sector a nivel mundial, como por la calidad de los vinos obtenidos con estos métodos de trabajo", apuntó Francisco Robles.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica. A su vez, en los últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca, promovidos por la Junta de Andalucía.

Un sector en auge en España

Gracias a las casi 132.800 hectáreas de viñedo ecológico –que representan casi el 14 por ciento de la superficie total de vid–, España lidera a nivel mundial un sector que crece de manera constante y sostenida y cuyo volumen de negocio se ha incrementado entre los años 2013 al 2018 en más de un 300 por ciento, pasando de un volumen de ventas de 4,2 millones a los 16,8 millones de euros que se computaron en 2018. A su vez, las previsiones para el año 2023 rozan los 38 millones de euros, lo que evidenciaría un crecimiento del 125 por ciento en apenas un lustro, según los datos ofrecidos por IWSR Drinks Market Analysis.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: BODEGAS ROBLES
  • 5.8.21
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles ha dado la voz de alarma ante un importante ataque de polilla que puede provocar podredumbres en los racimos justo en los días previos a su recolección. Tal y como confirmó ayer el Aula de Viticultura a través del boletín semanal de la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria), se han detectado ya "fuertes ataques" en algunos pagos del marco vitivinícola cordobés, por lo que se insta a los agricultores a observar los daños de segunda generación que se aprecian en los racimos.


La polilla del racimo de la vid –también conocida como "gusano de la uva"– es una de las plagas más temidas por los viticultores del marco Montilla-Moriles. No en vano, las larvas de este insecto lepidóptero provocan graves daños en los viñedos afectados, donde los racimos acaban pudriéndose justo antes de su recolección.

Por este motivo, el Consejo Regulador presta especial atención a este gusano que causa verdaderos estragos en las paseras, donde el fruto se extiende al sol para alcanzar el grado de deshidratación óptimo que da lugar al vino dulce. En ese sentido, desde el Aula de Viticultura se vienen analizando diversos métodos para el control de la Lobesia botrana como el uso de difusores de confusión sexual o la implementación de herramientas como Biogard GIS, que permite el control remoto de la plaga.

"Hay pagos donde más del 15 por ciento de los racimos presentan ya huevos viables y larvas de polilla", reconoció ayer Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura, quien recomendó "tratar las parcelas que presenten daños de las orugas de la segunda generación y presenten puestas o larvas de la tercera generación", aunque respetando siempre el "plazo de seguridad" entre la aplicación de los productos fitosanitarios y la recolección de la uva.

"El nivel de polilla es alto en muchas otras regiones vitícolas españolas y, por tanto, está teniendo una gran incidencia a nivel nacional", añadió Portero, quien instó a los viticultores de Montilla-Moriles a "observar el nivel de daños de cada parcela" para poder determinar la necesidad de aplicar o no tratamientos.

"A fecha 30 de julio, el estado de la plaga se encontraba en la fase de huevos o en el inicio de eclosión en los pagos más tardíos, aunque ya se observaban orugas en las fincas más tempranas", apuntó la responsable del Aula de Viticultura, quien detalló que, en la zona de Cuesta Blanca, en plena Sierra de Montilla, se ha detectado un "alto nivel de ataque", pudiéndose observar a simple vista las primeras orugas.

La maduración de la uva Pedro Ximénez, a buen ritmo

En lo que respecta a la maduración de la uva Pedro Ximénez, la variedad autóctona del marco vitivinícola cordobés, los muestreos llevados a cabo entre el 27 y el 30 de julio pasados en los términos municipales de Aguilar de la Frontera, Montilla y Moriles arrojan resultados desiguales, que oscilan entre los 8,25 y los 9,75 grados Baumé.

"La maduración del fruto está determinada no solo por las condiciones meteorológicas sino, especialmente por la carga de uva y por la cantidad y el estado de las hojas de cada cepa", precisó Ángela Portero, quien detalló que "en muchas parcelas la cosecha es corta y las cepas aun mantienen las hojas casqueras verdes, a pesar de la corta pluviometría de este año".

Por todo ello, y gracias también a las temperaturas más suaves que se vienen registrando en la Campiña cordobesa en las últimas semanas, los expertos confían en obtener una maduración con una "buena y continuada acumulación de azúcares", que puede concretarse en aumentos de 1 a 1,5 grados Baumé a la semana. No en vano, en los pagos más tempranos con viñas de cabeza, la graduación de la uva Pedro Ximénez se sitúa ya entre los 11 y los 12 grados Baumé.
J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)
  • 3.8.21
El Ministerio de Agricultura ha reconocido los contratos tipo de compraventa de uva y de vino propuestos por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), con los que se busca facilitar y ordenar las transacciones entre los actores de la cadena de valor del vino. Desde la OIVE insisten en su recomendación de utilizar dichos documentos a pesar de su carácter voluntario.


"Dichos contratos son de carácter voluntario y su objetivo es mejorar el funcionamiento de las transacciones en el sector vitivinícola", insiste la OIVE sobre unos modelos que recogen todas las tipologías y orígenes (con o sin DOP/IGP) tanto en el caso del contrato de uva como de vino.

Este año, como novedad, los contratos tendrán carácter plurianual, ofreciendo así la posibilidad de ampliar su vigencia para las tres próximas campañas y traer mayor estabilidad a los operadores y al conjunto del sector. Los contratos permiten también estipular libremente a las partes los criterios de calidad exigidos al producto que conformarán el precio y recogen todos los aspectos exigibles en la legislación vigente en materia de contratación agroalimentaria.

El contrato-tipo homologado se diferencia de otros contratos mercantiles privados en que contiene una cláusula de control, seguimiento y vigilancia del cumplimiento del mismo, cuya tarea recae sobre la Comisión de Seguimiento de Contratos constituida a tal efecto en el seno de OIVE. Es por ello que los operadores que se acojan a este tipo de contrato dispondrán de un mecanismo para la resolución de discrepancias entre las partes.

Los contratos tipo son una práctica extendida en el ámbito agroalimentario y actualmente sectores como el de los cítricos o forrajes tienen contratos homologados vigentes. El fomento de su empleo, además, permitirá la obtención de valiosa información agregada sobre las transacciones acogidas a esta modalidad, que contribuirá a una mejor información en el sector.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR




  • 2.8.21
La paulatina desaparición de las vides de variedades tintas en el marco de Montilla-Moriles en los últimos años ha provocado que las cooperativas de la zona consideren "testimonial" la producción prevista para la cosecha de este año, cuya producción se situará en poco más de tres millones de kilos según las primeras previsiones. La sensibilidad de estas variedades a enfermedades como el oídio, la falta de adaptación al clima de la zona, y unos precios "que no han acompañado", han provocado la falta de interés por su cultivo.


Las plantaciones de variedades tintas en la zona vitivinícola de Montilla-Moriles comenzó con la llegada del 2000 al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles que, tan sólo unos años después, se hacían visibles en las cooperativas de la zona con las primeras cosechas.

"De aquella apuesta que se hizo ya sólo quedan algunas parcelas testimoniales, apenas unas 30 hectáreas entre nuestros socios, después de años de arranque masivo", señaló a Andalucía Digital el gerente de la Cooperativa San Acacio de Montemayor, Juan Antonio Aguilar.

Una situación similar a la que se registra en la Cooperativa La Unión de Montilla, según indicó su director gerente, Francisco Fernández, donde se estima que el arranque de vides en la última campaña ha reducido los cultivos de variedades tintas en algo más de 80 hectáreas, "una tendencia que parece que se va a mantener de cara al futuro".

El motivo por el que el arranque de vides tintas sigue afectando a los campos cordobeses reside, principalmente, a tres causas: variedades que no se han adaptado a la climatología de la campiña cordobesa, como en el caso de la syrah, lo que provocó el decaimiento de las cepas apenas una década después de ser plantadas; la especial afección a enfermedades como el oídio; y una rentabilidad poco atractiva.

"Esta cosecha se situará en algo más de 3 millones de kilos, y esperamos que eso ayude a que los precios sean razonables, porque existe mucho desánimo entre los viticultores de variedades tintas", apuntó, por su parte, el presidente de Cooperativa La Aurora de Montilla, Antonio López.

La recolección de variedades tintas suele arrancar cada año con la variedad merlot, la primera en madurar. Tras ella, se recolectan las uvas del tipo syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. Posteriormente me da comienzo la vendimia de la variedad autóctona, la Pedro Ximénez.

Las peculiaridades de los vinos tintos que nacen de los viñedos de la Campiña cordobesa, con una personalidad muy acentuada al proceder de tierras muy cálidas, son ya bastante apreciadas en países como China, Reino Unido, Polonia, Francia o Italia, si bien el sector confía en invertir esta tendencia y potenciar el consumo interno.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)
  • 1.8.21
Bodegas Gracia Hermanos, una de las firmas que conforman el Grupo Pérez Barquero, referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha querido conmemorar con un vino muy especial el centenario del asedio de Monte Arruit, el terrible episodio de la guerra del Rif en el que el teniente montillano José Gracia Benítez, padre del fundador de la bodega, consiguió salvar la vida.


Para ello, Gracia Hermanos acaba de recuperar Montearruit, una de sus marcas históricas, para ofrecer una saca única de su Amontillado más viejo, mediante una edición limitada para coleccionistas formada por 1.080 botellas de 37,5 centilitros que ha salido a la venta por 200 euros la unidad.

"Hasta hace 25 años se hicieron sacas puntuales de este vino, con unos 30 años de vejez media, y ahora hemos decidido embotellar la bota solera –o bota 1/1–, que cuenta con una vejez de 75 años", explicó Adela Córdoba, directora de Marketing del Grupo Pérez Barquero.

De este modo, Montearruit es un Amontillado con 75 años de vejez, transcurridos en su mayoría en crianza estática, por lo que el vino ha podido concentrar todos sus componentes, presentando un aroma muy intenso pero, a la vez, equilibrado.

"Se trata de una ocasión muy especial porque, cien años después de la heroica resistencia española en la plaza africana de Monte Arruit, se realiza una edición limitada y numerada procedente de la bota que había permanecido celosamente guardada en la bodega", añadió Adela Córdoba, quien precisó que las mermas que sufren de manera natural todas las botas de roble americano se han ido reponiendo, a lo largo de décadas, con vinos viejos seleccionados por el capataz de Gracia Hermanos.

Montearruit Amontillado Viejísimo se presenta como una auténtica joya de la enología montillana, "pura concentración de aromas y sabores que evocan sus largos años de envejecimiento", tal y como subrayó la responsable de Marketing del Grupo Pérez Barquero que, además de Bodegas Gracia Hermanos, engloba a la Compañía Vinícola del Sur, a Bodegas Tomás García y a Bodegas Pérez Barquero.

Gracia Hermanos, una "forma de ser" en torno al vino

Bodegas Gracia Hermanos resume la personalidad luminosa, abierta, profunda y pura de las tierras de Montilla-Moriles. Una forma de ser que se concreta con vinos sabrosos y frescos, que se aprecian y se recuerdan. No en vano, la firma lanzó en 1983 Viñaverde, pionero en Andalucía de los blancos jóvenes y afrutados, uno de los vinos más reconocidos en los hogares y en los establecimientos de hostelería.

Otra de las marcas de referencia de Gracia Hermanos es Corredera, el fino más vendido en España, “imprescindible” en muchos hogares y fruto de los mejores pagos de Montilla-Moriles y del buen hacer enológico del Grupo Pérez Barquero para mantener un volumen y una calidad constantes a lo largo de los años.

Con ocho años de crianza biológica bajo velo de flor, Solera Fina María del Valle representa, por su parte, todo un emblema de elegancia y, sin duda, otorga prestigio tanto a la bodega como a la propia zona Montilla-Moriles. El vino se comercializa también en su versión “en rama”, para expresar aún más su pureza, y como novedad, también puede adquirirse en formato Magnum, de litro y medio.

Por último, con los generosos viejísimos de la gama Tauromaquia (Amontillado y Oloroso) y con el PX Dulce Viejo, Gracia Hermanos ha conseguido el reconocimiento de los grandes expertos del mundo del vino, lo que se ha traducido en innumerables premios y medallas, así como en las mejores puntuaciones en las guías especializadas de mayor prestigio internacional.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: BODEGAS GRACIA HERMANOS
  • 27.7.21
La apuesta por impulsar la cultura en la provincia de Córdoba, ligándola a uno de sus recursos más reconocidos a nivel internacional como son los vinos de Montilla-Moriles, vuelve a unir los caminos de la firma Bodegas Robles y la productora Imprevisible Films. En un escenario único como el viñedo ecológico de esta bodega montillana, el proyecto Arte Reunido ofrecerá este sábado, 31 de julio, una nueva oportunidad en la que disfrutar de la música en directo a través de una cata guiada por algunos de los caldos más representativos de Bodegas Robles.


La cita, que dará comienzo a las 21.30 de la noche en el viñedo de Bodegas Robles, permitirá disfrutar las actuaciones de la finalista de Idol Kids, Marta Mesa; el miembro del grupo Mr. Mackenzie, Paco García (Miope); y el dúo formado por María Reyes y Paco Gómez. Tres actuaciones musicales que estarán acompañadas por los vinos ecológicos Verdejo bioCaprichoso dulceFino bioAmontillado bioOloroso bio y Pedro Ximénez bio.

Una cata para disfrutar con todos los sentidos que pondrá de relieve el talento montillano. "De alguna forma esta iniciativa nos va a permitir reunir y recuperar el talento que existe en Montilla de la mano del creador Dany Ruz y su productora Imprevisible Films", destacó Francisco Robles, gerente de Bodegas Robles, sobre esta nueva cita de Arte Reunido y cuyas entradas pueden adquirirse en este enlace.

La apuesta personal de la familia Robles por la cultura comenzó a fraguarse en el año 2006, una primera piedra en el camino que ha permitido vincular a esta bodega montillana, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía y referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, con la cultura audiovisual y musical, especialmente con aquella desarrollada por emprendedores de la zona. 

En concreto, esta nueva propuesta junto a Dany Ruz –colaborador de Andalucía Digital– se suma a otras iniciativas conjuntas desarrolladas a lo largo de los últimos años y que se han hecho visibles en el cortometraje Boutade, las citas Soma Club Film y Soma Club Festival, o el propio proyecto Arte Reunido.

"La iniciativa Sigue tu cepa nos permitió crear un importante círculo de artistas de todas las facetas. De esa relación han surgido propuestas como Aromas y Acordes junto a Vargas Blues Band, o la proyección de cortos en nuestras bodegas en el marco del Soma Film Festival. Ahora se suman nuevos colaboradores para avanzar con nuevos proyectos", indicó el gerente de Bodegas Robles. 

Una firma referente en España

La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación toma el relevo en la bodega e instaura el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico, siendo a día de hoy la primera y única bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica. A su vez, en los dos últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca 2017, promovidos por la Junta de Andalucía.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: WINABLE

  • 26.7.21
El estallido de la pandemia del coronavirus en marzo de 2020 a nivel mundial, junto con el posterior confinamiento de la población y las restricciones de movilidad, provocaron una caída de un 85,4 por ciento en el número de visitantes que apostaron por las bodegas, lagares y museos de la Ruta del Vino Montilla-Moriles como destino turístico a lo largo del pasado año. Según recoge el Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España de la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), la llegada del virus ha supuesto una ruptura en la tendencia al alza del sector enoturístico a nivel nacional, con una caída de un 73,5 por ciento con respecto a 2019.


La ruta cordobesa se situó entre aquellos destinos donde la pandemia ha tenido una repercusión especialmente negativa. Así, tan solo las rutas del Vino de Cigales (-88,0%), Bierzo Enoturismo (-86,9%), y Ribera del Guadiana (-85,6%), han registrado un descenso de las visitas por encima de las contabilizadas en Montilla-Moriles. En el lado opuesto, las rutas que han sufrido en menor medida el impacto de la pandemia, con una caída más leve en el volumen de turistas recibidos, han sido la Ruta del Vino de Arribes (-40,9%), Arlanza (-47,5%), Toro (47,7%), La Mancha (-56,0%) y Garnacha-Campo de Borja (-56,9%).

De esta forma, al igual que el resto de las Rutas del Vino de España, Montilla-Moriles ha roto con su tendencia al alza de los últimos años en lo que a número de visitantes se refiere y que, en el ejercicio 2019, con 31.796 turistas contabilizados, registró un incremento de un 29,7 por ciento con respecto al ejercicio anterior. Unas cifras muy alejadas con los apenas 4.638 enoturistas del pasado 2020 que, en el 94 por ciento de los casos, apostaron por las propuestas de bodegas y lagares, frente a un 6 por ciento que lo hizo por los espacios museísticos que forman parte de la ruta cordobesa.

Con todo, la caída del enoturismo a nivel nacional ha provocado, igualmente, un descenso en la repercusión económica de la actividad enoturística asociada a bodegas y museos. Según los datos del Observatorio, esa repercusión económica registró una caída cercana al 72,5 por ciento, lo que se traduce en 23,5 millones de euros (frente a los 85 millones del 2019).

Los datos de este último informe, sin embargo, también revelan algunas lecturas positivas respecto a este año absolutamente atípico. Una de las más positivas es que durante los meses en los que no hubo tantas restricciones para los viajes nacionales (julio, agosto, septiembre), las visitas experimentaron un buen comportamiento, consiguiendo una cierta recuperación. El enoturismo se identificó como un producto seguro, gracias también al esfuerzo de adaptación realizado desde el sector.

Asimismo, el consumo interno se ha potenciado, consiguiendo un aumento del público local y de proximidad. Como era evidente, durante el 2020 se produjo una caída del turismo internacional que ha bajado varios puntos para llegar a representar el 12 por ciento de todas las visitas. El resto, el 88 por ciento, corresponde al mercado nacional, que ha aumentado un 14 por ciento respecto a 2019.

Con fuerza de cara al verano

Sin minimizar la importancia y el impacto que suponen los datos aportados por este n Informe Anual de Visitas a Bodegas y Museos del Vino asociados a Rutas del Vino de España, las 32 rutas que forman parte de la marca han centrado su energía en este segundo semestre de 2021. La puesta en marcha de nuevas estrategias de marketing, así como la renovación y la creación de nuevos productos turísticos, contribuirán, sin duda, a mejorar la calidad de la experiencia en destino.

En el primer mes tras el fin del estado de alarma, el público ha apostado por el cariz diferenciador, auténtico y seguro de un producto como el enoturismo de las Rutas del Vino de España, lo que augura un buen comportamiento para los meses veraniegos y el resto del año. Las características que hacen del enoturismo un atractivo modo de viajar (ausencia de masificaciones, contacto con el medio rural y la naturaleza, turismo slow, disfrute de la gastronomía local, oferta de calidad, etc.) se ven cada vez más refrendadas y reconocidas, por lo que es de esperar una rápida recuperación que ayudará, al mismo tiempo, a todo el sector turístico.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO
  • 23.7.21
La recolección mecánica de las primeras variedades de uva blanca, ideales para la elaboración de vinos jóvenes sin crianza, ha marcado esta pasada madrugada el inicio de la vendimia 2021, la más temprana de la Europa continental, que este año comienza en fechas muy similares a la anterior campaña. Las máquinas cosechadoras han comenzado a trabajar en la Sierra de Montilla, unos terrenos excepcionales para el cultivo de la vid y que forman parte de la Zona de Calidad Superior de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.


El presidente de la Sectorial de Viña de Asaja Córdoba, Juan Manuel Centella, explicó que este año comienza en una fecha similar al año pasado, que comenzó el 23 de julio, y que se prevé una muy buena calidad al haber tenido “un clima en primavera benévolo de temperaturas y altas temperaturas en estas últimas semanas de verano, que han propiciado una buena y adelantada maduración de la uva”.

La producción esperada será, según las previsiones iniciales, en torno a un 20 por ciento inferior a la del año pasado, que cerró con 38 millones de kilos de uva blanca, "aunque todo dependerá de las temperaturas más elevadas venideras".

En esta línea, las bodegas y cooperativas del marco vitivinícola cordobés coinciden en señalar a la falta de lluvias durante la pasada primavera –una escasez hídrica que se viene arrastrando desde 2018– es el principal motivo de la caída de la cosecha para este año, al que se suma el continuo arranque de viñas.

Con todo, la falta de humedad ambiental y las temperaturas suaves que han registrado en la zona durante la primavera y el verano ha favorecido, asimismo, un estado de salud "muy óptimo" de las uvas, que apenas se han visto afectadas por enfermedades. "El estado sanitario de la uva es muy bueno por lo que la calidad de la cosecha también lo será”, indicó Centella.

La recolección manual del fruto –que se desarrolla entre las 7.00 de la mañana y las 14.00 de la tarde– se combina desde hace quince años en la zona Montilla-Moriles con la recolección mecanizada, una modalidad de trabajo que se concentra entre las 4.00 de la madrugada y las 10.00 de la mañana y que permite cosechar una gran cantidad de racimos a salvo de las elevadas temperaturas que se registran en la Campiña en las horas centrales de la jornada.

Tras la recolección de las primeras variedades, el marco Montilla-Moriles iniciará la recolección de las variedades tintas –previstas para los últimos días de julio e inicio de agosto– y, finalmente, la uva autóctona, la Pedro Ximénez, cuya recolección se prevé para mediados del mes de agosto.

En los últimos tiempos, la campaña más productiva fue la del 2003, con 86,1 millones de kilos de uva, una cosecha que permitió elaborar 14,5 millones de litros de vino, de los que 1,5 millones correspondieron a la variedad Pedro Ximénez y 507.000 litros a vinos jóvenes. Desde entonces, el aforo hecho público por el Consejo Regulador sitúa en 2012 la peor cosecha de la última década, cuando cooperativas y bodegas apenas molturaron 27,6 millones de kilos.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR




  • 19.7.21
Una uva con un gran estado de salud que apenas se ha visto afectada por enfermedades como el oídio o el mildiu dada la escasez de humedad de esta primavera, y una producción que se verá mermada entre un 15 y un 20 por ciento como consecuencia del estrés hídrico que sufren las vides en los últimos tres años. Estos son los factores que marcarán la próxima vendimia en el marco Montilla-Moriles, donde previsiblemente se iniciará la recogida de las variedades más tempranas en la última semana de julio.


Las bodegas y cooperativas del marco vitivinícola cordobés coinciden en señalar a la falta de lluvias durante la pasada primavera –una escasez hídrica que se viene arrastrando desde 2018– como principal motivo de la caída de la cosecha para este año.

"Las lluvias que se vienen registrando en los últimos tres años están entre 200 y 100 litros por debajo de la media, y eso está provocando que la viña no se repongan entre cosecha y cosecha, reduciendo su producción", sostiene Antonio López, presidente de Cooperativa La Aurora.

Una climatología adversa que, como apuntan desde Cooperativa La Unión, también afectó a zonas muy concretas de la comarca, como Montemayor y Aguilar de la Frontera, donde se registraron granizadas "que causaron importantes daños". En este sentido, mientras que las previsiones en algunas zonas se estima en una caída de entre el 10 y 20 por ciento, cooperativas como la de San Acacio de Montemayor, eleva el descenso hasta el 20-25 por ciento.

Con todo, la falta de humedad ambiental y las temperaturas suaves que han registrado en la zona durante la primavera y el verano ha favorecido, asimismo, un estado de salud "muy óptimo" de las uvas, que apenas se han visto afectadas por enfermedades. "Sanitariamente la uva presenta una calidad muy buena, y han sido pocos los focos de oídio y mildiu", indica Francisco Fernández, director gerente de Cooperativa La Unión.

Tampoco ayuda, recuerdan, el continuo arranque de viñas en la zona por la falta de rentabilidad que, si bien no tiene lugar con la misma incidencia que hace unos años, "el descenso de hectáreas de viñedos se mantiene cada campaña". "La rentabilidad no es la que debiera, lo que desanima al viticultor", señala Juan Antonio Aguilar, gerente de San Acacio, quien reconoce que la pasada campaña ha sido especialmente dura para el sector como consecuencia del covid-19 y el cierre del canal Horeca.

"El mercado se está recuperando, pero el verano nunca es buena época para el vino, por lo que habrá que esperar a septiembre u octubre, una vez conozcamos los resultados de la vendimia, para ver cómo responde el mercado y si los precios se van recuperando", subraya, por su parte, Antonio López.

Un buen nivel de maduración

Más allá de las previsiones sobre el desarrollo de esta nueva vendimia, bodegas, lagares y cooperativas se encuentran ya inmersos en los continuos controles de maduración del fruto con el objetivo de determinar el momento idóneo para iniciar la recolección. En este sentido, Francisco Fernández aseguró que las noches frescas permitirán desarrollar la vendimia "en las fechas habituales".

Así, la vendimia más temprana del continente europeo dará comienzos a finales de julio con la recolección de las primeras variedades de uva blanca, ideales para la elaboración de vinos jóvenes sin crianza. Tras la recolección de la variedad Chardonnay, los viticultores comenzarán a cosechar las uvas del tipo Verdejo, Sauvignon Blanc y Moscatel para, ya a finales de agosto o primeros de septiembre, completar la campaña con la recolección de la variedad autóctona del marco Montilla-Moriles: la Pedro Ximénez.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 16.7.21
La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV) –la organización que representa a las denominaciones de origen (DOP) de vino, entre ellas Montilla-Moriles– y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) han firmado un nuevo Protocolo General de Actuación que permitirá reforzar los canales de interlocución entre la organización sectorial y el Departamento y las actuaciones conjuntas de formación y divulgación en ámbitos de interés común para las DOP y el Ministerio.


El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y CECRV han suscrito un Protocolo General de Actuación que da continuidad y consolida la colaboración iniciada entre el Departamento y la organización representativa de las denominaciones de origen de vino en 2016, cuando firmaron el primer convenio de colaboración.

El nuevo protocolo permitirá continuar y profundizar en el ámbito de la calidad diferenciada y del sector vitivinícola, además de asuntos como la aplicación de la nueva PAC y de aspectos concretos de la misma que atañen directamente a las denominaciones de origen (sistema de autorizaciones para plantaciones de viñedo, intervenciones sectoriales en el Plan Estratégico nacional, otros mecanismos de regulación de oferta ligados a las DOP,  protección de las figuras de calidad y de los derechos de propiedad intelectual).

Asimismo, este protocolo pretende ahondar en la colaboración de ambas instituciones en la aplicación de las normas nacionales y europeas que regulan la certificación de producto, los procesos de revisión legislativa que está llevando a cabo la Comisión Europea de las políticas de calidad, de promoción y de comercial, o la protección de las indicaciones geográficas en acuerdos comerciales internacionales de la UE con otros países o zonas del mundo, entre otros.

De este modo, las próximas actuaciones en el marco del nuevo protocolo estarán centradas en el ámbito de la sostenibilidad, con el objetivo de visibilizar lo que ya está haciendo por parte de las denominaciones de origen en términos de sostenibilidad medioambiental y de determinar también áreas de avance que cristalicen en nuevas acciones y compromisos para continuar impulsando el papel de las DOP como herramientas de sostenibilidad para las zonas rurales.

Durante los 5 años de vigencia del anterior convenio, CECRV y el MAPA han mantenido un intercambio constante de información y posicionamiento de las denominaciones de origen sobre asuntos relevantes para el conjunto del sector y para las figuras de calidad en particular y han realizado acciones de divulgación en materia de comercio online, certificación de producto, aportación económica, social y medioambiental de las DOP en las zonas rurales, enoturismo o promoción y creatividad en entornos online.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

  • 12.7.21
El Aula de Viticultura del Consejo Regulador ha alertado de los "fuertes ataques" que la polilla del racimo ha provocado en algunas zonas del marco Montilla-Moriles, donde se han localizado pagos con daños que van desde el 50 hasta el 80 por ciento de racimos atacados por este gusano de segunda generación, especialmente en la zona de Cuesta Blanca y, de forma más dispersa, en otras zonas.


La voz de alarma la dio ayer el Aula de Viticultura del máximo órgano de control de los vinos cordobeses a través del boletín que emite semanalmente la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria), donde se hace hincapié en el control de la presencia de este gusano, una de las plagas más temidas por los viticultores del marco Montilla-Moriles. No en vano, las larvas de este insecto lepidóptero provocan graves daños en los viñedos afectados, donde los racimos acaban pudriéndose justo antes de su recolección.

“Tiene una distribución muy irregular en la comarca, ya que la plaga se encuentra al final del vuelo de segunda generación en pagos muy tardíos y en fase de vuelo de la tercera generación en los pagos más tempranos”, detalló la responsable del Aula de Viticultura, Ángela Portero.

Por ello, Portero recomendó evaluar los daños en cada parcela para determinar la necesidad de tratamiento que, en todo caso, debe ser con productos dirigidos al racimo, cubriendo toda la superficie de la uva, y autorizados por el Reglamento de Producción Integrada de la Vid.

Según los últimos informes de la Red de Alertas e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía, las capturas de adultos de polilla del racimo se encuentran en descenso en la mayoría de las zonas vitícolas de las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Málaga.

De este modo, los niveles de esta plaga son muy bajos en general, tanto de puestas (ya en descenso), como de larvas, que son las que producen daños en la uva al penetrar en ellas. Estas heridas pueden ser vía de entrada para los hongos, y en tal caso pueden desencadenar podredumbres del racimo, que se ven favorecidas por temperaturas suaves, alta humedad, o vendimia tardía, entre otros factores.

Por este motivo, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles presta especial atención a este gusano que causa verdaderos estragos en las paseras, donde el fruto se extiende al sol para alcanzar el grado de deshidratación óptimo que da lugar al vino dulce.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)




  • 11.7.21
Las cooperativas vitivinícolas del marco Montilla-Moriles, que representan más del 60 por ciento de la producción de la zona, reclaman un plan estratégico para impulsar la comercialización de sus vinos y garantizar la supervivencia de un sector dimensionado y profesionalizado. Así se lo trasladaron al presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP), Javier Martín, en una reunión mantenida para analizar la difícil situación por la que atraviesan los viticultores de la provincia.


Córdoba ha perdido en los últimos años más de la mitad de sus cooperativas vitivinícolas. De las más de veinte cooperativas que había en los años 80, en la actualidad “sobreviven con muchas dificultades ocho cooperativas, que producen 24,6 millones de kilos de uva, el 63 por ciento del marco”, explicó el presidente sectorial de Cooperativas Agro-alimentarias de Córdoba, Francisco Fernández.

La merma del número de operadores se debe a varios factores. El primero de ellos es la escasa rentabilidad de las viñas, frente a la fuerte competencia del olivar, como cultivo alternativo, que ha provocado una pérdida incesante de superficie de viñedo durante estos años.

Así, mientras que las ocho cooperativas que hoy siguen elaborando sus vinos llegaron a contar con más 3.000 productores en sus mejores tiempos, con una superficie total de más de 20.000 hectáreas cultivadas en el marco, en la actualidad apenas suman 1.500 socios activos y la superficie cultivada apenas alcanza las 5.000 hectáreas. Una caída que el representante sectorial teme que vaya a más por la falta de relevo generacional y “el poco interés que muestran las generaciones más jóvenes hacia la vid y su preferencia hacia otros cultivos más rentables”.

El segundo es el consumo cada vez más reducido de los clásicos vinos, tendencia que la crisis sanitaria del covid-19 y el cierre del canal Horeca no han hecho más que agravar. “Los caldos de Montilla-Moriles son organolépticamente complejos y su alta graduación no está actualizada a las nuevas demandas”, argumentó Francisco Fernández.

A ello hay que sumar la elevada producción del marco, con respecto al consumo existente, así como la falta de un potencial económico suficiente para desarrollar una estrategia de marketing y comunicación que valorice los vinos producidos en Córdoba.

Por todo ello, las cooperativas vitivinícolas del marco han solicitado a la Denominación de Origen Protegida una actualización de la situación del sector del vino cordobés y una hoja de ruta en la que se trabaje en las nuevas tendencias de consumo, en los formatos, en la digitalización del sector y en nuevos canales de venta con el objetivo de garantizar la rentabilidad y competitividad de las bodegas cooperativas de Montilla-Moriles.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

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