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  • 21.2.21
“Tengo un cuaderno nuevo y no sé en qué gastarlo. Es invierno, ya ha oscurecido, hace mucho frío y afuera resuena el temporal. Yo me he arrimado a este cuaderno como el mendigo al calorcillo de la lumbre. Por el momento no sé qué escribir, es cierto, pero eso importa poco”.


Así comienza el nuevo relato de Luis Landero, que lleva por título el mismo que he utilizado para este artículo: El huerto de Emerson. Un relato que es más bien la incursión por una senda que no se ha planificado de antemano y cuyo suelo va emergiendo a medida que el escritor se adentra en los recuerdos que atesora en su lúcida memoria.

Han transcurrido casi treinta y dos años desde que viera la luz su primera novela, Juegos de la edad tardía, una inmensa obra que nos sorprendió a todos, tanto que recibió los mayores parabienes al ser aclamada en el año siguiente, 1990, con el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa.

En mi caso, dado que conozco a Luis desde que éramos pequeños, ya que habíamos nacido en Alburquerque, teníamos la misma edad y vivíamos muy cerca el uno del otro en la calle Calzada (la que se ve en la fotografía de la portada y que asciende hacia el castillo del pueblo, justo al lado del Llano del Pilar, territorio mágico de nuestros juegos infantiles), cuando tuve noticias de esta publicación inmediatamente fui a comprarla.

Estaba editada por la prestigiosa editorial Tusquets, lo que era garantía de la calidad del trabajo que comenzaría a leer. Decir que quedé de inmediato prendado es quedarme corto. Ante mí tenía unas páginas escritas con verdadera maestría.

Las leía muy despacio, como hay que hacerlo con todo lo que publica Luis Landero, pues la belleza que se desprendía de su prosa suponía sumergirme en una novela cuyos protagonistas, no sé por qué, me hacían recordar a los de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.

“Una mañana de octubre de 2016 fui a visitar la tumba de mis padres. Siempre habíamos ido juntos, mi madre y yo, y ella era la que se conocía el camino y me lo iba indicando con frases breves y precisas: “A la izquierda”, “Todo derecho”, “Métete por aquí”. Pero ahora mi madre había muerto y por primera vez fui solo, con la atolondrada convicción de que, recordando sus palabras, guiado por ella, por su voz aún reciente, encontraría finalmente el camino. Pero no”.

No es excesivamente prolífico el autor de este conjunto de capítulos, cada uno con su propia denominación: “Tiempo de vendimia”, “El viento en la vela”, “Un hombre sin oficio…”, que se articulan hasta completar un imaginario huerto, digno del filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson, al que hace referencia en el título del libro.

Sus libros, al igual que el artesano que elabora con mimo su pieza sin importarle el tiempo que le dedica, aparecen con cierta regularidad. De este modo, sus fieles seguidores siempre tendrán entre sus manos esas páginas tan deseadas que las irán desgranando lentamente, de modo que al final cerrarán el volumen con la esperanza de que no tardarán demasiado en citarse de nuevo con el autor al que admiran.

Bien es cierto que su anterior y aclamada novela, La lluvia fina, había sido publicada hacía poco, en 2019, es decir, algo más de un año para que viera la luz este relato íntimo y emotivo. Y digo relato, ya que en este caso no es una novela que tenga la intensidad de La lluvia fina, puesto que ahora el autor navega por sus recuerdos, teniendo en cuenta que no solo son los que lo retrotraen a las experiencias vividas, sino también a las lecturas y a los escritores que acuden libremente a la cita de sus evocaciones.


“Cuando yo era niño y llegué a Madrid, ¡qué tiempos aquellos!, había mucho que ver, y más para mí que venía de un pueblo donde no había más maravillas que las que venían de los cuentos que nos contaban a los niños. Aquella época fue irrepetible, como todas las épocas, y la gente y los sucesos de entonces no volverán ya nunca, y morirán cuando ya nadie los recuerde”.

Para alguien cuyos escritos se encuentran con frecuencia impregnados de los posos dejados por el tiempo, especialmente los imborrables de la infancia, necesita tener una fértil memoria o que alguien acuda en su ayuda para que le actualice relatos o vivencias que se escondieron en un rincón del camino transitado.

Sería el propio Luis el que me traería al presente, la primera vez que nos encontramos en Alburquerque al cabo de muchos años de no vernos, la imagen que guardaba de mí, paseando por la calle del pueblo con un camaleón al hombro.

Lo había olvidado totalmente. Y si no fuera por él, todo aquello habría quedado sepultado o muerto en el recuerdo, pues no tengo ninguna fotografía que me actualizara la pequeña aventura nacida de la estancia en un campamento de Chipiona, lugar en el que compré un camaleón para traérmelo a mi pueblo y pasearme todo contento con él (debo apuntar que por aquel tiempo no era la especie protegida que es hoy; aunque, pensándolo bien, en aquellos años del franquismo no creo que hubiera muchas especies protegidas).

“¿Y de mis autores más queridos, a los que vengo leyendo y leyendo desde hace tantos años? ¿Qué podría decir yo de Cervantes, de Kafka, de Shakespeare, de Dickens, de Faulkner, de Conrad, de Chéjov, de Borges, de Quevedo…? Apenas nada. Ni siquiera me he parado a pensar en ello. Alguna vez, por cierto, he contado que soy lector, escritor y profesor, por este orden cronológico, y que no siempre esas tres personas coinciden en sus criterios, gustos e intereses”.

Tengo que advertir que este relato, esta narración o estos quince capítulos engarzados como las cuentas de un collar, de modo que cada pieza tiene valor por sí misma, ha nacido de la imperiosa necesidad del autor de hablar, a su manera, de sí mismo, de sus recuerdos, de sus reflexiones, de sus dudas e incertidumbres.

Son esas dudas e incertidumbres que asoman y nos inquietan cuando las Parcas sobrevuelan a nuestro lado, o cuando lo han hecho de manera imprevista y despiadada, de forma que rompen el destino que habíamos imaginado para nosotros o para quienes queremos, quebrándonos por dentro y dejándonos lejos de la felicidad que nos regalaron en la infancia.

Y si En el balcón de invierno nos acercaba a sus recuerdos más preciados, en esta ocasión vuelve con su muy cuidada prosa a invitarnos a que le acompañemos en esta senda incierta en la que comenzó en esa noche fría de invierno.

“Pero, si aun así, tú hacías la última pregunta, o en sus tiempos Miguel o Félix Lope, ¿cuál es el mejor sitio para esconderse de la muerte?, ya no te contestaba nadie, ya todos habían vuelto a sus pensamientos insoldables, los ojos hipnotizados por el chisporroteo de la lumbre. Solo la vieja a la que nadie conoce y por la que nadie pregunta tiene en el rostro la sombra dorada de una sonrisa imperceptible. Así fue siempre, durante siglos, cuando en las casas la gente se reunía toda junta al fuego”.

Así se cierra, con estas interrogantes, el último trabajo de Luis Landero. A fin de cuentas, yo no desvelo ningún inquietante o inesperado final que hubiera que silenciar, dado que no nos encontramos en una novela al uso. En todo caso, es un relato en cuyo fondo bulle la inquietud que ahora asalta a su autor (la que a todos en algún momento nos asalta): “¿A dónde irán todos nuestros recuerdos, todas nuestras vivencias, todos nuestros ensueños, todas nuestras ilusiones, cuando las Parcas hayan decidido dejar de hilar y, cínicamente, nos avisen con sus risas burlonas de que el hilo de nuestras vidas se les ha acabado?”.

AURELIANO SÁINZ
  • 21.2.21
La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía ha confirmado hoy 120 nuevos casos positivos por coronavirus en la provincia de Córdoba en las últimas 24 horas. De este modo, el número total de afectados en toda la provincia asciende a 42.528, de los que 3.609 han estado ingresados en algún centro hospitalario –428 de ellos en alguna Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)–. La provincia registra además 818 fallecidos por covid-19 (uno más que ayer) y cuenta ya con 28.961 personas que habrían superado la infección (39 más que ayer).


Actualmente, 188 pacientes confirmados con covid-19 permanecen ingresados en los hospitales cordobeses, 62 de ellos ingresados en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La Comunidad Autónoma, por su parte, contabiliza oficialmente a 468.412 personas afectadas por coronavirus (1.220 más que ayer) y 8.088 fallecidos (39 más en las últimas 24 horas). Según la Junta, el número de personas curadas se sitúa hoy en el conjunto de Andalucía en 307.356 (1.566 más que ayer).

Asimismo, según ha informado la Consejería de Salud y Familias, la campaña de vacunación frente al covid-19 a 20 de febrero ha alcanzado a un total de 602.489 personas, de las que 173.561 han recibido una primera vacuna, mientras que 214.464 han completado el proceso de vacunación con dos dosis.

Con respecto a la evolución de la pandemia por municipios, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía no actualiza durante los fines de semana el estudio pormenorizado que ofrece en colaboración con el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, por lo que hasta el lunes no será posible ofrecer esta información con más detalle. En cualquier caso, los datos –se pueden consultar a través de este enlace– "no se corresponden realmente con las cifras que se registran en estos momentos", según sostienen diversas fuentes oficiales.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 21.2.21
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha anunciado una nueva convocatoria de ayudas por importe de 18,1 millones de euros a sectores afectados por el covid-19, que se conceden a través de la medida 21 del Programa de Desarrollo Rural (PDR) con la autorización explícita de la Unión Europea para que se destinen a este fin. En concreto, la Consejería recoge 5,9 millones de euros para el sector del viñedo.


El descenso en la comercialización de vinos debido a la pandemia ha provocado que, al llegar a la vendimia de 2020, las bodegas se encontraran con sus depósitos llenos y, por tanto, han reducido la adquisición de nueva uva para producir nuevos vinos. Al viticultor se le han realizado contratos con un precio de uva similar al de años anteriores, pero al reducirse los volúmenes, ha tenido menos ingresos y un excedente de uva.

En este caso, se ha determinado que durante la vendimia de 2020 (agosto-septiembre) no se han llegado a transformar 18,4 millones de kilos de uva, lo que supone unas pérdidas generales para el sector productor de más de siete millones de euros.

Apoyo urgente

Estas situaciones concretas han llevado a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible a la elaboración de una orden de ayudas que verá la luz próximamente y que posibilitará un apoyo necesario y urgente para el sector del viñedo y del equino. Las ayudas se financian al 75 por ciento con cargo al Fondo Europeo Agrícola y de Desarrollo Rural (Feader), 17,5 por ciento con cargo al presupuesto de la Junta de Andalucía y el 7,5 por ciento, con cargo a la Administración General del Estado.

La Unión Europea aprobó el pasado mes de junio la puesta en marcha de esta línea de ayuda temporal y excepcional, a propuesta de la Consejería de Agricultura, desde donde se había instado al Gobierno de la Nación a solicitar a Bruselas la modificación del artículo 18 del Reglamento del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), con objeto de mejorar la liquidez del sector agrario andaluz afectado por el covid-19.

La Consejería de Agricultura convocó, resolvió y pagó en menos de tres meses más de 31 millones de euros en ayudas para atender las solicitudes de casi 7.300 agricultores y ganaderos y más de 300 pymes antes del 31 de diciembre de 2020.

La Línea A de subvenciones alcanzó un importe total de 17.747.500 euros, repartidos a los sectores de la flor cortada y planta ornamental (1.610.000 euros), al sector bovino de orientación cárnica y de otra orientación (5.730.840 euros), al sector ovino y caprino (8.342.520 euros) y al sector porcino ibérico (2.064.140 euros).

De forma paralela, la Línea B, destinada a pymes agroalimentarias afectadas por la crisis del covid-19, permitió conceder y pagar ayudas a 302 empresas por un importe total de 13.640.000 euros, pertenecientes al sector vitivinícola-bodegas de vino (10.550.000 euros); al sector porcino ibérico-secaderos de jamones, paletas y embutidos (2.690.000 euros), y a centros de manipulación de flores y plantas ornamentales (400.000 euros).

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 20.2.21
Guadalinfo, la red pública para la digitalización de la Andalucía rural –con 80 centros en la provincia cordobesa– trabaja en una nueva estrategia para responder a las nuevas necesidades de digitalización y al reto demográfico de los pueblos andaluces, en la que el uso de los certificados digitales por parte de la ciudadanía se plantea como una de las prioridades.


El director general del Consorcio Fernando de los Ríos, el montillano Juan Luis Cruz, ha avanzado durante una visita a los centros de Montalbán y Posadas que entre los objetivos de la red está el que todos los ciudadanos cuenten con certificados digitales descargados en sus teléfonos móviles, convertir los centros Guadalinfo en espacios de aprendizaje activo y acceso libre a internet, y actualizar la oferta de servicios.

Asimismo, Cruz subrayó además el papel de los casi 800 profesionales al frente de cada uno de los centros Guadalinfo en Andalucía, cuya atención “cercana, personalizada y totalmente centrada en quienes se acercan a los centros es clave para que la red se haya consolidado año tras año desde hace 18, como recurso esencial para la vida digital en los pueblos”.

Gracias a ello, más de 70 vecinos de Montalbán obtuvieron ayer en su centro Guadalinfo el DNI electrónico (expedido por la Policía Nacional) y formación para utilizarlo. En Posadas, más de 4.000 personas han obtenido su certificado digital en un centro que, además, funciona como oficina registradora de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, y han aprendido a sacarle todo el partido en un taller de Administración electrónica.

"La ciudadanía necesita realizar sus trámites administrativos de forma ágil, segura y sin desplazamientos y necesita, además, habilidades digitales y conexión de calidad para su vida laboral", destacó Cruz. Así, estas son algunas de las claves de servicio en Guadalinfo, apoyo esencial, público y gratuito para la vida digital en los municipios.

Guadalinfo en Córdoba

La población accede a los centros Guadalinfo para adquirir además habilidades digitales para el empleo y el teletrabajo, y competencias para poder para impartir o recibir educación online. Otros focos de atención son banca digital, e-salud, comercio electrónico y digitalización de PYMES. Mientras los más jóvenes demandan actividades de programación, robótica e impresión 3D, los mayores de 65 buscan seguridad, conexión y guía para el uso de tecnología útil en su día a día.

La población de los municipios y barrios de actuación de Guadalinfo se apoya en esta red en un contexto de acceso mayoritariamente digital a la administración, la educación o la banca. Solo en enero de 2021, 3.947 personas han reforzado su aprendizaje digital en 1.509 actividades organizadas por los centros Guadalinfo de Córdoba.

El pasado mes, 1.709 cordobeses accedían por primera vez a un centro Guadalinfo, sumándose a una comunidad total de usuarios que supera ya las 205.000 personas. Durante 2020, con una prestación de servicios telemática o en grupos muy reducidos, e incluso individuales, y bajo cita previa, 106.422 vecinos participaban en 6.384 actividades programadas por la red pública de centros de acceso a internet en la provincia.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 20.2.21
Regla, periodo, menstruación... Todos términos que hay que esconder, que provocan pudor, que no existen, que es una cosa de mujeres que no debe salir en ninguna conversación. Las abuelas decían que no te podías bañar porque se cortaba el flujo de sangre, que la leche se podía cortar si la tocaba una mujer en esos días en los que el endometrio sabe que no va a albergar una nueva vida y se desintegra.


Algunas tribus indias llevaban a las mujeres menstruantes a una choza aparte, como si aquello fuera algo sucio, algo que había que alejar de la comunidad; como si no fuera un proceso natural o un ciclo que, mes a mes, ocurre en el cuerpo de las mujeres.

Nuestro cuerpo es como la luna. No permanece estable: crece y mengua cada 28 días. Hay mujeres que han sido bendecidas por la madre naturaleza y no sufren dolores o cambios de humor, pero son pocas. La mayoría notamos los cambios: el cuerpo se expande para que, una vez finalizada la riada, vuelva de nuevo a su ser.

Tenemos días en los que la vida es más difícil porque millones de hormonas corren por nuestro organismo como locas adolescentes, haciéndonos pasar de la risa al llanto, de la necesidad de mimos a querer estar solas. Días de montaña rusa en los que es imposible bajarse de la atracción.

En mi caso, solo el chocolate y las pelis moñas pueden ayudarme. Cualquier cosa que haga una mujer lleva un esfuerzo extra. Cuando veo a las atletas o a las montañistas siempre pienso que el público no piensa en que son mujeres: las ven como hombres.

Ellas tienen que lidiar con sus hormonas, con el enfango que es tener que llevar todas esas "cosas" que necesitamos en los días en que la sangre fluye sin poder evitarlo. Hay que sentirse limpia, hay que cambiarse. Imagino a una gimnasta que tiene que hacer sus piruetas uno de esos días y me duele. Empatizo con ella y mi admiración es mayor.

La naturaleza es así: para el hombre los retos no tienen tantos frenos como para nosotras. Me consta que muchas mujeres recurren a pastillas para regular el ciclo, para que esos días negros no caigan en día de competición, pero no siempre es posible.

Es hora de que la gente deje de ver la menstruación como un tabú, como algo que hay que esconder. Y, sobre todo, que a ningún hombre se le ocurra utilizar lo que ocurre en nuestro cuerpo para atacarnos. Menos mal que ya quedan pocos cromañones. Mi chico, por ejemplo, se convierte esos días en un osito de peluche que me colma de mimos y de lindas palabras.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ
  • 20.2.21
La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía ha confirmado hoy 95 nuevos casos positivos por coronavirus en la provincia de Córdoba en las últimas 24 horas. De este modo, el número total de afectados en toda la provincia asciende a 42.408, de los que 3.604 han estado ingresados en algún centro hospitalario –426 de ellos en alguna Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)–. La provincia registra además 817 fallecidos por covid-19 (dos más que ayer) y cuenta ya con 28.922 personas que habrían superado la infección (279 más que ayer).


Actualmente, 223 pacientes confirmados con covid-19 permanecen ingresados en los hospitales cordobeses, 61 de ellos ingresados en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La Comunidad Autónoma, por su parte, contabiliza oficialmente a 467.192 personas afectadas por coronavirus (1.634 más que ayer) y 8.049 fallecidos (46 más en las últimas 24 horas). Según la Junta, el número de personas curadas se sitúa hoy en el conjunto de Andalucía en 305.790 (1.933 más que ayer).

Asimismo, según ha informado la Consejería de Salud y Familias, la campaña de vacunación frente al covid-19 a 19 de febrero ha alcanzado a un total de 594.739 personas, de las que 167.451 han recibido una primera vacuna, mientras que 213.644 han completado el proceso de vacunación con dos dosis.

Con respecto a la evolución de la pandemia por municipios, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía no actualiza durante los fines de semana el estudio pormenorizado que ofrece en colaboración con el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, por lo que hasta el lunes no será posible ofrecer esta información con más detalle. En cualquier caso, los datos –se pueden consultar a través de este enlace– "no se corresponden realmente con las cifras que se registran en estos momentos", según sostienen diversas fuentes oficiales.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 20.2.21
La Asociación para la Promoción del Turismo del Vino, ente gestor de la Ruta del Vino Montilla-Moriles que aúna la oferta turística de los 17 municipios que conforman el marco vitivinícola cordobés, se ha adherido como miembro institucional a la Red de Destinos Turísticos Inteligentes (Red DTI), tras la celebración esta semana de la comisión plenaria presidida por el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés.


Durante dicha comisión se aprobó la incorporación de nueve instituciones, ocho empresas y un miembro observador internacional, con lo que el número de miembros se eleva a 251, de los que 154 son destinos, 40 instituciones y 57 empresas. Entre los nuevos miembros institucionales se incluye la Asociación para la Promoción del Turismo del Vino (AVINTUR), ente gestor de la Ruta del Vino Montilla-Moriles.

La Red DTI es una iniciativa de la Secretaría de Estado de Turismo para fomentar el intercambio de experiencias y conocimiento que contribuya al desarrollo inteligente de los destinos turísticos. Con esta iniciativa se pretende promover un nuevo marco de referencia para consolidar los niveles de desarrollo y competitividad del modelo turístico español actual, al tiempo que se ponen las bases para el que será un nuevo modelo basado en innovación, conocimientos, tecnología y gobernanza compartida entre la Administración central, la autonómica y la local.

Asimismo, el secretario de Estado de Turismo dio a conocer entre los miembros de la Red DTI las líneas generales del plan de modernización y competitividad del sector turístico que prepara el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, y que contará con una financiación de 3.400 millones de euros en tres años procedentes de los fondos de recuperación europeos Next Generation.

Entre las actuaciones llevadas a cabo en la Red cabe destacar la creación de un grupo de trabajo sobre el nuevo Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRR) cuyo objetivo es promover un proceso de diálogo y participación con los miembros de la Red DTI sobre el detalle y desarrollo del plan para analizar y articular propuestas concretas en relación con los programas e iniciativas que se están diseñando.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


I. TÉLLEZ / REDACCIÓN / J.P. BELLIDO / REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR / I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO


La Asociación para la Promoción del Turismo del Vino, ente gestor de la Ruta del Vino Montilla-Moriles que aúna la oferta turística de los 17 municipios que conforman el marco vitivinícola cordobés, se ha adherido como miembro institucional a la Red de Destinos Turísticos Inteligentes (Red DTI), tras la celebración esta semana de la comisión plenaria presidida por el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés.


Durante dicha comisión se aprobó la incorporación de nueve instituciones, ocho empresas y un miembro observador internacional, con lo que el número de miembros se eleva a 251, de los que 154 son destinos, 40 instituciones y 57 empresas. Entre los nuevos miembros institucionales se incluye la Asociación para la Promoción del Turismo del Vino (AVINTUR), ente gestor de la Ruta del Vino Montilla-Moriles.

La Red DTI es una iniciativa de la Secretaría de Estado de Turismo para fomentar el intercambio de experiencias y conocimiento que contribuya al desarrollo inteligente de los destinos turísticos. Con esta iniciativa se pretende promover un nuevo marco de referencia para consolidar los niveles de desarrollo y competitividad del modelo turístico español actual, al tiempo que se ponen las bases para el que será un nuevo modelo basado en innovación, conocimientos, tecnología y gobernanza compartida entre la Administración central, la autonómica y la local.

Asimismo, el secretario de Estado de Turismo dio a conocer entre los miembros de la Red DTI las líneas generales del plan de modernización y competitividad del sector turístico que prepara el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, y que contará con una financiación de 3.400 millones de euros en tres años procedentes de los fondos de recuperación europeos Next Generation.

Entre las actuaciones llevadas a cabo en la Red cabe destacar la creación de un grupo de trabajo sobre el nuevo Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRR) cuyo objetivo es promover un proceso de diálogo y participación con los miembros de la Red DTI sobre el detalle y desarrollo del plan para analizar y articular propuestas concretas en relación con los programas e iniciativas que se están diseñando.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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