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  • 2.5.21
Es normal que cuando dos amigos se encuentren después de largo tiempo sin verse, vayan recorriendo todos los escenarios conocidos por ambos: desde la familia, el trabajo que cada uno desarrolla, los proyectos pendientes o el convulso panorama actual de nuestro país, hasta los lejanos recuerdos compartidos que nos retrotraen a tiempos que archivamos en nuestras memorias,


Y uno de esos gratos recuerdos que comparto con el periodista Manolo Bellido son las visitas que con frecuencia hacíamos a los rastrillos de Fuengirola y Torremolinos para ir mirando, caja por caja, los elepés (en su caso) y los cedés (en el mío).

Sobre nuestras aficiones musicales, tengo que apuntar que yo cerré la compra de vinilos hace años, a pesar de que ha habido una sorprendente recuperación de este formato; en su caso, siente una verdadera devoción por esos discos de gran tamaño cuyas fundas suelen ser pequeñas joyas del diseño gráfico.

Estas visitas estaban precedidas por mis idas a Torremolinos en fines de semana. Yo solía subir, solo o con Manolo, al altillo de la casa, lugar en el que acumula cientos y cientos de vinilos, tantos que yo me preguntaba si un día no se hundiría el forjado ante el enorme peso que estaba soportando. Pero esto era una mera especulación, pues como arquitecto sé que se construye con materiales que aguantan mucho más de lo que la gente suele imaginar.

Estos recuerdos, inevitablemente, asomaron en la charla que iniciamos la semana pasada y a la que ahora doy continuidad en esta segunda entrega.

* * *

—Recuerda, Manolo, que habíamos cerrado nuestra plática en los libros que habías publicado. Quedaba pendiente por comentar ese magnífico trabajo cuyo título inicialmente desconcierta, puesto que para los que no están inmersos en el mundo del vino pueden creer que has cometido una falta de ortografía en el título al poner ‘vinario’ en vez de ‘binario’.

—Tienes razón, ha llegado el momento de hablar de Arte vinario y otros majuelos. Por hechuras y por contenido, considero que este sí es, con todas las letras, mi primer libro. De entrada, tengo que agradecer al Ayuntamiento de Montilla que lo haya publicado y a Antonio Gázquez por haberlo cuidado. Tampoco habría sido posible sin las fotografías de Rafa Jiménez, que le dan una impronta netamente vinícola de principio a fin. Además, ha sido esencial la ayuda de Isabel Bellido y de Luis Clemente.

Mi hija, que sabe mucho de libros, ha obrado el milagro de que el texto, y su disposición, no parezca lo que es, el trabajo de un principiante, porque, insisto, este sí se puede decir, con todas las de la ley, que es mi primer libro, pues lleva hasta su correspondiente registro de ISBN. E, incluso, ya figura en la memoria de la Biblioteca Nacional y de la Real Academia de Córdoba, de lo que se ha ocupado José Antonio Ponferrada.

—¿Cómo has estructurado el libro? ¿Tenías claro hacia dónde te conduciría este trabajo?

Arte vinario y otros majuelos es mucho más de lo que yo esperaba cuando me puse a escribirlo, sin saber muy bien hasta dónde me llevaría. Está estructurado en cuatro capítulos, a modo de majuelos, esas porciones de viñas. Y es el vino lo que le da cohesión.

A lo largo de sus páginas, con profusión de datos, se habla de vides y de vidas. A ratos, es un texto confesional, en el que yo mismo, como periodista, estoy metido. Es un juego literario que invita a adentrarse en un laberinto interconectado por puentes, vínculos y pasadizos insospechados.

También, como una ramificación más, ofrece la posibilidad de descubrir quince anuncios de bodegas de Montilla-Moriles, pertenecientes a la llamada "Edad de oro de la publicidad en televisión", la del periodo del blanco y negro hasta la irrupción del color, algo que, curiosamente, coincide con el óbito del dictador Franco.

Esos spots, algunos rescatados de estanterías olvidadas, constituyen un tesoro audiovisual, al que se puede acceder por medio de un código QR, otro vericueto más de un libro que, por encima de todo, tiene espíritu periodístico.


—Antes de que pases a hablarme de tu profesión como periodista, te agradezco que me hayas proporcionado las dos fotografías que aparecen en esta entrega: en la de la portada se te ve en los estudios charlando con el actor y director de cine Jaime Ordóñez y en la segunda te encuentras con la actriz Fiorella Faltoyano. Y, ahora, siendo concisos, me gustaría que me explicaras cómo ves el periodismo en el mundo digital en el que nos encontramos inmersos y si no sientes que hay una especie de ritmo vertiginoso que acaba desbordándonos.

—Creo que lo que vive el periodismo desde hace años ya no es una mutación, es un centrifugado. Da la sensación de que el soporte tradicional, el papel impreso, está expirando. Lentamente, pero agoniza. A pasos agigantados se ignora el periódico como lo hemos conocido hasta ahora. Incluso, en las propias facultades de Comunicación no es bien recibido. He visto ejemplares apilados, de distribución gratuita (ni siquiera hay que pagar por cogerlos). Por la tarde está el mismo montón que había por la mañana. Nadie le presta atención. Ni los periodistas del futuro, ni tampoco los que les enseñan el camino. Su sitio, cada vez mayor, lo ocupan los medios digitales.

Medios independientes o no, francotiradores, panfletos… aumenta el ruido en las redes sociales. El exabrupto tiene arrinconada a la reflexión. Se prioriza la bronca, la chulería, el desprecio… No es una visión negativa: es lo que hay. La Red es infinita y en ella, cómo no, cabe el periodismo que se sustenta en un trabajo riguroso. La cosa es abrirse paso en la refriega.

Un terminal tiene una capacidad ilimitada de recibir y emitir información; lo importante es marginar las noticias tóxicas, no dejarse arrastrar por ellas. Pero el espacio digital es incontrolable, campean en él las opiniones desmesuradas, no la información contrastada.

La única vacuna contra este pernicioso ‘virus’, más violento de lo que se pueda creer, es tener una sólida formación, un criterio robusto que te permita identificar y rechazar los mensajes, muy abundantes, orientados a la manipulación, tan peligrosos… En este aspecto, claro, hay un verdadero peligro.

No es exagerado argumentar que ese ritmo vertiginoso al que te refieres acabe por desbordarnos, como ya está sucediendo. Pero, fíjate, también aquí, ahora que el periodismo tradicional parece abocado a su final, es un oficio que tiene que seguir desempeñando su papel, el de informar si no con la verdad por delante, sí al menos con los datos precisos para llegar a ella.

—Puesto que nos toca ir cerrando, no quisiera dejar de lado una de las aficiones que siempre hemos compartido como es la relacionada con el mundo musical. ¿Sigues con la ‘adicción’ del coleccionismo de vinilos? ¿Acudes a los rastros y a las ferias de los discos antiguos imaginando que encontrarás algún ‘tesoro’ en forma de vinilo?

—Hablando de tesoros… Los discos, mejor si son de vinilo, son objetos especiales. En ellos no solo hay excelente música (no siempre, claro); son piezas en las que se aúnan varias disciplinas artísticas, entre ellas, la imprenta. Contienen canciones, también instrumentales y grandes arreglos orquestales, que muchas veces nos llegan envueltos en maravillosos diseños gráficos. Fotógrafos eminentes, dibujantes, pintores… qué sé yo, nos han dejado fabulosas cubiertas.

El gozo se multiplica si la carpeta del disco es desplegable, lo que aumenta la capacidad de lucimiento del autor. Hay ediciones troqueladas, con imaginativas soluciones que, más allá de la calidad o no de la música, atrapan y magnetizan. De hecho, hay grabaciones que se identifican antes por el concepto gráfico que por el propio título de la obra en cuestión.

Me encantan los vinilos, su tamaño, la textura, el cromatismo e incluso la utilización audaz de la caligrafía, la disposición de las letras, con composiciones que parecen darle movimiento y vida propia a la portada, combinando colores y tipografía. Hay auténticas preciosidades.

A veces, he comprado discos simplemente por poseer un diseño atractivo. En muchas ocasiones, una buena carátula ya avisa de lo que vamos a encontrar dentro, entre esas apretadas estrías negras. El coleccionismo de vinilos es inagotable. Y sí, por supuesto, acudo a rastros y ferias de coleccionismo (más lo primero que lo segundo), buscando sorpresas, este o aquel descubrimiento. Y sucede, claro que sucede. Hay competencia, buscadores profesionales que exploran mercadillos incesantemente.

Con el tiempo, llega un momento en que, digamos, tienes más que cubierta una discoteca básica. Eso está bien. Pero es ahí, justamente, donde empieza la aventura. El acicate es localizar grabaciones raras, ediciones muy limitadas, y sobre todo artistas que están más allá de lo consabido, esto es lo verdaderamente excitante.

En los rastros de la Costa del Sol se aprende sobre la marcha. Es una cátedra ambulante en la que pululan grandes doctores, especialistas, sabios consumados de saber enciclopédico: de ellos aprendo mucho más de lo que se pueda imaginar.

—Ahora sí que cerramos con unas preguntas algo personales. Ya has superado los sesenta años, por lo que pienso que la jubilación se te va acercando, que te toca en el hombro como diciéndote que no te olvides de que tu tiempo activo se acaba... ¿Tienes miedo de entrar en el “club” de los jubilados? ¿Qué perspectivas y cómo piensas organizarte lejos de los medios de comunicación con los que has vivido siempre?

—Bueno, podría recurrir a aquello tan cinematográfico de Escarlata O´Hara: “Ya lo pensaré mañana”. Pero, tienes razón, como dices los plazos van venciendo. Objetivamente estoy en el tramo de salida, cuando ya se empieza a vislumbrar la jubilación. Lo importante, para mí, es llegar pletórico a ese momento. Y así está siendo hasta ahora.

Canal Sur Televisión (no hay que olvidar que es el medio de comunicación más implantado y poderoso en nuestra comunidad) me ha dado la oportunidad de vivir a tope todas las posibilidades de esta vocación. Nunca me he aburrido, ni me he sentido desmotivado. He sido reportero, he ejercido la información deportiva, he cubierto, intensamente, casos de corrupción, tragedias, ajustes de cuentas, elecciones, cambios políticos, macrojuicios, asesinatos… Es difícil sucumbir a la desidia y al desánimo en esta profesión tan agitada, y más en Málaga, una provincia que lidera la economía y la cultura en Andalucía.

De otra parte, siempre me he sentido atraído por todo lo referido al mundo del espectáculo y de las letras, donde Málaga también es muy profusa e incluso asombrosa. Mi forma de ser me empuja a no quedarme quieto, ni física ni mentalmente. Bullen ideas que, alguna vez, quizá se puedan concretar, sobre todo cuando disponga de más tiempo, una vez liberado de horarios laborales.

Sin embargo, nunca me ha parecido que haberse ajustado a unas estrictas jornadas de trabajo haya supuesto, para mí, un sometimiento, ni nada por el estilo. He entendido el trabajo reglado, el pertenecer a una redacción, como una aventura diaria, llena de posibilidades y variantes como lo es, en sí misma, la misma vida. He estado en múltiples foros, he viajado por el mundo y he conocido y tratado a gente que admiro.

Y todo esto solo puede atribuirse a un ejercicio que nos pone permanentemente en contacto con la realidad. He pisado alfombras y el barro me ha llegado a las rodillas en las inundaciones. Primero había que poner a salvo la noticia y luego, una vez hecha la información, también llegaba el momento de salir de allí, sin que el agua desmadrada nos ahogara. Vivo con entusiasmo y energía cada instante, y así será igualmente cuando suene la hora de la despedida de Canal Sur.

Entonces, es inútil oponerse a esto, habrá terminado esa larga etapa… pero empezará otra. Y, la verdad, tengo bastantes cosas proyectadas, unas en Montilla, otras en Málaga, los dos puntos en los que se viene apoyando mi vida. Ya veremos…

AURELIANO SÁINZ
  • 2.5.21
CSIF ha denunciado la falta de personal “acuciante” que está afectando a algunas agencias públicas sanitarias andaluzas, como es el caso de la del Alto Guadalquivir, que gestiona en Córdoba los hospitales de Montilla, Puente Genil y Valle del Guadiato. El sindicato apremia a la Administración sanitaria a que cubra cuanto antes a través de interinidades todas las vacantes que se han generado tras la marcha de profesionales que han tomado posesión de plazas en el Servicio Andaluz de Salud (SAS).


El Sector de Sanidad de CSIF Córdoba señala que “desde nuestra organización, entre otras cosas, hemos pedido a la Consejería de Salud y Familias que acelere todo lo posible el proceso para convertir en interinidades todas las vacantes que están quedando desiertas, tras la toma de posesión de muchos profesionales en el SAS”.

Asimismo, la central sindical defiende una mayor calidad en el empleo de las agencias públicas sanitarias, que cuentan con una plantilla cercana a los 6.000 profesionales, de los que unos 800 prestan sus servicios en los citados centros hospitalarios cordobeses, y reclama agilidad al proceso de estabilización iniciado por parte de la Consejería de Salud y Familias para que la tasa de empleo temporal se reduzca de forma considerable.

CSIF recuerda que la estabilización de estas plantillas supone una “demanda prioritaria” de la central sindical y remarca la reivindicación respecto a una Oferta de Empleo Público (OPE) para cubrir todas las plazas de nueva creación derivada de la apertura de nuevos centros, que hasta ahora se han cubierto con traslados y contratos eventuales.

Además, según recuerda CSIF, antes del inicio de la pandemia de la covid-19, se estaba negociando una Oferta de Empleo Público para la estabilización de profesionales de las Agencias Públicas Sanitarias, un proceso que se vio interrumpido por la crisis sanitaria y que la Administración retomó el pasado otoño.

CSIF reitera a la Administración Sanitaria su “mano tendida” para colaborar y participar en cualquier proceso de negociación que permita aumentar la calidad en el empleo de los trabajadores de las citadas agencias, reduciendo lo máximo posible la tasa de eventualidad.

De igual modo, la central sindical se ha mostrado dispuesta a colaborar con la Administración “para que la integración de las agencias públicas sanitarias en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) sea una realidad más pronto que tarde, y para que se haga de la mejor manera posible para los intereses del conjunto de los profesionales, siempre con seguridad jurídica, para que los derechos de todo el personal de la sanidad queden del todo garantizados”.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 1.5.21
La consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, ha anunciado que cerca de 3.000 viticultores andaluces optan a las ayudas convocadas por la Junta de Andalucía para atender a los sectores más afectados por el covid, cuyo plazo de presentación de solicitudes concluyó el pasado 29 de abril.


Crespo ha explicado que, al sumar los 4 millones de euros que rondan estas solicitudes y los 10,5 millones de euros abonados por la Junta a las bodegas en 2020 en el marco de la ‘Medida 21’ del Programa de Desarrollo Rural (PDR) de Andalucía 2014-2020, el Gobierno andaluz ha puesto a disposición del sector vitivinícola alrededor de 14 millones de euros en incentivos dirigidos a respaldar a unos profesionales que “estaban atravesando momentos muy complicados debido al cierre del canal Horeca (Hostelería, Restauración y Catering) por la covid-19”.

Por su parte, las subvenciones dirigidas a los viticultores convocadas posteriormente y cuyas solicitudes estudia ahora la Consejería de Agricultura, permitirán también cubrir parte de las pérdidas acumuladas por la pandemia. El descenso en la comercialización de vinos ha provocado que, al llegar a la vendimia de 2020, las bodegas se encontraran con sus depósitos llenos (al 85%) y, por tanto, redujeran la adquisición de uva.

El viticultor ha firmado contratos con un precio de uva similar al de años anteriores, pero al reducirse los volúmenes, ha tenido menos ingresos y un excedente de uva. A ello hay que unir la pérdida del sector turístico ligado al enoturismo y el mantenimiento durante 2020 del arancel al vino por parte de las autoridades estadounidenses.

Rebaja del IRPF

Por otro lado, la responsable de Agricultura ha recordado que la Junta había solicitado al Ministerio la reducción a cero del índice del impuesto del IRPF para 2020 relativo al sector de la uva de vinificación para bajar así la presión fiscal sobre unos productores que han tenido que atravesar un momento crítico debido a la pandemia.

Sin embargo, ha lamentado que las disminuciones establecidas por el Gobierno central se limiten a la reducción de 0,32 a 0,22 euros para los productos con Denominación de Origen Protegida (DOP), y de 0,26 a 0,18 euros para aquellos que no están amparados por esta figura de calidad.

“Vamos a seguir insistiendo en la necesidad de respaldar al sector del vino, afectado especialmente por la Covid-19”, ha apuntado Carmen Crespo, que solicita a todas las administraciones “sensibilidad” con un sector que “es vital para Andalucía”.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


  • 1.5.21
La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía ha confirmado hoy 121 nuevos casos positivos por coronavirus en la provincia de Córdoba en las últimas 24 horas. De este modo, el número total de afectados en toda la provincia asciende a 49.726, de los que 4.305 han estado ingresados en algún centro hospitalario –526 de ellos en alguna Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)–. La provincia registra además 938 fallecidos por covid-19 (igual que ayer), y cuenta ya con 42.511 personas que habrían superado la infección (164 más que ayer).


Actualmente, 115 pacientes confirmados con covid-19 permanecen ingresados en los hospitales cordobeses, 37 de ellos ingresados en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La Comunidad Autónoma, por su parte, contabiliza oficialmente a 550.212 personas afectadas por coronavirus (1.356 más que ayer) y 9.742 fallecidos (nueve más en las últimas 24 horas). Según la Junta, el número de personas curadas se sitúa hoy en el conjunto de Andalucía en 479.088 (3.026 más que ayer).

Asimismo, según ha informado la Consejería de Salud y Familias, la campaña de vacunación frente al covid-19 a 30 de abril ha alcanzado a un total de 314.568 dosis en la provincia de Córdoba, de las que 109.383 personas han completado el proceso de vacunación.

Con respecto a la evolución de la pandemia por municipios, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía no actualiza durante los fines de semana el estudio pormenorizado que ofrece en colaboración con el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, por lo que hasta el lunes no será posible ofrecer esta información con más detalle. En cualquier caso, los datos –se pueden consultar a través de este enlace– "no se corresponden realmente con las cifras que se registran en estos momentos", según sostienen diversas fuentes oficiales.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN

  • 1.5.21
Llevo una semana odiando. Odiando a la gente que no se informa, a la gente que opina sin saber, a la gente que no conoce la Historia y quiere que se repita. Odiando la frivolidad, la injusticia, la falta de conciencia social, el egoísmo supino y la mentira que somete.


Vuelvo al periodo de entreguerras del siglo XX. Veo cómo se manipula a la gente sin esperanza para que apoyen a parásitos que no aportan nada y, además, minan la paz y el equilibrio tan necesarios en la convivencia de cualquier pueblo.

Me he dado cuenta de que odiar no me hace bien: mi corazón no está preparado para ese sentimiento negro y oscuro que absorbe mi energía y encoge mi alma, produciendo un latido sordo entre mis costillas que retumba hasta en mi cabeza. Otra vez soy una campana.

Y es que he caído en las redes de los voceros odiadores. Sí, he sucumbido a sus malas artes. He terminando odiando, odiándolos a ellos y a sus simpatizantes. Y no, yo no quiero ser como ellos. Yo soy una buena persona que siempre mira al prójimo y lo trata de ayudar.

Si me radicalizo, me vuelvo como ellos y ellos ganan en su batalla por amargar la vida a todos. Hoy me sacudo ese odio y esa intolerancia y acepto que cada uno lleva un camino y es hijo de sus circunstancias. Yo quiero seguir siendo yo. Quiero seguir sintiendo que es el amor el que mueve el mundo. Fuera los demonios.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ
  • 1.5.21
Francisco Sierra, catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla y columnista de Andalucía Digital, visitará Montilla el sábado 8 de mayo para presentar su último libro, Marxismo y Comunicación. Teoría Crítica de la Mediación Social. El acto, organizado por la asamblea local de Izquierda Unida y que tendrá lugar en el Centro Cultural "Alcalde Antonio Carpio" a las 19.00 de la tarde, servirá de escenario para celebrar una conferencia que contará, asimismo, con la participación de la doctora en Historia Contemporánea Josefa Polonio.



Marxismo y Comunicación. Teoría Crítica de la Mediación Social, publicado dentro de la colección Pensamiento de la editorial Siglo XXI, ha sido prologado por el prestigioso intelectual Armand Mattelart y ofrece al público las "líneas maestras de fuerza" que sistematizan algunos de los principales aportes de la visión materialista para, posteriormente, ir sentando las bases de desarrollo del pensamiento emancipador en comunicación desde la tradición marxista.

Además de rendir tributo al sabio de Tréveris, Francisco Sierra ha afrontado este nuevo ensayo con la intención de aportar al lector elementos básicos para una necesaria crítica materialista de la mediación social y alumbrar una evidencia inexcusable en tiempos de libre comercio: la dimensión política de toda mediación cognitiva.

"La conexión entre los aspectos culturales y comunicativos, los tecnológicos y económicos, y los político-informativos y tecno-estéticos que están en la base del modelo de análisis marxista puede en este sentido, cuando menos, definir un marco lógico de comprensión global", resalta Francisco Sierra.

De este modo, fruto de la interrelación existente entre los diferentes niveles de acción, "este marco resulta revelador tanto de los problemas de orden práctico, como la lógica desinformativa de la posverdad, como de aspectos sustantivos de los modelos de representación ideológica presentes en la práctica teórica contemporánea", subraya el autor.

Más allá y más acá de Marx, la revisión de los aportes seleccionados a lo largo del libro pueden contribuir a despejar cierto desdibujamiento que sobre la teoría marxista han querido proyectar culturalistas o funcionalistas reciclados al identificar la teoría crítica con el modelo economicista de la vulgata al uso sobre las teorías del control social frente a la compleja lectura propia de un pensamiento relacional que tiende a pensar la realización de la lógica del valor y el fetichismo de la mercancía desde una definición materialista consustancial a toda mediación social.

Un reputado experto en Comunicación

Nacido hace 50 años en Gobernador, un municipio de poco más de 200 habitantes situado en la comarca granadina de Los Montes, muy cerca de Jaén, Francisco Sierra es catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, donde dirige el Departamento de Periodismo I. Además, su nombre se hizo especialmente popular el pasado verano, tras ser incluido en el exclusivo comité de expertos que habría de evaluar a los aspirantes a dirigir Radio Televisión Española (RTVE).

Investigador del Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura, el columnista de Andalucía Digital  es fundador de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación y, en la actualidad, preside la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura, así como la Asamblea de la Confederación Iberoamericana de Asociaciones Científicas en Comunicación.

Autor de relevantes ensayos sobre Comunicación, Política y Cambio Social, Francisco Sierra ha coordinado equipos internacionales de investigación para la Comisión Europea o para el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo de España. El pasado mes de marzo, y de la mano de la Asociación Cultural y Científica Iberoamericana, presentó Introducción a la Comunicología, una obra en la que aborda, de manera crítica y panorámica, el ámbito de la mediación social y el papel que juega la comunicación en la propia conformación de la sociedad.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 30.4.21
Abril finaliza con la mayor subida internaual de la historia en el recibo de la luz según el análisis realizado por FACUA-Consumidores en Acción sobre la evolución de la tarifa semirregulada (PVPC). De este modo, el usuario medio pagará un 46,4 por ciento más que en el mismo mes del año pasado, por lo que su factura ascenderá a 81,55 euros, frente a los 55,71 euros de hace un año.


El kWh ha experimentado un incremento del 70,7 por ciento, pasando de los 9,98 céntimos –impuestos indirectos incluidos– de abril del año pasado a 17,04 euros en los últimos 30 días. FACUA recuerda que en abril de 2020 el kWh tuvo el precio más bajo en 16 años (durante todo 2004 se fijó en 9,95 céntimos). El elevado precio del kWh este abril ha sido consecuencia fundamentalmente de los máximos históricos que ha alcanzado el precio del CO2 en Europa, que sigue siendo determinante para la configuración de las tarifas en el mercado mayorista español.

Pese a la enorme subida, FACUA aconseja a los usuarios que no caigan en la trampa de contratar tarifas del mercado libre y mantengan o se den de alta en el semirregulado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), que ofertan las comercializadoras de referencia impuestas por el Gobierno. Los estudios realizados por la asociación año tras año ponen de manifiesto que el PVPC es la tarifa más competitiva y sólo está por encima de algunas ofertas del mercado libre en meses puntuales.

El usuario medio utilizado por FACUA en sus análisis tiene una potencia contratada de 4,4 kW y un consumo de 366 kWh mensuales y las tarifas por el consumo se aplican prorrateadas a la media de todo el mes. Es un perfil elaborado tras el análisis de varias decenas de miles de facturas de viviendas habitadas.

Reivindicaciones al Gobierno

FACUA lamenta que el Gobierno no acelere el cumplimiento de los compromisos programáticos adoptados por PSOE y Unidas Podemos al inicio de la legislatura en materia de política energética. Entre ellas, la bajada del elevadísimo precio del término de potencia, la aplicación de un precio más bajo para los primeros kWh consumidos y la eliminación de la sobrerretribución que reciben en el mercado mayorista determinadas tecnologías que fueron instaladas en un marco regulatorio diferente, anterior a la liberalización y que han recuperado sobradamente sus costes de inversión.

La asociación también reclama una bajada sustancial de los impuestos indirectos que se aplican a la factura eléctrica de las familias, que superan el 27 por ciento, al sumarse el IVA general del 21 por ciento con el impuesto especial sobre la electricidad. Asimismo, espera que una reforma del bono social para que muchos más consumidores puedan acceder a él y aumente el descuento que representa sobre la tarifa semirregulada PVPC.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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