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CLÍNICA PAREJO Y CAÑERO - ÚNICO HOSPITAL DE DÍA DEL CENTRO DE ANDALUCÍA

  • 20.6.22
La coalición formada por IU, Podemos, Más País, Equo, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alianza Verde se convirtió ayer en la fuerza más votada en estas elecciones autonómicas. De esta forma, la unión de izquierdas repitió los buenos resultados que obtuvieron las distintas formaciones políticas que la conforman en los comicios de 2018, cuando Adelante Andalucía –entonces formada por IU, Podemos, Primavera Andaluza y Izquierda Andalucista– obtuvo la mayoría de los votos en la localidad.


Con el cien por cien de los votos escrutados, Por Andalucía recabó ayer el apoyo de 1.001 montalbeños, lo que supone el 38,59 por ciento de las papeletas escrutadas en las mesas electorales repartidas por toda la localidad. Sin embargo, el resultado supone una caída con respecto al apoyo recibido en 2018 por la coalición Adelante Andalucía, con 1.098 votos, el 44,45 por ciento del escrutinio.

Mientras tanto, el Partido Popular se ha convertido en la segunda fuerza más votada en Montalbán en estas elecciones autonómicas con un 30,84 por ciento de los votos para la candidatura encabezada por Jesús Aguirre. Así, el PP ha contabilizado 400 votos, 426 más que en 2018, lo que supone un 15,73 por ciento más que entonces.

El PSOE se convierte en la tercera fuerza más votada al recabar 435 apoyos (el 16,77 por ciento de los votos). La lista encabezada por Isabel Ambrosio ha llegado a sumar en Montalbán 83 votos menos que en los comicios de 2018, una caída que, porcentualmente, se traduce en casi un 4,15 por ciento menos de papeletas.

En el caso de Vox, que en los pasados comicios andaluces daba la sorpresa entrando a formar parte del Parlamento de Andalucía, un 6,13 por ciento de los votantes de Montalbán ha mostrado su respaldo a la candidatura de Macarena Olona, lo que supone 1,65 puntos más que en 2018, tras alcanzar las 159 papeletas depositadas.

Por su parte, la formación liderada por Teresa Rodríguez, Adelante Andalucía, ha conseguido el apoyo de 79 votantes de Montalbán en su primera participación en estos comicios regionales, lo que supone un 3,05 por ciento de las papeletas depositadas.


Ciudadanos, que en los últimos comicios andaluces en Montalbán obtuvo 264 votos, lo que supuso un 10,66 por ciento de los votos registrados, consiguió anoche el respaldo de 47 votantes, lo que sitúa la formación naranja como la sexta candidatura más votada en la localidad, tras perder más de 8,85 puntos de apoyo.

Como en ocasiones anteriores, la participación de los montalbeños ha rebasado la media regional y el número de abstenciones ha experimentado una bajada de 2,73 por ciento con respecto a los comicios anteriores, lo que significa que 1.094 vecinos han preferido no ejercer su derecho al voto durante la jornada electoral de ayer.

En lo que respecta a los votos en blanco, se han computado 33, por 38 nulos. En total, han ejercido su derecho al voto  2.632 montalbeños, lo que representa el 70,64 por ciento de la totalidad del electorado, un 2,7 por ciento más que en 2018.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 19.6.22
La Abuela Carmen ha dado un paso más en su apuesta por la innovación y la calidad. La compañía andaluza, con sede en Montalbán de Córdoba y pionera en la elaboración del ajo negro –además de creadora de la cebolla negra y de la mandarina negra–, acaba de lanzar al mercado Nigrum, un revolucionario complemento alimenticio, 100 por cien natural, elaborado a base de ajo negro.


Las cápsulas de Nigrum contienen un 80 por ciento de ajo negro puro, con lo que sus nutrientes se obtienen de forma completamente natural, una característica que marca la diferencia con respecto a otros productos similares. A su vez, la nueva creación de La Abuela Carmen, que se presenta en un cómodo envase de cristal con 45 cápsulas de 751 miligramos cada una, es apta para veganos y no contiene productos que puedan provocar alergias.

"Numerosos estudios avalan las propiedades del ajo negro y, de hecho, La Abuela Carmen viene colaborando desde hace años con la Universidad de Córdoba y con el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) en el análisis de las propiedades beneficiosas que el ajo negro reporta a la salud, gracias a sus componentes" destacan desde la empresa montalbeña.

A su vez, los responsables de La Abuela Carmen subrayan que Nigrum es un complemento alimenticio que puede adquirirse tanto en tiendas especializadas, como establecimientos generalistas, grandes superficies o en la tienda online de La Abuela Carmen. "Ninguna de las otras cápsulas que pueden encontrarse en el mercado ofrecen un contenido tan elevado de ajo negro natural", insisten desde La Abuela Carmen.

La Abuela Carmen

La empresa que comercializa bajo la marca La Abuela Carmen tiene su sede central en Montalbán de Córdoba, donde cuenta con más de 5.000 metros cuadrados. También dispone de instalaciones en Santaella, de más de 12.000 metros cuadrados, dedicadas a la limpieza, clasificación del ajo y almacenaje.


Desde hace más de una década, La Abuela Carmen viene apostando por nuevas alternativas de comercialización para el ajo a través del procesado de productos de cuarta y quinta gama. Comercializan productos como ajo en conserva para ensaladas o pastas (en aceite de oliva a las finas hierbas, al pimentón, picante), ajo pelado, picado, laminado, frito en aceite de oliva (su producto más demandado), deshidratado o pulpa de ajo. Tienen igualmente una línea de productos ecológicos certificada por Ecovalia.

También en colaboración con el centro Ifapa de Palma del Río, en 2013 pusieron a punto la producción de ajo negro, donde a partir de ajo fresco y mediante un proceso que combina temperatura y humedad produce un ajo fermentado con múltiples propiedades saludables. Han sido pioneros en Andalucía en su producción.

A finales del pasado año, La Abuela Carmen lanzó al mercado sus nuevos Chips de Ajo, un producto que no solo potencia el sabor de las elaboraciones sino que, además, evita el engorroso proceso doméstico de pelar, cortar y freír este ingrediente.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


  • 19.6.22
De entrada, tengo que confesar que soy un gran aficionado a los cuentos: a los cuentos para mayores, puesto que cuando utilizamos la palabra ‘cuento’ acuden a nuestra mente aquellos que nos narraron en nuestra infancia, los que contemplábamos por entonces en algunos tebeos, los que veíamos en la televisión o, quizás, los que leíamos durante los años en los que la fantasía formaba parte fundamental de nuestro mundo.


En esa pasión lectora de adulto, me gustaría indicar, por ejemplo, que, aparte de mis admirados Mario Benedetti o José María Merino, me he leído casi con devoción los cerca mil cuentos que nos legó el gran escritor ruso Antón P. Chéjov y que, por suerte, fueron magníficamente traducidos a nuestra lengua y editados en nuestro país en cuatro gruesos volúmenes por la editorial Páginas de Espuma.

Sin embargo, en esta ocasión quisiera referirme a un tipo de cuento que me he atrevido a llamarlos ‘infinitesimales’ por su extrema brevedad. Y con ello los quiero diferenciar de los denominados microrrelatos, cuentos cortos e, incluso, cuentos ínfimos, que son otras denominaciones que se les da a los muy breves.

Ante la pregunta que podría flotar en el aire acerca de las razones por las cuales traigo este tema, apunto a dos razones. La primera, que un antiguo colaborador de Andalucía Digital, Daniel Guerrero Bonet, acaba de publicar su primer libro de cuentos, que lo ha denominado Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes, del que tengo que apuntar que lo he encargado, pero que en el momento de escribir estas líneas todavía no lo he recibido. De todos modos, la escritura de Daniel es muy buena, por lo que estoy seguro de que disfrutaré con esos ‘cuentos minúsculos’.

La otra razón está ligada a una experiencia que he tenido no hace mucho. Resulta que un día al terminar la clase, y cuando los alumnos habían vaciado el aula, me encontré sobre una de las mesas una hoja suelta en la que, al lado de esos trazados o garabatos que se suelen hacer para entretenerse un poco, observé que había un breve texto escrito que, perfectamente, lo podría incluir dentro de esos cuentos infinitesimales. Decía así:

He buceado hasta el fondo de mi alma, y no he encontrado nada.

Me quedé sorprendido y pensativo. Guardé la hoja. No recordaba quién había ocupado aquella mesa, si fue un alumno o una alumna. Pero daba igual, porque tampoco se trataba de averiguar quién había sido el autor o la autora de ese brevísimo texto, cargado de poesía o, quizás, de una tenue melancolía. “Bucear hasta el fondo del alma y no encontrar nada”: ¿Qué querían expresar esas pocas palabras? Nunca lo sabré, porque, en todo cuento bien construido, aunque sea infinitesimal, se enuncian irresolubles incógnitas.


Pero si hay un cuento brevísimo, que todos los que lo conocen lo toman por el más corto de los que se hayan escrito, es el que corresponde al escritor de origen guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003). El mismo que se suele citar como ejemplo de máxima concisión, dado que solo contiene siete palabras:

Cuando se despertó, el dinosaurio seguía allí.

Una vez leído, se queda uno pensativo y empieza a preguntarse: ¿Quién se despertó? ¿Él o ella? ¿Qué nombre tenía? ¿Dónde dormía?... De igual modo, y puesto que no dice un dinosaurio sino el dinosaurio, vuelven las interrogantes: ¿Qué tipo de dinosaurio? ¿El dinosaurio era un animal o la imagen fantasmal de alguna pesadilla que torturaba a quien soñaba?

Todo buen cuento, por pequeño que sea, se abre a distintas preguntas e interpretaciones. Muy distinto a lo que acontece con los aforismos, que son breves respuestas, casi sentencias, a los diversos temas que nos planteamos. También de cualquiera de las ideas filosóficas: por ejemplo, cuando René Descartes, queriendo sentirse muy seguro a partir de un pensamiento inequívoco, afirmó con rotundidad: “Pienso, luego existo”. O de las muchas expresiones científicas, como aquella que nos dice que “La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”, ya que solo pueden ser cuestionadas por otras de igual rango.

Tampoco los haikus japoneses podemos considerarlos cuentos infinitesimales, pues son breves composiciones poéticas de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas.

Vuelvo de nuevo a Augusto Monterroso. Pensándolo despacio, ¿realmente, fue ese cuento mínimo el más breve de todos los que se han escrito?

La verdad es que no lo sé. Ni tampoco tengo claro que alguien pueda afirmarlo tajantemente, pues para ello tendría que haberse leído todos los cuentos publicados. Lo que sí puedo decir es que el escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) escribió otro cuento infinitesimal también de siete letras. Es el siguiente:

Se venden zapatos de bebés. Sin estrenar.

Y no se trata solamente de la brevedad a la que he aludido para cruzarnos con un cuento infinitesimal. En el caso Hemingway, la segunda frase nos abre a un conjunto de interrogantes, posiblemente un tanto angustiosos, a los que no podemos dar ninguna respuesta cierta. ¿Por qué se venden esos zapatos? ¿Qué aconteció con el bebé que debía estrenarlos? ¿Por qué los padres han decidido venderlos? No hay soluciones: solo enunciados que acaban en especulaciones en la mente del lector.

Para cerrar esta breve incursión en los relatos cortos, quisiera apuntar que no todo lo que a uno se le pueda pasar por la cabeza lo podríamos considerar como un cuento infinitesimal. Creo que un buen relato brevísimo, al que me he atrevido llamarlo ‘infinitesimal’, junto a su singularidad, al menos debe abrir múltiples interrogantes que siempre quedarán como preguntas incómodas o inquietantes en quienes lo han escuchado o leído.

AURELIANO SÁINZ
  • 19.6.22
Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes. Ese es el título del primer libro de ficción del periodista Daniel Guerrero Bonet, miembro del Consejo Editorial de Andalucía Digital y primer colaborador que inauguró la sección de Firmas de este periódico.


La obra, que ha sido editada por Punto Rojo Libros, reúne buena parte de los relatos que Daniel Guerrero ha escrito a lo largo de su vida y que, hasta ahora, se encontraban celosamente guardados en un cajón. Una selección de historias o cuentos que abordan y se asoman a una realidad oculta, acaso patológica pero siempre sorprendente, que se manifiesta en conductas, delirios, manías o fantasías de quienes viven presos de ella.

"Esa es, quizás, la razón por la que cuesta comprender, por ejemplo, las relaciones que establecen algunas personas con sus animales domésticos o aquellas experiencias que hacen madurar a individuos atrapados en la pubertad e influidos por traumas infantiles, si no se inscriben en el contexto de esa realidad alternativa –a veces sorprendente–, a la que se asoman los cuentos que recoge el libro", reconoce su autor.

Desde la editorial Punto Rojo Libros subrayan que "cada uno de los relatos de Daniel Guerrero va evolucionando de una manera asombrosa, atrapando al lector en una espiral, a veces desasosegante, de la que no podrá salir hasta terminar el último párrafo de la última página".

Y es que la descripción de síntomas, fobias u obsesiones en algunos de los cuentos pone de relieve la experiencia sanitaria del autor, que también es diplomado en Enfermería, a la hora de reflejar una realidad no por desconocida menos sorprendente, lo que dota de verismo unas narraciones que no eluden ficticias situaciones oníricas u observaciones sociales en su variada temática.

De amena lectura y pulcra escritura, Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes consigue el propósito de sumergir al lector en esa realidad alternativa, sin duda chocante, que explica hechos que resultan desconcertantes. El libro puede adquirirse, a través de este enlace, al precio de 13,00 euros.

Una vida entre la sanidad y el periodismo

Daniel Guerrero Bonet nació en Puerto Rico en 1953. Con tan solo 13 años llegó a España junto a sus padres y hermanas. "Mi padre vino a este país a estudiar Medicina y, cuando se fueron de vuelta a Puerto Rico, yo me quedé y me nacionalicé español", rememora el autor de Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes.

Padre de cuatro hijos y abuelo de cinco nietos, su familia conforma en la actualidad el "núcleo duro" de sus preocupaciones y alegrías. Diplomado en Enfermería y licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, trabajó como enfermero en Córdoba, donde consiguió su primera plaza y, luego, en Sevilla, donde pudo completar con éxito su ciclo laboral y alcanzar la edad de jubilación.

Además de ocupar durante catorce años el puesto de técnico de Promoción del Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS) de Sevilla, como periodista fue colaborador, casi desde sus inicios, del grupo Andalucía Digital, donde semanalmente publicaba su columna Lienzo de Babel, una de las más seguidas de esta red de periódicos digitales.

Su actividad en Andalucía Digital, de cuyo Consejo Editorial forma parte desde el año 2010, la ha compaginado, con menor intensidad, en otros medios digitales. A su vez, ha pertenecido a la tertulia sevillana Cuadernos de Roldán, integrada por poetas y pintores de la capital hispalense, en cuyos poemarios ha publicado en varias ocasiones.

Con todo, la mayor parte de la producción periodístico-literaria de Daniel Guerrero se ha difundido a través de los blogs Lienzo de Babel –ya sin actividad– y Mirada Crepuscular que, según sus propias palabras, "languidece al compás que su autor".

Fruto de todo ello son esos cuentos que ahora aparecen por fin en Cuentos minúsculos que se asoman a realidades sorprendentes y que revelan a un escritor sensible y curioso, que sabe extraer de la realidad, incluso de la biográfica, los elementos que sustancian la ficción de sus relatos.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
  • 18.6.22
La firma de un convenio de colaboración entre la Diputación de Córdoba y la Asociación Cordobesa de Amistad con los Niños y Niñas Saharauis (Acansa) permitirá a 110 niños y niñas participar en el programa Vacaciones en Paz. Un acuerdo que permitirá retomar esta actividad, afectada en los últimos dos años por las restricciones establecidas como consecuencia de la pandemia del coronavirus.



El presidente de la institución provincial, Antonio Ruiz, explica que “esta rúbrica supone la vuelta a la normalidad tras dos años de cierre de fronteras con la pandemia, por lo que en esta ocasión Vacaciones en Paz se dota de un significado mayor si cabe”.

Ruiz menciona que “esta iniciativa resulta clave para la población infantil saharaui, presentándose como la única vía de salida de los Campos de Refugiados de Tindouf durante los meses de verano. Todo ello con el objetivo de que reciban una alimentación adecuada y pasen sus revisiones médicas”.

“El trabajo incansable de Acansa y la solidaridad inagotable de las familias cordobesas que, año tras año, participan en este programa hacen posible que estos 110 menores pasen unas vacaciones lejos del calor propio de su tierra”, matiza Ruiz.


Durante la firma se ha explicado, además, la continuidad de la iniciativa Caravana por la Paz, a través de la cual se realiza el envío de ayuda humanitaria; “una ayuda que este año estará compuesta por 45.000 kilos previstos en dos plataformas”, remarca Ruiz.

En la Caravana se incluyen alimentos no perecederos, medicamentos y material de proyectos, “con los que se contribuye a paliar las carencias de este pueblo castigado por la pandemia y la vuelta a la lucha armada”. Así lo afirma el delegado de Cooperación al Desarrollo de la Diputación, Ramón Hernández, quien añade que “la apuesta de la institución provincial por este proyecto sustenta dos pilares básicos para la vida de estos niños y niñas como son su infancia y su alimentación”.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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