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  • 29.8.22
Desde el pasado 10 de agosto, el marco Montilla-Moriles se afana en las paseras diseminadas por distintos puntos de la comarca para ofrecer al mundo una de esas estampas singulares que, a modo de rito ancestral, se mantienen prácticamente inalterables a pesar del paso de los tiempos y que, a la postre, darán lugar al vino dulce Pedro Ximénez, la "auténtica joya de la corona" del marco vitivinícola cordobés.


Como cada año, jornaleros de todas las edades se aplican desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde para depositar con esmero los racimos de uvas Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona, sobre los interminables capachos extendidos en fincas ubicadas en Montilla, Montemayor, Montalbán y Santaella.

Y es que la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por este motivo, se suele decir que el Pedro Ximénez es "el vino que nace bajo el sol de la Campiña cordobesa", ya que el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad. No obstante, en los últimos años están jugando un papel especialmente significativo las elevadas temperaturas que se registran en el marco Montilla-Moriles y que, a juicio de los responsables de Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía, son "consecuencia directa" del cambio climático.

Tras cosechar las uvas a mano, los operarios de Bodegas Robles tienden los racimos al sol en la pasera de Villargallegos, una finca de 3.755 metros cuadrados situada en el término municipal de Santaella y a una altitud de 233 metros sobre nivel del mar.

"Se trata de una parcela especialmente reservada, por su orientación geográfica y por su pendiente suave, para la deshidratación y la pasificación de las uvas", explicó Rocío Márquez, enóloga de Bodegas Robles que, durante todo el proceso, presta especial cuidado para que el secado del fruto sea regular y homogéneo, lo que obliga a voltear manualmente los racimos cada poco tiempo.


"Cada vez resultan más evidentes los efectos que el cambio climático causa en el cultivo de la vid y en la uva, con vendimias cada vez más adelantadas, pérdida de floraciones, picos de temperaturas altas y bajas o periodos de sequía más largos rotos por lluvias torrenciales", reconoció el gerente de la firma, Francisco Robles, quien se mostró confiado en alcanzar este año los 200.000 kilos de uva en su pasera.

Con todo, el responsable de Bodegas Robles es consciente del "estrés" por temperatura o por falta de agua que sufren las cepas, así como de la aceleración y los desfases en la maduración o los riesgos de plagas y enfermedades que, hasta ahora, no se habían registrado en la zona.

Ante esta situación, Francisco Robles se muestra convencido de que la cubierta vegetal, característica de los viñedos ecológicos, representa la "primera línea de defensa" contra el cambio climático. "La mayoría de los viñedos de nuestra comarca son de secano y la pérdida de suelo y de carbono orgánico suponen el mayor problema medioambiental", apunta.

De esta forma, el bodeguero montillano propone impulsar "procesos naturales de agricultura regenerativa" que ayuden a reponer los nutrientes de la tierra, a la vez que capten el agua y abonen el suelo donde se enraízan las vides. "En el viñedo de Villargallegos se ha desarrollado una cubierta vegetal formada por especies silvestres autóctonas de raíz corta, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas, que son fijadoras de nitrógeno", detalla Robles.


Y, precisamente, esa cubierta vegetal aporta nutrientes a la vid de forma natural, toda vez que protege el suelo de las escorrentías y de la erosión. "A largo plazo, aumenta notablemente la fijación de dióxido de carbono, que se traduce en un aumento de los niveles de carbono orgánico del suelo y en una reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera", añade Rocío Márquez, para quien "la fertilidad del suelo no se compra, sino que la construimos cada año".

De este modo, los vinos de Bodegas Robles fermentan usando las levaduras autóctonas que están presentes en su viñedo y llegan a la bodega adheridas a la piel de la uva. "Por eso el cuidado ecológico de nuestras vides es tan importante: porque se convierten en nuestro vivero particular de levaduras y en las responsables últimas de que nuestros vinos consigan expresar su identidad a través de un sabor y de unos aromas propios", subraya la enóloga de la firma.

"Cultivamos las uvas con la intensidad de sabores y de aromas que nos permite la agricultura ecológica pero, además, vigilamos su proceso natural y trasladamos toda esa riqueza del fruto a nuestros vinos", concluye el responsable de Bodegas Robles.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: BODEGAS ROBLES / JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 28.8.22
Dar a conocer la riqueza de los vinos ecológicos que Bodegas Robles elabora a partir de las uvas que cosechan en el paraje de Villargallegos de Santaella, el viñedo ecológico de uva Pedro Ximénez más grande del mundo. Con este objetivo, el Ayuntamiento de Santaella y Bodegas Robles reeditarán el próximo domingo 4 de septiembre la tercera edición de la Cata Popular "Catedral de la Campiña", una iniciativa que sirve para abrir el programa de actos de la Feria en honor de Nuestra Señora del Valle, patrona de este municipio enclavado en la Campiña Sur cordobesa.


Con la Casa del Ciudadano como enclave para disfrutar de una noche en torno al vino, los asistentes podrán degustar cuatro vinos ecológicos elaborados a partir de las uvas cultivadas en esta finca de Santaella, que cuenta con una extensión de 3.755 metros cuadrados, y se sitúa a una altitud de 233 metros sobre nivel del mar.

"El objetivo, una vez más, es poner el foco de atención en el papel que la agricultura ecológica juega en el desarrollo socioeconómico de la localidad, a la vez que se da a conocer la importante apuesta que viene realizando Bodegas Robles por Santaella", destaca el alcalde de Santaella, José Álvarez, sobre esta actividad.

#Para ello, durante la cata no solo se podrá degustar cuatro vinos ecológicos –verdejo, fino, tinto y dulce Pedro Ximénez– elaborados por esta firma, santo y seña de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, sino también conocer sus cualidades y el proceso de elaboración.

Un evento que, año tras año, ha conseguido seducir a decenas de personas en sus diferentes ediciones y que, además, en esta ocasión contará con el añadido del espectáculo ¡Oh, Vino!, la mítica y maravillosa historia de Dionisos, dios común del vino y del teatro. "Es un espectáculo que busca descubrir, gracias al vino, por qué somos lo que somos, por qué bebemos lo que bebemos y por qué celebramos lo que celebramos", apuntan desde el Consistorio.

Para asistir a este evento, que contará con un aforo limitado, el Ayuntamiento de Santaella ha establecido un punto de venta de entradas en la propia Casa Consistorial. De este modo, por solo tres euros, los asistentes recibirán una copa conmemorativa, además de disfrutar de la cata y el espectáculo.

Una firma comprometida con el medio ambiente

La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación toma el relevo en la bodega e instaura el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico, siendo la primera bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos. Además, es la primera bodega española en certificar su huella de carbono.


En 2001 esta bodega elaboró el primer vino ecológico de Andalucía acogido a una Denominación de Origen, ampliando su gama cada año hasta alcanzar la variedad completa de vinos generosos. Ocho años más tarde inició el desarrollo alimentos derivados de sus vinos ecológicos –como mermeladas, reducciones y gelatinas– y vinagres ecológicos, prestando especial atención a su crianza y proceso de envejecimiento.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica.

A su vez, en los últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca 2017, promovidos por la Junta de Andalucía.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: J.P. BELLIDO
  • 21.8.22
El marco Montilla-Moriles afronta desde esta semana uno de esos ritos ancestrales que se mantienen prácticamente inalterables a pesar del paso de los tiempos. Desde el pasado miércoles, jornaleros de todas las edades se aplican desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde para depositar con esmero los racimos de uvas Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona, sobre los interminables capachos extendidos en varias fincas de la comarca.


El asoleo, que constituye una de las estampas más características de la vendimia en la zona Montilla-Moriles, supone además uno de los trabajos más duros de cuantos se llevan a cabo en el ámbito agrícola, tal y como se desprende de una investigación realizada por Paula Triviño, del Departamento de Ingeniería Gráfica y Geomática de la Universidad de Córdoba, en colaboración con Ligia Sánchez y Evelin Escalona, integrantes del Centro de Estudios en Salud de los Trabajadores de la Universidad de Carabobo, en Venezuela.

Las tres expertas analizaron hace varios años las duras condiciones de trabajo que se registran en las paseras de la zona Montilla-Moriles, donde las uvas se extienden al sol con el objetivo de procurar la deshidratación del fruto y la concentración de azúcares necesaria para la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez, santo y seña de esta Denominación de Origen Protegida (DOP) cordobesa.

“La condición más exigente la constituyen las elevadas temperaturas al laborar a la intemperie”, subrayan las investigadoras, que añaden que “los hombres, además, incorporan los riesgos de accidentes, las herramientas y el material de trabajo y la manipulación de cargas”, de ahí que la mayoría de ellos manifiesten “dolores músculo-esqueléticos y lumbares”. Y es que, tal y como destaca el estudio, “los trabajadores están expuestos a posturas incómodas susceptibles de ocasionarle daños crónicos o discapacitantes de la columna lumbar”.

“Los movimientos repetitivos y continuados en el tiempo, el nivel de esfuerzo, la adopción de posturas forzadas y la manipulación manual de cargas constituyen factores de riesgo que se podrían relacionar con las lesiones músculo-esqueléticas señaladas por los trabajadores”, reconoce la investigación para concluir que “la posición de cuclillas al extender la uva fresca, voltear racimos y recoger la uva pasificada es la más dura e incómoda de la totalidad del trabajo”.

Este año, la cooperativa La Aurora de Montilla ha sido la encargada de dar el pistoletazo de salida al asoleo de la uva, instalando su pasera en uno de los márgenes de la antigua travesía de la carretera nacional N-331, a escasos metros de sus instalaciones.


Por su parte, Bodegas San Acacio de Montemayor tiene el honor de implantar la pasera más grande de Europa, donde sus racimos de uva se secan bajo el inclemente sol de la Campiña. La de San Acacio suele ser cada año una de las primeras paseras en ponerse en marcha, dado que los viñedos de sus socios se ubican mayoritariamente en terrenos arenosos, lo que hace que las uvas maduren entre una semana y diez días antes que en el resto de la comarca.

Sin previsiones de lluvias en el horizonte más cercano, el sector respirará aliviado por las uvas que ya se encuentran secándose al sol, pues la llegada de precipitaciones pondría en jaque la viabilidad de estos frutos. Y es que un exceso de agua en el ambiente puede provocar la proliferación de hongos y, consecuentemente, la aparición de podredumbre gris, una enfermedad criptogámica que complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja.

Junto con la Cooperativa La Aurora y Bodegas San Acacio, los principales productores de vino dulce Pedro Ximénez en el marco Montilla-Moriles siguen siendo Bodegas del Pino de Montalbán y Bodegas Galán Portero de Montilla. En el caso de los vinos ecológicos, el gran referente sigue siendo Bodegas Robles, que extiende su pasera en el paraje de Villargallegos, en el término municipal de Santaella.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 17.8.22
Tras la vendimia de las variedades sauvignon blanc, moscatel y chardonnay –ideales para la elaboración de vinos blancos jóvenes sin crianza– y la cosecha de tintas –amparadas por el indicativo Vinos de la Tierra de Córdoba–, el marco Montilla-Moriles se afana ya, de manera prácticamente generalizada en los viñedos de toda la Denominación de Origen Protegida (DOP), en la recolección de la uva Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona vitivinícola cordobesa.



Tal y como destacó ayer la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba), este año se espera una merma de producción con respecto a la campaña anterior del 30 por ciento debido, fundamentalmente, a la falta de lluvia, a la escasa floración de las cepas y a las reiteradas olas de calor que han afectado negativamente el desarrollo final de los racimos.

De este modo, si el pasado año se cerró la vendimia con un aforo de 32 millones de kilos, las previsiones de cosecha que barajan desde Asaja-Córdoba sitúan el balance en unos 24 millones, cifra que, de cumplirse, convertiría la campaña 2022 en la más baja de las dos últimas décadas.

Y es que en los últimos tiempos, la campaña más productiva fue la del 2003, con 86,1 millones de kilos de uva, una cosecha que permitió elaborar 14,5 millones de litros de vino, de los que 1,5 millones correspondieron a la variedad Pedro Ximénez y 507.000 litros a vinos jóvenes. Desde entonces, el aforo hecho público por el Consejo Regulador sitúa en 2012 la peor cosecha de la última década, cuando cooperativas y bodegas apenas molturaron 27,6 millones de kilos.

En lo que respecta a los precios, Asaja-Córdoba confirmó que las bodegas no tienen aún definido el precio del kilo de uva, si bien desde la organización agraria se mostraron confiados en que “suban notablemente para compensar el descenso de producción y que el cultivo sea viable.”

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 15.8.22
Un racimo de 2.950 gramos de peso recolectado por Francisco Bujalance Parrado se ha impuesto al mediodía de hoy en el Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar, una peculiar iniciativa que marca de forma simbólica el inicio de la vendimia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y que, este año, ha cumplido su vigésimo séptima edición.


El concurso, celebrado en el recinto ferial a partir de las 13.00 de la tarde, ha reunido a decenas de vecinos de esta pedanía en la que habitan unos 600 vecinos y que depende administrativamente de Castro del Río, pese a encontrarse más próxima a municipios como Nueva Carteya o Montilla.

Con la ayuda de un refractómetro para medir la cantidad de azúcar en el jugo de las uvas, el jurado del concurso –formado por Juan Rafael Portero Criado, Juan Portero Laguna y Ángela Portero Bellido–, inspeccionó uno a uno todos los racimos que concurrieron al concurso para valorar la graduación, el peso y el estado sanitario de los frutos.

Junto con el primer premio, dotado con 150 euros en metálico para el racimo de mayor peso de uvas Pedro Ximénez, el jurado reconoció con el segundo premio a José Rosa, que se presentó en la caseta municipal con un racimo de la variedad autóctona que pesó 2.665 gramos, por el que recibió un premio de 100 euros donado por la Cooperativa Agrícola La Unión, que desarrolla la mayor vendimia de Andalucía desde hace décadas.

A su vez, también resultaron premiados por el jurado María del Carmen Rodríguez Zamora, por un racimo que pesó 2.730 gramos; Tomás Montáñez, por presentar las uvas con mayor graduación Baumé de todo el concurso; y Luis Hidalgo, por el ejemplar con mejor presencia.


La ingeniera agrónoma Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles, recordó que el Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar esboza desde el año 1995 una "previsión bastante certera" de cómo será la vendimia en el marco vitivinícola cordobés.

Por su parte, el alcalde de Castro del Río, Julio Criado, alabó el "buen nivel de participación" de este concurso que representa uno de los momentos más esperados del año para los viticultores de esta pedanía situada entre Montilla, Castro del Río y Nueva Carteya. No en vano, a partir del mes de mayo, momento en que se empiezan a retirar los pámpanos de las cepas, los agricultores del Llano del Espinar empiezan a tomar nota de la localización de aquellos racimos que sobresalen del resto por su tamaño o por su buen aspecto.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 15.8.22
El paulatino arranque de vides en la zona Montilla-Moriles ha provocado que este cultivo, que llegó a alcanzar las 19.000 hectáreas en la década de los ochenta, apenas alcance hoy las 4.400 hectáreas. Ante esta imparable pérdida de cepas –que constituyen una "seña identitaria" del territorio–, la Mancomunidad de Municipios de la Campiña Sur Cordobesa ha querido impulsar una iniciativa para "garantizar" el paisaje por medio de su declaración como Patrimonio Inmaterial de la Unesco.


La propuesta, que será planteada en el pleno que la entidad supramunicipal celebrará el próximo mes de septiembre, busca "poner en valor el papel que la viticultura ha jugado en la historia y en la cultura de la comarca, así como en su evolución socioeconómica", en palabras de Francisca Carmona, presidenta de la Mancomunidad y alcaldesa de Moriles.

"La cultura del vino en esta comarca es su seña de identidad más arraigada y profunda, una singularidad que queremos evitar que desaparezca ante el continuo arranque de viñedos en todo el marco", destacó Francisca Carmona, quien insistió en que la designación del cultivo de la vid como Patrimonio Inmaterial de la Unesco "permitiría avanzar en la protección de un paisaje identitario de la Campiña Sur Cordobesa, que ha marcado las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por de generación en generación en la zona".

De este modo, las 300 hectáreas de vid que se han arrancado en el marco Montilla-Moriles en el último año según los datos aportados por la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba) han reducido la superficie de viñedo en casi un 78 por ciento en las últimas cuatro décadas, pasando de las 19.000 hectáreas que se computaban a principios de los años ochenta a las 4.400 actuales.

La mayor parte de los viñedos del marco Montilla-Moriles se siguen concentrando en el término municipal de Montilla, donde al cierre de la pasada campaña se contabilizaban cerca de 1.800 hectáreas de vid, lo que representa el 38 por ciento de la superficie total de la DOP. Le seguían Aguilar de la Frontera, con 780 hectáreas; Moriles, con 390; Montemayor, con 350 hectáreas; y Cabra, con 330. Por su parte, la presencia de viñedo es testimonial en localidades como Fernán Núñez, Espejo y Doña Mencía.

En la actualidad, la DOP Montilla-Moriles engloba 18 municipios. De este modo, las localidades que conforman la Zona de Producción son Montilla, Moriles, Doña Mencía, Montalbán, Monturque, Nueva Carteya y Puente Genil, así como parte de los términos municipales de Aguilar de la Frontera, Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Fernán-Núñez, La Rambla, Lucena, Montemayor y Santaella. La zona de crianza se completa, además, con el núcleo urbano de Córdoba capital.

En lo que respecta a las variedades negras, el balance no es mucho mejor. Según Juan Manuel Centella, presidente de la Sectorial Vitivinícola de Asaja-Córdoba, las uvas tintas prácticamente han desaparecido en la zona, donde quedarían apenas 200 hectáreas cultivadas.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 10.8.22
Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía y referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha dado por finalizada la tercera vendimia destinada a la elaboración del pionero Robles Brut Nature, el primer espumoso de uva cien por cien Pedro Ximénez, surgido tras cinco años de estrecha colaboración e investigación con el Instituto de Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de Cabra.


"La ausencia de lluvias en los últimos meses ha sido clave para conseguir que el fruto que nos hemos encontrado en esta vendimia esté sano", explicó la enóloga de Bodegas Robles, Rocío Márquez, quien aclaró que "se ha cosechado una uva de gran calidad, con los racimos bien formados y diez grados Baumé", a diferencia de los trece grados que se requieren para la elaboración de los vinos generosos del marco Montilla-Moriles.

De este modo, la firma bodeguera montillana, que también cuenta con un amplio viñedo en el paraje de Villargallegos, a las afueras de Santaella, ha llevado a cabo una vendimia "temprana, nocturna y manual" para "proteger el perfil aromático del fruto y minimizar la oxidación de los mostos", en palabras de Rocío Márquez.

En ese sentido, la enóloga de Bodegas Robles defendió la necesidad de "respetar el ciclo biológico de la vid" para poder desarrollar vinos de calidad, especialmente en el caso de los vinos blancos espumosos, en los que se busca la "máxima expresión de la uva, con aromas frescos y muy estructurados, que permiten la correcta evolución de las levaduras y de las burbujas de la uva Pedro Ximénez".

La creación del primer Robles Brut Nature a partir de uvas Pedro Ximénez supone un hito más dentro de la apuesta por la investigación e innovación que ha marcado el recorrido de Bodegas Robles durante las últimas dos décadas cuando, también con el apoyo del centro de Ifapa en Cabra, se decidió por la reconversión de sus viñedos a la agricultura ecológica.

"Para nosotros, esta tercera vendimia representa la consolidación de una apuesta arriesgada: la reinterpretación de la uva Pedro Ximénez gracias a la colaboración del chef cordobés Paco Morales, que atesora dos estrellas Michelín, y del centro de investigación Ifapa de Cabra", reconoció el gerente de la bodega, Francisco Robles, quien adelantó que la firma espera poder lanzar al mercado este año unas 25.000 botellas de su espumoso ecológico.


"En la vendimia pasada ya triplicamos la producción de uva destinada al espumoso y, este año, volvemos a crecer", resaltó el responsable de la bodega, que ha sumado una gran cantidad de reseñas elogiosas de las principales revistas especializadas en vinos y gastronomía. No en vano, el pasado mes de junio, Robles Brut Nature recibió el Premio al Mejor Producto Innovador en el marco de la feria Organic Food Iberia, celebrada en Madrid los días 8 y 9 de junio.

En opinión de Francisco Robles, "parte de este éxito ha sido gracias a una importante inversión en maquinaria y tecnología que nos ha permitido elaborar íntegramente nuestro vino espumoso en nuestras propias instalaciones, con nuestros propios procesos y siguiendo un control estricto de la crianza que se realiza botella a botella, sin concesiones a la estandarización o a la rutina".

No en vano, la firma bodeguera, que se dedica a la elaboración de vinos desde 1927, ha realizado en los últimos años una importante inversión en maquinaria y tecnología que permite elaborar íntegramente los vinos espumosos en sus propias instalaciones, situadas junto a la carretera nacional N-331.

Una nueva apuesta por la innovación

Robles Brut Nature se elabora siguiendo el tradicional método Champagnoise a partir de la variedad de uva ecológica Pedro Ximénez. "Su burbuja natural y persistente es fruto de una doble fermentación en botella en posición horizontal en rima manual a partir de un ensamblaje con vinos generosos", aclaró la enóloga de la firma.

"Sus aromas y su sabor recuerdan a cierta bollería elegante, como el brioche, la magdalena o el bollo de pan", detalló Rocío Márquez, quien precisó que Robles Brut Nature se comercializa actualmente con tres periodos de envejecimiento distinto: 18, 24 o 36 meses de crianza en botella.


"Una vez más, hemos querido volver a mostrar la fuerza de un proyecto que aúna los valores tradicionales con la innovación y el entusiasmo", destacó Francisco Robles, para quien esta nueva aventura representa "un camino esencial para la supervivencia y el crecimiento de las diferentes regiones vitivinícolas".

Un sendero que Bodegas Robles ha venido transitando persistentemente durante largos años en la zona Montilla-Moriles con el desarrollo de nuevos productos como los vinos y vinagres ecológicos, el Verdejo, Caprichoso y, ahora, el Robles Brut Nature.

"El sentido del tiempo de Montilla-Moriles está presente en nuestros espumosos", resalta Francisco Robles, quien recuerda que Montilla-Moriles es una zona acostumbrada a la "sutileza de las largas crianzas" y proclive a incorporar el "secreto del tiempo" a los vinos olorosos y amontillados, que pueden llegar a acumular hasta 25 años de envejecimiento en barrica.

"Esto es algo excepcional en el mundo de los vinos blancos y queremos trasladarlo también a nuestro espumoso, por eso estamos trabajando ya con crianzas de 24 y 36 meses, aunque nuestro objetivo es llegar a los 60 meses de envejecimiento en botella", avanzó.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 8.8.22
Las elevadas temperaturas que se vienen registrando en la Campiña Sur cordobesa desde hace varias semanas han obligado a los viticultores del marco Montilla-Moriles a adelantar la vendimia en los viñedos tradicionales para garantizar el estado sanitario de la uva y, con ello, la calidad de los vinos y vinagres amparados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP).


Los más de 40 grados a la sombra que se alcanzan en muchas parcelas del marco vitivinícola cordobés durante buena parte de la jornada, unidos al aire caliente que recorre los liños, están "achicharrando" los racimos más expuestos, según han alertado a este periódico algunos agricultores, que han comenzado ya a apreciar "graves daños" en muchos pámpanos, que son los órganos de la planta que favorecen la generación de azúcar en el fruto.

Y es que, uno de los temores más extendidos desde el temprano comienzo de la vendimia de este año es el del “alechigamiento” de la uva, un término autóctono que alude a la deshidratación prematura del fruto como consecuencia de las condiciones de temperatura extrema que se están dejado notar en la comarca.

Los años de sequía que viene arrastrando la provincia de Córdoba desde hace varios años someten a las cepas a un "estrés hídrico" que resulta especialmente dañino en las parcelas de secano donde, por lo general, las plantas no cuentan con la orientación óptima para contrarrestar los efectos del sol y los aires dominantes de la Campiña cordobesa.

"En los viñedos de vaso se ha comenzado ya la vendimia ante la emergencia que representa esta nueva ola de calor", confirmó a Andalucía Digital el técnico Antonio García, responsable de la firma Servicios Agrícolas García. De hecho, la cooperativa La Unión ha tenido que abrir sus instalaciones en estos días porque "la uva Pedro Ximénez se está tostando en exceso y, para evitar que se pierda, se ha comenzado ya a vendimiar", según el especialista, que calificó de "excepcional" la situación que se está viviendo en el marco Montilla-Moriles como consecuencia de las sucesivas olas de calor.

En efecto, el exceso de temperatura y la falta de humedad terminan debilitando las cepas, una situación que afecta de manera considerable a la maduración del fruto y a la graduación alcohólica que debe alcanzar la uva antes de ser recolectada.

Como contrapartida, el excesivo calor contribuirá a acelerar el trabajo en las paseras, donde los racimos de uva se extienden al sol con el objetivo de procurar su deshidratación y favorecer la concentración de sus azúcares para dar luego paso a la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez, santo y seña de la DOP Montilla-Moriles.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 5.8.22
La Federación de Industria de Comisiones Obreras (CCOO) de Córdoba ha dado a conocer su Guía Informativa Laboral para la Campaña de la vendimia francesa, una edición que tiene por objetivo informar, asesorar y resolver los problemas de las personas trabajadoras que participan en la campaña de la uva del país vecino. Además de esta guía, que se puede descargar en este enlace, se ofrece también atención telefónica y presencial en las sedes del sindicato en la provincia.


Además de información básica, la nueva Guía Informativa Laboral ofrece a la persona usuaria una búsqueda tutelada de ofertas de trabajo en la Red Europea EURES, en la oficina de empleo francesa y en asociaciones patronales y de empleadores de viticultura.

Desde CCOO recuerdan que "en 2022, el Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento (SMIC) no puede ser inferior a 10,85 euros por hora", toda vez que aclaran que "este salario se incrementará según el convenio de aplicación en el departamento francés donde se recoja la uva".

"Lo habitual es trabajar ocho horas al día, a las que se pueden sumar dos horas extra, mientras que la jornada semanal legal es de 35 horas", sostienen desde el sindicato, para añadir que la remuneración por la realización de horas extra mejora el coste de la hora ordinaria en un 25 por ciento si la jornada se sitúa entre las 36 y las 43 horas semanales, aumentando hasta el 50 por ciento si se superan las 44 horas.

Un ingreso adicional importante para los vendimiadores son, a juicio de CCOO, los subsidios familiares por hijo o hija a cargo, siempre que sea menor de 20 años y que no ejerza actividad alguna o, en su caso, con una remuneración inferior al 55 por ciento del Salario Mínimo. "Oscila entre los 33,62 euros con dos hijos, hasta los 478,99 con cuatro y dependiendo de los ingresos", puntualizan.

CCOO recomienda prestar atención a los fraudes. "El acceso a las ofertas laborales es gratuito, el contrato es una obligación y pagar por acceder a una oferta no la asegura", señalan desde el sindicato, que recomienda a las personas interesadas que "si no tienen contrato de trabajo o empleo verificado, no vayan a la vendimia, ya que una en vez en Francia es muy difícil encontrar empleo y obtener ayudas".

“Este año calculamos que unas 500 personas acudirán desde la provincia de Córdoba a la vendimia del país vecino, la mayoría procedentes de las localidades de Doña Mencía, Baena, Nueva Carteya y algunas localidades del norte de la provincia”, comentó el secretario general del Sindicato de Industria de CCOO de Córdoba, Agustín Jiménez.

Generalmente, los trabajadores españoles se dirigen a los departamentos franceses de Pirineos Orientales, Aude, Hèrault, Tarn, Garona, Lot, Gers, Gironda, Landas, Charante, Charante-Marítimo, Ardéche, Gard, Vaucluse, Var y Drome.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 1.8.22
Mantener la producción de uva tinta pese al paulatino arranque de vides en la comarca. Esa es la previsión que mantienen los principales baluartes en la provincia del indicativo Vinos de la Tierra de Córdoba, un sello de calidad que entró en vigor el 26 de abril de 2004 y que, desde entonces, ampara la elaboración de tintos en la provincia.


La recolección de variedades tintas suele arrancar cada año con la variedad merlot, la primera en madurar. Tras ella, se recolectan las uvas del tipo syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. En el caso de la cooperativa agrícola La Unión, que desarrolla la mayor vendimia de toda Andalucía, la vendimia comenzó el pasado miércoles con la recolección de las variedades merlot y syrah.

La entidad, que junto a la cooperativa Nuestra Señora de la Aurora fue una de las impulsoras de la diversificación de variedades a mediados de la pasada década de los noventa, espera molturar este año unos 800.000 kilos de uva negra, si bien el aforo final dependerá de las condiciones climatológicas que se registren en la zona, tal y como reconoció Joaquín Torres Luque, uno de los encargados de la cooperativa.

En similares términos se manifestó Juan Antonio Aguilar, gerente de Bodegas San Acacio de Montemayor, que este año prevé una "cosecha corta", similar a la del año pasado, de modo que el aforo final se situará en torno a los 60.000 kilos. "De todas formas, dependerá mucho de las temperaturas de los próximos días, porque esta cantidad puede seguir mermando", advirtió.

En Montemayor, las primeras plantaciones de esta clase de uva se realizaron en el año 2000, al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles. Con todo, la primera cosecha de variedades tintas en la cooperativa San Acacio no llegaría hasta el mes de agosto de 2002.


"La superficie de uva tinta se mantiene en nuestra bodega desde hace tres años, gracias a que hemos logrado equilibrar la producción con nuestras ventas", precisó Juan Antonio Aguilar, quien subrayó que prácticamente el 100 por cien de vino tinto lo venden envasado, "con el consiguiente valor añadido que reporta a la cooperativa".

A juicio del responsable de San Acacio, "se están elaborando vinos tintos muy buenos en la zona, que están siendo reconocidos en concursos nacionales". Es el caso del Ulienses Roble, un vino multivarietal, elaborado con uvas Syrah, Tempranillo y Tintilla de Rota, que permanece doce meses en barrica de roble americano antes de ser embotellado.

"La diversificación de productos es siempre positiva", destacó el gerente de Bodegas San Acacio, quien no obstante reconoció que "el mayor problema que han tenido las viñas tintas durante la última década, y que ha llevado al arranque masivo de plantaciones, ha sido el lento decaimiento de las cepas de algunas variedades en nuestro clima, junto con unos precios de la uva que tampoco han acompañado".

Las plantaciones de variedades tintas en la zona vitivinícola de Montilla-Moriles comenzaron con la llegada del 2000, al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles.

Sin embargo, de aquella apuesta que se hizo ya solo quedan algunas parcelas testimoniales, apenas unas 200 hectáreas, tal y como desveló recientemente Juan Manuel Centella, presidente de la Sectorial Vitivinícola de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba).


Las primeras uvas de color negro llegaron a la comarca en 1973, concretamente al cortijo de El Caño en La Rambla. Allí, el técnico agrícola Francisco Solano Bellido decidió estudiar la aclimatación en la comarca de una treintena de variedades, al objeto de poder diferenciar en su sistema de plantación factores como la calidad, la producción y la época de maduración del fruto.

Dos décadas más tarde, las cooperativas Nuestra Señora de la Aurora y La Unión comenzaron a trabajar con variedades de uva tinta en dos plantaciones experimentales situadas en el término municipal de Montilla. En la actualidad, ambas entidades molturan la mayor parte de la uva tinta de la comarca.

Otra de las firmas que elabora vino tinto en la zona es Bodegas Marenas, que cuenta con cepas de la variedad Pinot Negra en el paraje de Río Frío Alto, a unos 450 metros de altitud, en plena Sierra de Montilla, en un terreno más calizo que el de Cerro Encinas, donde la firma que regenta José Miguel Márquez cuenta con otro viñedo de unas seis hectáreas sobre unos terrenos arenosos y arcillosos con altos contenidos en carbonatos y caliza activa que proporcionan un fruto de alta calidad.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 28.7.22
Mejorar la competitividad de los vinos tranquilos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y contrarrestar los efectos adversos del cambio climático sobre la crianza biológica bajo velo de flor. Esos son los objetivos que se ha marcado Bodegas Pérez Barquero, que acaba de suscribir su quinto proyecto de innovación con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).


En esta ocasión, el organismo adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación contará con la colaboración de los expertos del Grupo de Investigación Viticultura y Enología (Vitenol) de la Universidad de Córdoba, dirigido por el catedrático Juan José Moreno, así como con el soporte de la consultora murciana Paudire, experta en gestión de proyectos de innovación.

“Este quinto proyecto responde a la vocación de excelencia de Pérez Barquero y a su clara apuesta en I+D+i”, subrayó ayer la responsable de Marketing de la firma montillana, Adela Córdoba, quien hizo hincapié en que el grupo empresarial ha desarrollado en la última década varios proyectos de investigación en el ámbito de la enología y de la viticultura que han contado con una inversión total próxima a los dos millones de euros.

El nuevo proyecto de I+D+i que impulsa Bodegas Pérez Barquero en colaboración con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial cuenta con un presupuesto de más de 370.000 euros y se centra en la aceleración biológica y en la adaptación a la elevada acidez volátil que experimentan los vinos tranquilos.

"Queremos analizar y diseñar mecanismos que permitan la permanencia del velo de flor durante el mayor tiempo posible en la superficie de los vinos sometidos a crianza biológica, sin pérdida de calidad", explicó el enólogo de Bodegas Pérez Barquero, Juan Márquez, quien defendió la necesidad de investigar estos procesos con un enfoque "multidisciplinar" para propiciar un control microbiológico del proceso de crianza de los vinos generosos.

Por su parte, el profesor Juan José Moreno destacó entre los resultados obtenidos la selección de levaduras aclimatadas a altas temperaturas que se están analizando y caracterizando en la actualidad mediante pruebas bioquímicas y con ensayos en las bodegas del Grupo Pérez Barquero. De hecho, algunos resultados sobre la biodiversidad de levaduras en esta bodega han sido ya publicados por Frontiers in Microbiology, una revista científica de gran impacto internacional.


En la última década, la apuesta de Pérez Barquero por la investigación y el desarrollo ha permitido analizar el comportamiento de bebidas alcohólicas aromatizadas cromáticas, basadas en la ionización de antocianinas por viraje ácido-básico.

A su vez, entre 2005 y 2007, y en colaboración con el CDTI, Pérez Barquero dedicó un proyecto de investigación a las bases vínicas y cítricas con superposición de sistemas reticulares solidificados de polímeros no newtonianos en formato shot drink.

De igual modo, el pasado mes de diciembre, Pérez Barquero dio un paso más en la diversificación de su amplia gama de vinos con la presentación de Brut Nature G1, un nuevo espumoso "con alma de generoso" que contó igualmente con el asesoramiento de Paudire y la colaboración de la UCO.

De este modo, los investigadores del Grupo Vitenol, junto a los enólogos de Pérez Barquero, lograron realizar la segunda fermentación en botella con levadura autóctona de velo de flor, un proceso innovador bautizado como G1, dado que esta levadura fue aislada en la primera mitad de los años ochenta, procedente de las botas de roble americano que se custodian en Bodegas Gracia.

Referente de la DOP Montilla-Moriles

El Grupo Pérez Barquero está integrado por cuatro bodegas de la DOP Montilla-Moriles: Gracia Hermanos, Compañía Vinícola del Sur, Tomás García y Pérez Barquero. Desde su fundación en 1905, esta institución, santo y seña de la comarca vitivinícola cordobesa, ha cuidado con la mayor atención y esmero todas las labores que giran alrededor de la creación del vino.


Desde la selección de los mejores pagos de viñas –albarizas de la Sierra de Montilla y de Moriles Altos- hasta la recolección, el transporte y la molturación de la uva, Pérez Barquero presta atención a todos los pasos que continúan con la elaboración del mosto nuevo, su cata y su selección, previa al destino final que, según sus características, serán las botas de crianza, en la amplia gama de vinos de la zona: Finos, Olorosos, Amontillados, Palos Cortados y Dulces de Pedro Ximénez.

Reconocido con las distinciones más relevantes en el mundo del vino –con las máximas puntuaciones Parker, multitud de premios y medallas en concursos nacionales e internacionales, así como extraordinarias reseñas en las principales guías–, el Grupo Pérez Barquero ha extendido su nombre por todos los rincones del territorio nacional. No en vano, sus vinos, brandis y vinagres se encuentran en más de cincuenta países de los cinco continentes, figurando a la cabeza de los exportadores de vinos de la zona.

Asimismo, Pérez Barquero es una de las pocas bodegas españolas distinguidas con el sello Pyme Innovadora que concede la Dirección General de Innovación y Competitividad dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. "Esta distinción demuestra que la I+D+i también es posible en el sector vitivinícola", subraya Adela Córdoba.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 27.7.22
El Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación ha publicado hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las órdenes ministeriales por las que se modifican los contratos-tipo homologados de compraventa de uva con destino a su transformación en vino, y de compraventa de vino, para adaptarlos a las modificaciones introducidas en la nueva Ley de la Cadena Alimentaria.


La homologación de estos contratos-tipo, cuyo ámbito de aplicación incluye todo el territorio nacional, se ha realizado a propuesta de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), tiene como objetivo mejorar el funcionamiento, la estabilidad y la transparencia de la cadena de valor vitivinícola.

Los contratos-tipo de compraventa de uva con destino a su transformación en vino y contrato-tipo de compraventa de vino se homologaron de conformidad con los requisitos previstos en la Ley 2/2000, de 7 de enero, reguladora de los contratos tipo de productos agroalimentarios, y cumpliendo las características establecidas en el artículo 9 de la Ley 12/2013, de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria.

La entrada en vigor en 2021 de la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria ha hecho necesario adaptar el contenido de los contratos-tipo homologados para las dos próximas campañas. Así, el período de vigencia de los nuevos contrato-tipo comprenderá desde el 1 de agosto del año 2022 hasta el 31 de julio del año 2024.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 27.7.22
La cooperativa agrícola La Unión, una de las entidades de referencia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, inició ayer la primera "vendimia sostenible" de su historia, tras la puesta en marcha de dos nuevas plantas fotovoltaicas de autoconsumo que abastecen de energía a esta entidad que desarrolla la mayor vendimia de toda Andalucía.


Desde la pasada semana, tanto la sede administrativa de la entidad, situada en la confluencia de la Avenida de Italia con la Avenida de Boucau y las calles Burgueños y Fuente Álamo, como las instalaciones ubicadas en la calle Río de la Hoz, en las inmediaciones de la estación de ferrocarril, cuentan con sendas plantas fotovoltaicas que forman parte del Proyecto de Sostenibilidad y Cuidado del Medio Ambiente 2023 que ha impulsado la cooperativa.

"Hoy en día no basta con elaborar y comercializar aceites y vinos de calidad sino que, además, debemos esforzarnos por hacerlo de manera sostenible y con el máximo respeto hacia nuestro entorno", aseguró el director-gerente de La Unión, Francisco Fernández, quien reiteró el compromiso de la cooperativa montillana por "tratar de frenar los efectos del cambio climático".

"La variación térmica se deja notar, especialmente, en los campos de nuestros socios, donde se aprecian mermas en las cosechas y alteraciones en los propios ciclos vegetativos de las plantas", reconoció Francisco Fernández, quien añadió que "afortunadamente, cada vez existe más población concienciada con este tema y más consumidores que no solo buscan la calidad de los aceites y vinos sino, además, el compromiso de las empresas con un modelo responsable y sostenible de sus procesos".

Las plantas fotovoltaicas, dotadas de más de 200 placas solares, "están produciendo energía eléctrica procedente del sol y, con ellas, seremos capaces de ahorrar cerca del 40 por ciento de los costes de la energía", aseguró Francisco Fernández.

"De este modo, nuestra cooperativa está contribuyendo a reducir el impacto medioambiental que tanto daño está haciendo en nuestros cultivos y que, este año, están soportando temperaturas muy altas y ocasionando adelantos en las vendimias como nunca habíamos visto antes", aseveró el responsable de la cooperativa montillana.


Las primeras variedades que se han empezado a recolectar son la moscatel y la chardonnay, ideales para la elaboración de vinos jóvenes sin crianza. "Desde el punto de vista sanitario, la uva se encuentra bien pero los daños que han provocado las altas temperaturas y la falta de agua están presentes", reconoció Francisco Fernández, quien advirtió que el personal de la cooperativa afronta una vendimia que será "compleja".

"Las primeras estimaciones para esta campaña no son muy buenas, ya que esperamos un descenso de la producción de entre el 20 y el 25 por ciento con respecto a la cosecha anterior", aseguró el gerente de La Unión, quien recordó que las viñas han sufrido "varias olas de calor y una falta de agua considerable", que han hecho que las cepas "estén muy resentidas".

A su vez, Fernández anunció que la cooperativa iniciará también "en los próximos días" la vendimia tinta, con la recolección de las variedades merlot y syrah. Precisamente, la entidad montillana comenzó a trabajar en la pasada década de los noventa en dos plantaciones experimentales situadas en el término municipal de Montilla con el fin de analizar la aclimatación en la comarca de una veintena de variedades de uva negra.

Una sociedad en constante crecimiento

Desde su fundación en 1979 por un grupo de agricultores impulsados por la Unión de Agricultores y Ganaderos (UAGA), la cooperativa agrícola La Unión ha experimentado un notable crecimiento que le ha llevado a desarrollar la mayor vendimia de toda Andalucía, lo que propicia una producción media de unos 10 millones de litros de vino blanco, 1,5 millones de litros de vino tinto y alrededor de tres millones de kilos de aceite de oliva.


El constante aumento de socios, junto con la creciente producción de aceite y vino, animaron a la entidad a construir unas nuevas instalaciones en la calle Río de la Hoz, en las inmediaciones de la estación de ferrocarril, sobre una parcela de 35.000 metros cuadrados y con una extraordinaria capacidad de almacenamiento.

Asimismo, junto al domicilio principal de la cooperativa, situado en la Avenida de Italia, la entidad dispone de otro local enclavado en la calle Juan Colín, sobre una parcela de 6.000 metros en la que, además de almacenar vino y aceite, se ha dado cabida durante años a numerosas culturales y recreativas de la localidad, en un salón de actos de más de 1.000 metros cuadrados.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 26.7.22
La directora general de Producciones y Mercados Agrarios, Esperanza Orellana, ha presidido hoy, por videoconferencia, la reunión de la Mesa Sectorial del Vino, en la que han analizado con las organizaciones representativas del sector la campaña 2021/2022 y las perspectivas de la próxima temporada.


En este encuentro se ha puesto de manifiesto el aumento de las salidas de vino, tras el descenso que supuso para la comercialización la crisis derivada de la covid-19. Mientras, las existencias de vino y mosto a fin del mes de mayo son de 43,14 millones de hectolitros, un 6 por ciento por debajo de la campaña anterior en la misma fecha.

De igual manera, se ha resaltado la importante revalorización de los vinos experimentada desde noviembre del año 2021, al situarse en mayo del año 2022 su precio unitario un 17 por ciento por encima de la media del mismo mes, hasta alcanzar los 1,36 euros por litro.

Respecto a la nueva cosecha, el sector ha puesto sobre la mesa la incertidumbre existente por los efectos de la ola de calor que azota las zonas productoras, y que hace difícil sacar conclusiones respecto a la producción futura.

En el transcurso de la reunión, la directora general de Producciones y Mercados Agrarios ha informado del estado de tramitación de la normativa en desarrollo relacionada con la vitivinicultura. En este sentido, Esperanza Orella ha recordado que el ministerio está inmerso en la tramitación del paquete normativo para la aplicación del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PAC) para España, una vez que ha obtenido de la Comisión Europea el visto bueno para su presentación.

La nueva PAC atañe tanto al régimen de autorizaciones de viñedo como a la intervención sectorial específica, conocida hasta ahora como Programa de Apoyo al Sector Vitivinícola (PASVE) que pasa a identificarse como Intervención Sectorial del Sector (ISV). Igualmente son importantes para los viticultores las intervenciones desacopladas relacionadas con los ecorregímenes o la ayuda básica a la renta de sostenibilidad, cuyo desarrollo normativo ha iniciado el procedimiento de consulta pública el pasado 21 de julio.

Además, la directora general ha informado del estado de desarrollo del proyecto REDES TECO-Viña, que impulsa el ministerio con el fin de obtener una herramienta de análisis técnico y económico de las explotaciones, enmarcada en la reconocida y ya experimentada técnica de agronegocios, consistente en la definición de explotaciones típicas (metodología agribenchmarking), y en cuyo desarrollo resulta imprescindible la participación activa del sector. Esta herramienta permite obtener y comparar parámetros económicos de las explotaciones del sector, tales como los costes de producción o los ingresos.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 26.7.22
Implicar a los viticultores de la zona Montilla-Moriles en la recuperación y en la conservación de los espacios naturales. Ese es el objetivo que se ha marcado la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía que, en colaboración con el Ayuntamiento de Montilla y la Fundación Social Universal (FSU), promoverá en septiembre un taller de trabajo sobre "custodia del territorio" que incidirá, igualmente, en la necesidad de conservación del alzacola rojizo, una especie en peligro de extinción.


La actividad, que se desarrollará el próximo 22 de septiembre, permitirá "abordar y debatir sobre los incentivos que pueden favorecer el desarrollo de acuerdos de custodia del territorio y divulgar el papel de esta figura como herramienta de conservación y recuperación de espacios naturales, así como de fomento del uso sostenible de sus recursos naturales, culturales y paisajísticos", tal y como adelantó la ingeniera agrónoma Ángela Portero, técnica de Medio Ambiente de la FSU y responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.

De este modo, durante la jornada se abordará la utilidad de los acuerdos de custodia del territorio como "instrumentos que ayudan a conservar y mejorar la biodiversidad y los entornos naturales", incluso en fincas de titularidad privada. "El objetivo es fomentar la custodia del territorio entre los agricultores, productores y elaboradores de la zona de Montilla-Moriles y, de esta forma, poner en valor el buen hacer de los agricultores en cuanto a la conservación del alzacola rojizo", señaló Ángela Portero.

El Proyecto Alzacola surgió en el año 2020 con el objetivo de favorecer la biodiversidad del entorno y aumentar la concienciación y el respeto por el medio ambiente, en particular, en torno al alzacola rojizo –también conocido como colitajara, regarsa o abaniquero–, una especie migratoria muy ligada a viñedos, olivares y frutales de secano.

La especie se encuentra en peligro en España debido a los cambios en la forma de explotación de cultivos tradicionales, el abandono de cultivos usados como hábitat, el uso desmesurado de productos fitosanitarios, la expansión urbano disperso, la proliferación de depredadores oportunistas, los proyectos de plantas fotovoltaicas, la insuficiente protección de sus núcleos poblacionales y el cambio de las condiciones en áreas de invernada.

Las personas interesadas en participar en este taller, que se celebrará en el salón de actos de Envidarte, en Montilla, el próximo 22 de septiembre, pueden inscribirse en este formulario o, bien, enviar sus datos personales (nombre y apellidos, teléfono y correo electrónico) al correo info@andaluciacustodia.org o, a través de WhatsApp, al número 634 828 547.

J.P. BELLIDO / I. TÉLLEZ
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 24.7.22
Han pasado exactamente 101 años pero los ecos del asedio de Monte Arruit todavía estremecen a los descendientes de los cerca de tres mil soldados del Ejército español que perdieron la vida en uno de los episodios más sangrientos de la guerra del Rif, junto con el tristemente célebre Desastre de Annual.


Sin embargo, un militar montillano, el teniente José Gracia Benítez, padre del fundador de las Bodegas Gracia Hermanos, consiguió salvar la vida en un durísimo asedio que se extendió entre el 24 de julio y el 9 de agosto de 1921 y en el que las tropas españoles quedaron cercadas por el ejército rifeño mientras esperaban un auxilio desde Melilla que nunca llegaría.

Para recordar este terrible acontecimiento grabado a fuego en la memoria de su familia, Bodegas Gracia Hermanos, una de las firmas que conforman el Grupo Pérez Barquero, quiso recuperar el pasado año Montearruit, una de sus marcas históricas, para ofrecer una saca única de su Amontillado más viejo, mediante una edición limitada para coleccionistas formada por 1.080 botellas de 37,5 centilitros que salió a la venta por 225 euros la unidad.

"Hasta hace 25 años se hicieron sacas puntuales de este vino, con unos treinta años de vejez media, y el pasado año, coincidiendo con el centenario del asedio, decidimos embotellar la bota solera o bota 1/1, que cuenta con una vejez de 75 años", explicó Adela Córdoba, directora de Marketing del Grupo Pérez Barquero.

De este modo, Montearruit es un Amontillado con 75 años de vejez, transcurridos en su mayoría en crianza estática, por lo que el vino ha podido concentrar todos sus componentes, presentando un aroma muy intenso pero, a la vez, equilibrado.

"Se trataba de una ocasión muy especial porque, cien años después de la heroica resistencia española en la plaza africana de Monte Arruit, se lanzó una edición limitada y numerada procedente de la bota que había permanecido celosamente guardada en la bodega", añadió Adela Córdoba, quien precisó que las mermas que sufren de manera natural todas las botas de roble americano se fueron reponiendo, a lo largo de décadas, con vinos viejos seleccionados por el capataz de Gracia Hermanos.

Montearruit Amontillado Viejísimo representa, por tanto, una auténtica joya de la enología montillana, "pura concentración de aromas y sabores que evocan sus largos años de envejecimiento", tal y como subrayó la responsable de Marketing del Grupo Pérez Barquero que, además de Bodegas Gracia Hermanos, engloba a la Compañía Vinícola del Sur, a Bodegas Tomás García y a Bodegas Pérez Barquero.

Un vino exclusivo que, desde hace varios meses, figura en el cuadro de honor de la Guía de Vinos Gourmets 2022, la denominada Liga 99, que reúne aquellos vinos que el Comité de Cata de esta prestigiosa publicación premió con su máxima calificación: 99 puntos sobre una escala de cien.

"Nos quedamos perplejos: Montearruit destaca por su elegancia, por su armonía, por el despertar de sensaciones, por su poderío… Es un vino que roza la excelencia", reconocieron los integrantes del Comité de Cata de la Guía de Vinos Gourmets, una completa e imprescindible muestra del panorama vinícola español con 4.212 vinos reseñados, 2.400 calificados y 1.112 bodegas referenciadas.


“Las bodegas históricas de Andalucía esconden tesoros insospechados que son auténticas obras de arte”, reconocen desde el portal Spanish Wine Lover, para añadir que “este año, la firma Gracia Hermanos de Montilla-Moriles decidió embotellar la bota solera de un vino único e irrepetible, dando acceso al universo mágico de aromas y sabores que se han gestado en el interior de esa bota a lo largo de casi un siglo”.

Gracia Hermanos, una "forma de ser" en torno al vino

Bodegas Gracia Hermanos resume la personalidad luminosa, abierta, profunda y pura de las tierras de Montilla-Moriles. Una forma de ser que se concreta con vinos sabrosos y frescos, que se aprecian y se recuerdan. No en vano, la firma lanzó en 1983 Viñaverde, pionero en Andalucía de los blancos jóvenes y afrutados, uno de los vinos más reconocidos en los hogares y en los establecimientos de hostelería.

Otra de las marcas de referencia de Gracia Hermanos es Corredera, el fino más vendido en España, “imprescindible” en muchos hogares y fruto de los mejores pagos de Montilla-Moriles y del buen hacer enológico del Grupo Pérez Barquero para mantener un volumen y una calidad constantes a lo largo de los años.

Con ocho años de crianza biológica bajo velo de flor, Solera Fina María del Valle representa, por su parte, todo un emblema de elegancia y, sin duda, otorga prestigio tanto a la bodega como a la propia zona Montilla-Moriles. El vino se comercializa también en su versión “en rama”, para expresar aún más su pureza, y como novedad, también puede adquirirse en formato Magnum, de litro y medio.

Por último, con los generosos viejísimos de la gama Tauromaquia (Amontillado y Oloroso) y con el PX Dulce Viejo, Gracia Hermanos ha conseguido el reconocimiento de los grandes expertos del mundo del vino, lo que se ha traducido en innumerables premios y medallas, así como en las mejores puntuaciones en las guías especializadas de mayor prestigio internacional.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 23.7.22
El grupo de normativa de la Comisión General de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) se ha reunido esta semana con representantes del sector, de Agroseguro, del Consorcio de Compensación de Seguros y de las comunidades autónomas, para aprobar las condiciones del seguro de la uva para vino, cuyo coste se reducirá en más de un 20 por ciento de media en el conjunto de España, porcentaje que variará para cada explotación en función de la modalidad contratada.


De esta manera, los asegurados de esta línea, junto a otras como la de cultivos herbáceos extensivos cuya contratación se inicie el próximo día 1 de septiembre, serán de los primeros en poder beneficiarse del incremento extraordinario del apoyo estatal a los seguros agrarios. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 25 de junio una ampliación de 60 millones destinados a la política de seguros agrarios y reducir, de manera importante, los costes de explotación.

Este abaratamiento en el coste de las pólizas fomentará que los agricultores que ya disponen de un seguro renueven la contratación y la incorporación de nuevos asegurados con el objetivo de proteger las producciones ante fenómenos meteorológicos adversos que son cada vez más frecuentes. Las indemnizaciones pagadas por este concepto en el año 2021 ascendieron a cerca de 90 millones de euros.

Entre las modificaciones introducidas, destacan las subidas de precios que, a efectos del cálculo de las posibles indemnizaciones, se han aprobado para diversas variedades de uva dentro y fuera de las denominaciones de origen. En viñedos de producción ecológica, los precios máximos del seguro se incrementan en un 8 % sobre los precios unitarios máximos de variedades no cultivadas de esta manera.

Además, se ha atendido una reivindicación del sector en los últimos años y se ha elevado nuevamente el rendimiento máximo asegurable en el seguro de primavera (módulo P), modalidad que cubre, entre otros, el riesgo de pedrisco y el de helada de manera elegible. En la anterior revisión de la línea, este rendimiento máximo asegurable se incrementó desde 14.000 a 16.000 Kilos por hectárea, y ahora se eleva nuevamente hasta 18.000 kilos por hectárea en el caso de la uva tinta, y hasta 20.000 para la uva blanca.

Por otra parte, se ha acordado una subida de tarifas en algunas comarcas, particularmente en el País Vasco y en La Rioja, para corregir desequilibrios que se venían produciendo en la línea de uva para vino en estas zonas. No obstante, el incremento de las subvenciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como los que puedan corresponder a las comunidades autónomas, compensará con carácter general el incremento de costes que se puedan producir en esos territorios. En este sentido, se estima que el coste que abonará el viticultor, una vez descontadas las subvenciones y aplicadas las subidas de primas previstas, descenderá de media en un 14 por ciento en La Rioja.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 21.7.22
Garantizar la calidad de los vinos y vinagres que se elaboren bajo el marchamo de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles. Ese es el objetivo de las Normas de Vendimia que ha aprobado esta semana en pleno el Consejo Regulador y que traslada a viticultores, bodegas y cooperativas del marco vitivinícola una serie de recomendaciones que deberán seguirse obligatoriamente durante todo el proceso de recolección.


De esta forma, el máximo órgano de control de los vinos cordobeses recomienda a los viticultores cortar la uva que se pueda molturar en el día, preferentemente por la mañana, cuidándola durante el transporte al lagar. Con esta medida, se pretenden evitar las fermentaciones anticipadas en las lonas utilizadas para el transporte del fruto, así como la aparición de levaduras no aptas, que actuarían en detrimento de la calidad de los vinos.

Con todo, el porcentaje de uva recolectada en horas muy tempranas es mayor cada año, gracias, en parte, a la recolección mecanizada, una modalidad de trabajo que se concentra entre las 4.00 de la madrugada y las 10.00 de la mañana y que permite cosechar una gran cantidad de racimos a salvo de las elevadas temperaturas que se registran en la Campiña en las horas centrales de la jornada.

Este sistema que lleva en práctica en Montilla-Moriles desde hace dieciocho años permite que la entrada del fruto en el lagar se registre a horas en las que el calor se acusa menos, lo que asegura la máxima calidad de la cosecha. Y es que, como coinciden algunos expertos, "los aromas primarios de la uva, que son los que nos recuerdan a la variedad, permanecen a temperaturas bajas, de manera que fermentar por debajo de los 21 grados centígrados es fundamental para conservarlos".

Como en años anteriores, el Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles también ha instado a los viticultores a realizar dos cortas, dejando el tiempo necesario entre la primera recolecta de uva mayor y la segunda, con objeto de que el cencerrón madure de manera óptima.

Del mismo modo, los productores deberán desinfectar diariamente los vehículos, cajas y lonas que entren en contacto con el fruto, para lo que las bodegas deberán poner a disposición de viticultores y transportistas agua abundante para estos fines.

Además de exigir una graduación mínima en la uva mayor y en el cencerrón de la variedad Pedro Ximénez con destino a la elaboración de vinos generosos y dulces, el organismo presidido por Javier Martín insta todos los años a lagares, bodegas y cooperativas a separar el mosto yema del mosto color, al objeto de mejorar la calidad y corregir los excedentes de producción. En ese sentido, el servicio de Inspección del Consejo suele comprobar mediante aforos esta separación por calidades.

Para los lagares que no fermentan los caldos en depósitos metálicos con control térmico, el Consejo Regulador suele recomendar que se utilicen frecuentes rocíos en los conos para evitar su elevación, así como controlar la densidad de los mostos hasta el total desdoblamiento de los azúcares. Lógicamente, las normas de vendimia exigen el empleo de uva sana y madura para la elaboración de los vinos protegidos por la Denominación de Origen.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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