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  • 27.5.19
Laura Restrepo (Bogotá, 1950) publica Los Divinos, una historia que no la dejaba dormir y que le surgía a borbotones de la sangre, pese a que confiesa que ella es lenta para la escritura. La novela es una ficción, aunque parte de un hecho real: el crimen de Rafael Uribe a la niña Yuliana Samboné. Este joven arquitecto –joven, guapo y carismático, según la autora– secuestró a la criatura, la torturó y la asesinó. Ella tenía siete años. El crimen, contra toda sospecha, conmocionó a Colombia, un país que comenzaba a salir de una guerra que arrastraba desde varias décadas atrás.



La escritora colombiana vive la década de los sesenta con una belleza interior que no esconde su capacidad seductora, su belleza de entonces traducida a la madurez con una mirada profunda de mujer hábil y una precisión en las palabras que mide a su antojo. Su sonrisa es discreta, pero plena.

De aquella juventud que no se atreve a desechar del todo, conserva una melancolía sentimental que controla férreamente. Andaba escribiendo otra novela, cuando se le cruzó la historia de Yuliana en el camino. Y ya no podía pensar en otra cosa.

Cuidó el lenguaje palabra por palabra, como a coma. Dejó fuera de la narración su voz de mujer combativa y se entregó sola a contar esta monstruosidad con la voz de un hombre. No investigó. Los hechos se mostraban contumaces. Solo quería escribir desde dentro del corazón del asesino. El narrador es uno de los cinco amigos. No quería tampoco ponerle adjetivos a la historia.

Ha sido maestra. Ha sido política. Pero ante todo es madre. Es novelista. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas y han merecido varias distinciones, como el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el Prix France Culture o el premio Grinzane Cavour 2006 a la mejor novela extranjera publicada en Italia.

Profesora emérita de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, ha publicado, entre otros los libros Delirio (2004), Demasiados héroes (2009 y 2015) o Pecado (2016). Ahora que ha encontrado la paz, ha vuelto con la novela que abandonó para escribir Los Divinos.

—'Los Divinos' está basada en un hecho real, en el crimen de Rafael Uribe a la menor Yuliana Samboné. Yuliana fue secuestrada, torturada y asesinada. Tenía siete años. El crimen conmocionó a su país.

Los Divinos es una novela de ficción y, sin embargo, tiene un detonante en la vida real y en el crimen que acabas de mencionar. El crimen en sí y la conmoción que provocó en el país. Hay crímenes contra las mujeres que resultan ser una radiografía profunda de los países en que vivimos, porque esto sucede en Colombia pero yo creo que situaciones similares, no que estén pasando ahora y antes no, pero que ahora están siendo destapadas en distintas partes del mundo.

Como que toda la capa de eufemismos y de falsos pudores que había sobre el feminicidio, y ni qué hablar del infanticidio, que sí que se tapa, empieza a destaparse y ahí empieza a salir el monstruo que hay detrás. Que no solamente los ejecutores del crimen en sí, sino de alguna manera leyes, instituciones, de procedencia patriarcal que respaldan ese estado de cosas. Todo está saliendo a la luz en el mundo, entonces el país entero.

Colombia es un país familiarizado con la criminalidad desgraciadamente por décadas de guerra, y sin embargo este crimen sacó al país a la calle. La primera pregunta que te hacías era por qué este. Claro, es absolutamente atroz. Pero la movilización que generan estos crímenes también aterradores, masacres de 300 personas, no la había producido.

Creo, simplificando, que básicamente tiene que ver con dos cosas. La primera, la víctima o la víctima absoluta. Imposible una víctima más indefensa y más inofensiva que esta pequeñita de siete años, paupérrima, de un barrio de invasión de familia indígena, desplazados por la violencia. No podían encontrar una víctima a la que fuera más difícil adjudicarle todo aquel tipo de raciocinio, de argumentos mediante el cual la culpabilidad recae sobre la víctima. No podían decir que usara la ropa no sé cómo, ni que estaba borracha. Ahí no cabía. Era la víctima absoluta.

Y por otro lado, el victimario era el culpable absoluto, porque la gente más o menos cataloga las bandas, los guerrilleros, los narcos, los malos, de quienes se sabe que cometen atrocidades y que andan armados. Este era un muchacho que tenía el mundo en la mano. Arquitecto, joven, guapo, carismático. De quien nunca se hubiera esperado que hiciese una cosa así. No porque no las hagan. Lo que se ha visto precisamente es que sí que las hacen. Sino porque son ciudadanos al margen de toda sospecha y que de alguna manera se mantienen por distintos mecanismos fuera del brazo de la ley.

—El arquitecto Rafael Uribe cumple una condena de 58 años en la cárcel. Dices de él y de sus amigos que se les educa como si fueran “amos del universo”, hijos de madre poderosa que, cuando tienen un hijo débil, se dedican a taparle sus debilidades y acaban convirtiéndolo en un monstruo.

—Claro que eso se refiere al Muñeco, que es el asesino en la ficción. Porque yo, sobre el asesino en la vida real, no investigué nada. Yo empecé haciendo la novela y el primer intento de meterme en los zapatos de los muchachos de cierta clase social. De una edad que no es la mía, yo empecé con la hipótesis de que eran hijos de papá, que heredan todo su poder, su carisma, el espacio de influencia que mueven lo heredan de un padre rico que, de alguna manera, les entrega todo el paquete. Y, sin embargo, muy pronto pensé no, estos ya no son hijos de papi.

Yo no sé si aquí el término está tan acuñado, pero en Colombia tú dices "un hijo de papi" y está muy claro a qué te refieres. Pensé no son hijos de papi, son hijos de mami. La poderosa es la madre, que gerenta o es dueña del negocio. O sea, económicamente, la madre que ya cumple un papel decisivo y que utiliza la fuerza que ha ganado para encubrir las debilidades del hijo para suplir los vacíos del hijo, para disfrazar la inercia y la incapacidad del hijo con falsos cuentos hasta que va creando un monstruo que le salta a la yugular.

—Como dice, la novela es ficción. El único elemento verídico es el crimen de la niña. Pero nunca pensó en hacer una reconstrucción periodística de los hechos, acercarse a un reportaje neutral, como 'A sangre fría'.

—Lo descarté desde un principio, Antonio. Primero, porque la prensa había hecho un cubrimiento muy excepcional, exhaustivo. Digamos que el público lector colombiano que iba a ser los primeros receptivos de la novela sabían perfectamente lo que ha pasado. Inclusive internacionalmente era un crimen que ha tenido repercusiones.

Ahí no valían técnicas de novela negra como mantener el suspense en torno al asesino. No se podía. Y es una novela que yo escribí enteramente en mi montaña de los Pirineos aislada, y yo quise hacer uso de ese aislamiento para hacer una novela interior, que los hechos no se la tragaran, y yo creo que es un problema que nos pasa mucho a los escritores hispanoparlantes, que los hechos son muy contundentes y nos vamos por la épica y la intimidad se escapa.

Yo quiero tratar de ver cómo son por dentro estos muchachos que pueden llegar a una cosa así. Cómo su relación, no solamente la del asesino de la víctima, sino la del grupo de los cinco amigos que conforman desde niños este grupo, que ellos mismos llaman Los Tutti Frutti, cómo son sus relaciones con las demás mujeres también, con sus madres, son sus novias, con las empleadas del servicio, que me parece que en países como el mío con una primera escuela de respeto con la mujer.



Porque me parecía que, claro, que el crimen de una niña de siete años es la monstruosa punta del iceberg lo que asoma. Pero me parecía que por detrás tenía que haber una cadena de irrespetos a la mujer. Digamos socialmente tolerable, entre comillas. Pero que no están desconectados del crimen intolerable que es ya el rapto, la tortura, la violación y la muerte de una niña.

Es decir, ese irrespeto por la mujer de todas maneras ancla muy atrás y muy abajo. Y la sociedad tiene un margen de tolerancia grande, hasta que ya el crimen se manifiesta en tal volumen que ahí pasó una atrocidad. Pero cuáles son las raíces de la atrocidad me interesaba a mí verlas.

—Escribía otro libro, pero sucedió el crimen y no podía pensar en otra cosa. Usted que ha nacido en un país que ha convivido con la muerte varias décadas. ¿Qué le conmovió de este hecho?

—Yo escribo. He sido maestra. He sido política. Pero yo soy madre ante todo. Y la idea de que a esa chiquitica le hicieran ese daño, cómo convivir con eso. Y pensar que eso ocurre en una sociedad en la cual, mal que bien, haces parte y que no basta con señalar al asesino y decir es un monstruo, sino que hay que pensar qué estamos haciendo todos nosotros para que una cosa así pueda suceder.

Eso no pasa de la noche a la mañana. Aquí hay abismos sociales brutales que permiten que se abuse de esa forma de una niña, porque la niña no es nadie, la niña no existe en nuestra sociedad. Yo soy lenta para escribir pero este libro salió a borbotones. No me dejaba dormir. De hecho, lo escribí muy rápido.

Poco tiempo después del crimen apareció el libro. Y yo sentía que de pronto con palabras podía hacer una especie de protección de burbuja de protección para esa niña o revertir el tiempo. De hecho, El Hobbit, que es el que narra en tercera persona, que hace parte del grupo pero que está también aterrorizado con el crimen, digamos que rebasa sus márgenes de dudosa moral.

El Hobbit siempre está pensando por qué no nos dimos cuenta antes de que El Muñeco estaba yendo tan lejos, en qué momento lo hubiéramos podido parar, inclusive El Hobbit piensa quizás lo habíamos tenido que haber matado a él. En su delirio de cómo impedir que pasara lo que sucedió.

Entonces, yo pensaba eso. Cómo con palabras revertir el tiempo, frenarlo antes de que pase esto. Proteger a esta chiquita con palabras obviamente no se puede hacer. Pero si tú me preguntas qué era el impulso que me hacía escribir de día y de noche, pues era eso.

—Pero la prisa no le hizo descuidar el lenguaje.

—De hecho, el lenguaje tenía que ser cuidado palabra a palabra y coma por coma, porque una novela escrita en primera persona por uno de los personajes, que mal que bien participa de la trama del asesinato, lo único que el lector iba a tener eran las palabras de ese personaje. Porque ahí no aparece un detective, no aparece alguien que abunde dentro de la ficción, que pudiera dar un correlato de realidad, que te dijera las cosas fueran así o asá.

Lo único que había era la opinión de este muchacho que habla todo el tiempo en primera persona. Entonces yo pensaba lo que tiene el lector, lo que yo entrego son las palabras. Y en las palabras tiene que estar el ADN de lo que son. Por eso lo escribí en bogotano. Tenía que estar escrito en bogotano porque fuera del bogotano los personajes se me desdibujaban.

He pensado el alma de estos personajes tan particulares, estos niños bien, estos narcisos colombianos, pero que en realidad pertenecen a una cultura del hedonismo que puede estar en cualquier parte del mundo, su alma tiene que estar reflejada en la forma como hablan.

—No investigó pero tampoco quiso meterse en quién tiene la culpa. Quiso hacer un universo de ficción pensando que quizás la literatura fuera una herramienta para entender qué pasó.

—Fíjate que, digamos, volviendo al hecho real, que es el detonante de la novela, sucedió que la Justicia se movió muy rápido en Colombia. Entiendo que es de los casos de los últimos años en el mundo del abuso sexual de una mujer el que más rápido recibe una condena. Y una condena radical. Porque le pusieron la pena máxima sin posibilidades de reducción de ningún tipo. Lo capturaron enseguida y a los tres meses ya estaba condenado.

Entonces, por ese lado, lo que en principio fue un gran movilizador de la opinión, porque yo creo que la gente que estaba en la calle pensaba a este no lo tocan, porque a estos no los tocan, pertenecen a esos grupos de poder Los Divinos que, de alguna manera, están al margen de toda sospecha. Están blindados.

Ese malestar espantoso de que no lo van a tocar motivó mucho de la movilización. La justicia operó rápido. Entonces, digamos, la trama suicida estaba resuelta. ¿Qué quedaba? Toda la trama moral y toda la trama social era lo que estaba por debajo. En donde sentía que la ficción era la herramienta más propicia.

—El crimen sucede con un proceso de paz en marcha. Y El Muñeco, cuando mata a la niña, no se oculta, actúa con absoluta impunidad. ¿Qué le movía para actuar así?

—El título Los Divinos tiene también que ver con eso. El desparpajo con que opera en la ficción El Muñeco y en la vida real el asesino. No se preocupó. Quedó grabado en no sé cuántas cámaras de seguridad. Eso te habla de alguien que sabe que no le va a pasar nada. Yo pensaba, tratando de ponerme en los zapatos de El Muñeco, el asesino en mi libro, claro, finalmente este tipo no está matando a nadie. La niña no es nadie. No pasa nada. O como las mujeres que asesinan en México cuando vienen los migrantes indocumentados al tratar de pasar la frontera.



Matan miles de mujeres. Claro, no hay repercusión. Las mujeres no son nadie. No las busca la justicia. No están registradas. No pasa nada. Esa actitud de cazador que tiene el personaje en la novela. Él es un ave rapiña. Desde su penthouse está mirando allá el arrabal como buscando a la presa. Me parece que sintetiza un poco la posición de ese personaje. Exactamente lo mismo que en mis montañas de cazador está esperando el que se abra la temporada de caza para bajar a un jabalí que lo siente por ahí rondar.

—Los Divinos tienen con las mujeres relaciones de desprecio, de idealización, de fracaso. ¿Esa es la causa que impulsa su acción?

—Entiendo tu pregunta. Evidentemente, a pesar de que los otros pueden tener unas relaciones horribles con las mujeres, como suele suceder en toda nuestra sociedad, muchos hombres habituados a tener una relación de desprecio, y a muchas mujeres que además la toleran, pero evidentemente hay algo excepcional en él. Es decir, los otros no van a violar ni asesinar a una niña.

Y la novela, aparte del tratamiento de grupo de la mentalidad colectiva de ese grupo de niños bien, intenta profundizar más en lo que es el propio Muñeco y en la rareza de su acción. Cómo se va hasta el límite y sobrepasa de una manera brutal. Fíjate que era interesante pensar: El Hobbit lo conoce desde niño y lo recuerda de las épocas del colegio donde de verdad el más carismático era él; el buen deportista, el que enamoraba a todas las muchachas, el jefe de la banda de guerra, el que era capaz de hipnotizar, de cautivar, a toda su escuela, haciendo proezas como jefe de la banda de guerra. El más matón a la hora de jugar fútbol.

Era este muchacho más carismático precisamente el que acaba yendo más hondo. Y pensaba: quizás en otra sociedad, este muchacho hubiera podido ser un artista, un buen periodista, hubiera podido ser alguien un poco distinto del molde, no un simple ejecutivo de empresas. Es el único que se anima a salir a la calle.

Hay ciertos rasgos que te hacen pensar que quizás separarse del grupo hubiera podido tener connotaciones positivas. Él frecuenta otras clases sociales. Estos otros niños son niños de club, son niños de discoteca, como circuitos muy restringidos y muy exclusivos de su clase. El Muñeco es más aventurero. El Muñeco se sale. Lo que pasa es que esa misma salida, al caer en el abismo que hay entre las clases sociales en una ciudad como Bogotá, a lo que lleva es a esta monstruosidad.

En ese sentido, yo tengo un amigo muy querido, jesuita, un tipo extraordinario, proveniente de las familias ricas, y ha vivido durante muchos años justamente en el barrio vecino de la niña. Y yo pensaba: mira qué destinos contrapuestos. Hubiera dado otra novela. Interesante la contraposición.

—El narrador es uno de los cinco amigos pero al mismo tiempo no se identifica con ellos. ¿El Hobbit tenía que ser así?

—Claro, porque yo no quería aparecer. Por eso la novela no está contada por mujeres. Si bien es imprescindible que las mujeres nos manifestemos, además con toda la energía y todas las convicciones, tenemos que ser quienes llevamos la vanguardia en eso, de todas maneras se conoce más nuestro punto de vista de absoluto rechazo.

Me interesaba más contarlo desde la perspectiva de un hombre, y de un hombre que pertenece al grupo. Si tú quieres saber cómo son, no puedes empezar con adjetivos que descalifiquen de entrada. Tienes que entrar suave, tratando de acompañar al personaje y, al mismo tiempo, tenía que ser alguien que perteneciera al grupo, pero que fuera un poco distinto, de una clase social diferente, sus padres no son tan ricos como los de los amigos, es un traductor, lo cual hace que él lea.

De alguna manera, El Hobbit es un bicho que no sale de su casa, ha roto los vínculos sociales, se lo pasa viendo con los videojuegos, la televisión. Un personaje encerrado en su propia cueva. Entonces, era el narrador idóneo para mí, porque conoce desde dentro pero me evitaba a mí como autora estar haciendo juicios de valor o poniéndole adjetivos a la historia.

—Le interesaba trabajar en el libro con un concepto nuevo: el hijo de mami. Contra una idea generalizada de que los hombres son violentos y las mujeres buscan la paz. Pero usted no opina así. La mujer puede generar esquemas que lleven a la violencia.

—Mira, es un tema muy resbaloso. Porque, evidentemente, es ese terreno atroz del abuso de la mujer. La víctima es la mujer y el victimario, un hombre. Y en ese sentido está claro que las mujeres, como conjunto, tienen que estar en la vanguardia de la protesta y de la exigencia de que las realidades cambian. Pero al mismo tiempo, simplificar con hombres malos, mujeres buenas, solo lleva a la derrota. Primero, porque no es así.

Hay muchos esquemas donde las mujeres tienen una participación activa. Yo lo he podido ver en otras novelas las realidades en guerra, por ejemplo, en donde quienes impulsan a continuar con la cadena de sangre son las propias mujeres. O escribir reportajes sobre Yemen y Etiopía donde se producen la ablación de la mujer, y allí hablé con muchos hombres jóvenes que dijeron ojalá no mutilaran a las muchachas, porque nosotros no queremos tener un personaje muerto en la cama, quisiéramos tener una vida sexual activa con nuestras esposas y no estarlas lastimando. Y en muchos casos era la abuela la que llevaba a la niña a la cocina.

Entonces, eso no lo puedes ignorar, porque nosotros tenemos que trabajar en nuestro propio campo para romper con sus cadenas de machismo que muchas veces las asimilamos. Decir esto te trae problemas porque, claro, tú no puedes echar la culpa sobre la víctima. Entiendo que es un terreno muy delicado, pero cuántas veces también las madres generamos estos egos monumentales de los hijos que se creen salidos de la nave de Zeus precisamente porque tienen detrás una madre tapando todos sus defectos y auspiciando la desidia en el hijo.

Yo creo que eso hay que mirarlo en cualquier momento. Cuando empezaron las grandes matanzas patrocinadas por Pablo Escobar, yo estuve en uno de los barrios populares en Medellín que era el caldo de cultivo donde él sacaba la institución del sicariato. Yo estuve entrevistando a una mujer que lavaba las camisas ensangrentadas del hijo, sabiendo perfectamente que el hijo había estado matando, sin preguntarle. ¿Por qué? Porque el hijo era el proveedor.

Una familia sin padre, donde el hijo mayor era el sicario y era el que traía el dinero. Esa madre no preguntaba de dónde venía el dinero. El hijo mayor es el más amado por la madre y, al mismo tiempo, es una madre que lo está entregando a la muerte, ¿no? Inclusive había una analogía con la imagen cristiana de la madre que adora al hijo que va a ir a la cruz, la madre que adora al hijo que sabe que se va a morir.

—Este es un crimen que se hace por placer. No hay otros intereses. ¿Ese aspecto es el que lo hace más condenable?

—Claro. Yo creo que tienes razón. Seguramente es igual de condenable que cualquier otra motivación. Violar a una mujer, asesinarla, y más a una niña, no tiene ningún tipo de excusa ni moral ni legal en ninguna circunstancia. Pero quizás aquí la indignación popular fuera todavía más fuerte.

Es sabido que en los sitios donde hay guerra, y esto he podido comprobarlo personalmente en el mundo entero, las mujeres se convierten en motín de guerra. Es decir, violar a la mujer de tu enemigo es parte de tu victoria. Pero aquí, claro, había un componente adicional.

Este niño todo lo tiene. Este muchacho que tiene el mundo en su mano, lo que en Manhattan llaman "uno de los amos del universo", ¿por qué lo hace? Lo hace por placer. Y eso le añade un toque al repudio generalizado. La mató por placer.

—No le interesaba que la novela estuviera narrada por mujeres, como dice. Quería meterse en el corazón de esos niños, en el corazón del asesino. Pero sí encontramos en estas páginas la mirada de Alicia o Malicia.

—Sí. Para mí es interesante Malicia. Y era importante que El Hobbit, que es un tipo bien perceptivo le dijera no Alicia sino Malicia. Por qué ella es Malicia. Ella es Malicia porque ella observa a los muchachos y los conoce. Ella no es ingenua con respecto a cómo es este grupo con el que se está metiendo. Y al mismo tiempo es víctima de sus tratos.



Ella va a confesarle a El Hobbit "yo misma he permitido que me traten como objeto". Entonces, Malicia es doble. No quería yo que la única mujer que aparecía fuera la buena. De alguna manera, contribuye a romper una cierta cadena, pero al mismo tiempo ella no es ajena a un cierto tipo de utilización de la mujer. Ella se da cuenta.

—En la traducción de la obra al inglés, le pidieron que para su publicación le subiera la edad a la niña.

—Afortunadamente, las cosas están cambiando rápidamente en el mundo. Pero eso tiene que ver con el silencio aterrador que pesa sobre el infanticidio. Porque si bien con el feminicidio se ha puesto el grito en el cielo y se ha puesto contra la pared a la justicia para que condene, sobre el infanticidio, en general, todavía pesa un silencio imperdonable. Porque, claro, el silencio lo que hace es facilitar, permitir, que las cosas sigan sucediendo.

Yo creo que tiene que ver, primero, con algo de lo políticamente correcto. No hay que herir la sensibilidad del lector hablándole del crimen contra una niña tan pequeña. Tiene que ver con que la sociedad no puede reconocer que las niñas son víctimas de abuso. Es algo que hay que ir destapando o que hay que destapar de una vez por todas.

La realidad lo que te indica es que el abuso sexual es más frecuente entre menores de edad que sobre mayores. Pero muchas veces se mantiene en el marco de la familia como grandes secretos. Pero luego que sucedió, vinieron casos como el de la chiquita en la India a la que violan masivamente porque ella es musulmana y quienes la violan pertenecen a otro grupo social que la violan y la matan.

Eso tiene repercusiones mundiales y empieza a salir a la luz también las niñas y los niños como víctimas de prostitución, los abusos sexuales, de violación. Y empieza eso también a tener presencia. Es un indicador de cómo cambia de rápido la percepción por cuenta de la movilización que ha habido de las mujeres.

—Dice que su hijo y sus sobrinos le ayudaron a recoger la mirada de esa generación que ronda los 40 años, la generación de estos muchachos.

—Mi sobrino y mi sobrina, que también desde el punto de vista femenino me ayudó mucho. Mi hijo fue directamente decisivo porque fue el que en realidad sabía cómo es esa generación, y esa generación de ciertos niños. Yo he sido maestra de escuela con muchachos de esa edad, pero de otra clase social.

De ese grupo en específico, mi hijo jugaba fútbol con muchachos así y los conocía en el terreno. Y fue clave para mí. Bueno, él escribe también. Está viviendo conmigo aquí en la montaña. Entonces, fue muy interesante la contraposición con él, porque puedes mirar las cosas a través de los ojos de otra generación. Normalmente, los escritores quedamos anclados en la perspectiva de nuestra generación. Y este trabajo conjunto con mi hijo me permitió ver las cosas a través de sus ojos. Fue muy interesante.

—¿Qué puede encontrar el lector en el libro que no estaba en la realidad, en las crónicas periodísticas?

—La búsqueda que a mí me interesaba y que me gustaría compartir con el lector es la interioridad, la intimidad que hay detrás de todo esto. Ya no el marco exterior de los hechos, sino cómo funcionan las cabezas de quienes están operando. Sus vidas familiares, su trayectoria desde la infancia. O sea, si el crimen atroz es la punta del iceberg, yo quería ver lo que hay bajo el agua.

La palabra "monstruo" nos sorprende desde el inicio, porque la palabra "monstruo" viene de "mostrar". El monstruo es lo que se muestra. A partir de ahí, todo es como detonante que de pronto enruta tu pensamiento hacia otro lado. Yo dije: si el asesino es lo que se muestra, si el crimen es lo que se ha mostrado, lo que se ha visto, yo quiero hacer una novela sobre lo que no se ve, lo que es invisible detrás, lo que está tras bambalinas en un crimen. Me pareció que eso era una perspectiva, yo que no soy una experta en novela negra, algo que quizás yo podía aportar.

—¿Y ahora a recuperar la novela que abandonó?

—Sí. Ya la saqué de los cajones y de la memoria del ordenador. Con los proyectos archivados pasa como con los viejos novios, que los miras y uno se pregunta: por qué era que me gustaba tanto (ríe). Qué hacía yo ahí, cuál era la fascinación que ejercía sobre mí. Entonces, estoy un poco en esa fase, tratando de retomar el viejo entusiasmo. Todavía no sé si lo lograré o no.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
REPORTAJE GRÁFICO: ELISA ARROYO
  • 26.5.19
Seré breve: se utiliza en España la palabra “fascismo” o “fascista” o su abreviatura “facha” para cualquier persona que hable de España, que no sea de izquierdas o que diga que vota a determinados partidos de centroderecha o de derecha. Bien, vale, como argumento electoral todo vale y si la gente se lo cree y genera votos, perfecto. Pero siendo justos con la historia y con la política real, no es así. Ni mucho menos.



La derecha española puede ser incluso conservadora, pero no fascista. Sí, VOX es de la línea del partido Conservador de Theresa May en Reino Unido o del partido Republicano en los EEUU, pero no es fascista ni de lejos. Podrá caer peor o mejor, pero no es fascista.

Hagamos historia: el fascismo fue un movimiento obrero de inicios del siglo XX que compartía por aquellas épocas la lucha contra el capitalismo o el liberalismo (la verdadera democracia occidental) con el comunismo y el socialismo (prácticamente unidos estos dos).

El fascismo era tan “anticapitalista” como lo era el comunismo, y la muestra la podemos ver en este fragmento de un discurso que el gran fascista español, José Antonio Primo de Rivera pronunció en el madrileño Teatro de la Comedia el 29 de octubre de 1933:

“(...) El Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: «Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal». 

Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separamos unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontramos con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. 

Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas. Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa (...)”

Si leemos bien el discurso, podría ser válido para el orador más extremista del Partido Comunista o Socialista de la época, o incluso de hoy en día. ¿En qué se diferenciaban, pues, y por qué eran enemigos irreconciliables ambos movimientos, si ambos eran obreros? Pues porque mientras el comunismo era “globalizador” o “internacionalista”, el fascismo era profundamente nacionalista y defensor de los valores de la patria por encima de todo.

Una vez hemos recordado el fundamento obrero-nacionalista del movimiento fascista, que se refleja en el nombre del peor de todos ellos –el partido nazi (nacional-socialista)–, hemos de afirmar que, en efecto, en España existe el fascismo y tiene más poder del que muchos demócratas hubiéramos deseado.

Pero no está en los denominados "partidos de derechas", sino en esos partidos de corte socialista y nacionalista (o incluso separatista) que copan muchas instituciones públicas, como son ERC en Cataluña o Bildu en Euskadi, además del casi desaparecido BNG gallego. Esos partidos sí son fascistas, puesto que son socialistas y nacionalistas. Y a fe que actúan como tales.

Ojo, no quiero entrar a valorar a ninguno de ellos, simplemente quería poner a cada uno en su lugar político y definir qué es lo que realmente son. Ahora bien, vivimos en un estado democrático y si alguien quiere votarlos, que lo haga. No seré yo quien se lo pretenda impedir. Faltaría más.

PEDRO J. PORTAL

  • 26.5.19
La Guardia Civil investiga en Montilla a cuatro personas –tres de ellas conocidas por sus amplios antecedentes policiales por la comisión de delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico–como supuestos autores de un delito de hurto de hasta 4 toneladas de aceitunas.



Las investigaciones se iniciaron tras tenerse conocimiento de que en fincas de la Campiña Sur Cordobesa se estaban hurtando aceitunas mediante el vareo de olivos. Ante ello, la Guardia Civil estableció un dispositivo de servicio en la zona que permitió localizar un vehículo cuyas características eran similares al que supuestamente viajaban los supuestos autores.

El avance de las investigaciones permitió averiguar que los hurtos estaban siendo cometidos por cuatro personas, tres de las cuales eran conocidas por la Guardia Civil por sus amplios antecedentes policiales, de ahí que los agentes centraran sus investigaciones sobre los mismos, lo que permitió obtener indicios suficientes de su implicación en los delitos investigados.

Ante ello, se procedió a la instrucción de las pertinentes diligencias de investigación, que fueron puestas a disposición de la autoridad judicial. El Instituto Armado ha destacado que estos servicios se enmarcan en el Plan de lucha contra las sustracciones en las explotaciones agrícolas y ganaderas que impulsa la Guardia Civil desde el año 2013.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO


  • 25.5.19
Algo que me ha llamado poderosamente la atención en los trabajos de investigación sobre la familia a partir de los dibujos de los escolares es que a cierta edad, aproximadamente entre los 10 y los 12 años, con bastante frecuencia quienes realizan esos dibujos representan a sus amigos o amigas como si esas amistades formaran parte de la propia familia.



En cierto modo este hecho resulta un tanto sorprendente, dado que ellos o ellas saben que sus amigos no pertenecen a sus propios grupos familiares; sin embargo, el entrañable vínculo emocional naciente de la amistad da lugar a que los integren como otros miembros más de sus familias. Y es que, sin ser conscientes, van dando paso a que los lazos afectivos fuertes sean razones con suficiente peso para ampliar la idea de familia con otros componentes con los que no tienen lazos de sangre, sino lazos de cariño y amistad.

Hemos de tener en cuenta que un hecho positivo en la evolución de la estructura familiar es que cada vez se da más valor a los sentimientos compartidos para explicar tanto las uniones de las parejas como los lazos de afecto entre los miembros que componen la familia.

Recordemos que en otros artículos, caso de Mascotas en la familia, vimos cómo los escolares que tienen algún animal en la casa lo suelen representar como si fuera parte de la misma. Y es que las mascotas acaban siendo, de algún modo, un miembro más, puesto que se les ponen nombres y se las cuidan como si fueran niños pequeños a los que hay que prestarles todo tipo de atenciones.

Dado que considero que la amistad es uno de los grandes valores humanos, y que todos necesitamos tener amigos, he indagado en publicaciones que trataran acerca de la formación de la amistad en la infancia y en los inicios de la adolescencia para comprender cómo se van formando los vínculos emocionales en las primeras edades.

Lo cierto es que he encontrado pocas obras publicadas en castellano. Dos de las que me han parecido más interesantes son, por un lado, Amistades infantiles del estadounidense Zick Rubin, profesor de la Universidad de Waltham, y, también, La amistad entre niños y adolescentes del profesor francés Pascal Mallet.

Considero de gran interés el primero de los libros citados, puesto que en él se estudia cómo se van formando las relaciones de amistad en niños y niñas pequeños, es decir, en aquellos escolares que se encuentran en el tamo de educación infantil.

Resulta muy complicado sinterizar lo que el profesor Rubin aporta en su trabajo; no obstante, me voy a permitir extraer un par de párrafos que bien pueden servir para que se comprendan sus orientaciones.

“Las destrezas para la amistad no solo incluyen la aptitud para lograr entrar en las actividades de grupo, sino también la de ser amigo: un compañero de juego que presta atención, aprobación y ayuda. Incluso en el primer año de vida, los niños presentan estilos diferenciados de interacción que pueden hacerles agradables o desagradables para sus compañeros”.

“Debido a las múltiples funciones que ejercen las amistades infantiles, es imposible predecir con cierto grado de certeza qué parejas o grupo de niños se harán amigos. Sin embargo, de existir algún grupo de predicción, es el de los niños que son atraídos por los que les son parecidos”.

Para que comprendamos el valor de la amistad en los escolares que acuden a representar a sus amistades como si formaran parte de la familia, he seleccionado seis dibujos que nos pueden servir para conocer este rasgo tan significativo en la formación y el desarrollo emocional de chicos y chicas.

El primero de ellos, que muestro de portada, corresponde a una chica de 12 años que se encontraba en sexto curso de Primaria. Como puede apreciarse, en la escena ha trazado dos grupos: en la izquierda, el formado por su padre y su madre y, en la derecha, el de ella misma con sus dos amigas. En medio, ha puesto a su “hermanito”, que parece le sirve de puente entre ambos grupos.

Hay una clara interpretación del modo en el que la autora ha plasmado a su familia. Por un lado, dibuja de manera ordenada a los cuatro que componen el núcleo familiar; pero, al acercarse por edad a la adolescencia, también quiere expresar ese naciente sentido de autonomía y el deseo de cierta independencia de sus padres con la inclusión de sus dos mejores amigas, como si las tres formaran un grupo con vida propia.

Como podemos apreciar, esta chica expresa gráficamente su idea acerca de las grandes amistades, esas amistades que las preadolescentes sienten tan firmes que creen que van a durar siempre, aunque esto, lamentablemente, no siempre sucede, puesto que a esas edades todavía no conocen los retos y los cambios que se producen a lo largo de la vida.



Tras el dibujo que ha servido de portada, muestro otro de una chica de 8 años que es zurda, puesto que comienza a dibujarse ella misma en el lado derecho de la lámina. Posteriormente, representa a su hermano mayor en el centro de la lámina y, en tercer lugar, a su padre en el lado opuesto. Junto a su padre, traza a su madre cogidos de la mano, como expresión del cariño que se tienen. Finalmente, muestra a su amiga jugando al fútbol con ella. De modo sorprendente, y puesto que a esta edad les resulta muy complicado representar la perspectiva del espacio, por encima del grupo y con visión frontal, presenta un río con un puente que lo cruza.



En las edades inferiores, resulta habitual que niños o niñas comiencen a dibujar la familia empezando por ellos mismos. En realidad, es una expresión del egocentrismo infantil, que también puede interpretarse como una manifestación de la autoestima. Es lo que sucede con la escena familiar que acabamos de ver en la que la autora, de 10 años, inicia el trazado del grupo con la figura que la representa. Pasa, posteriormente, a plasmar a su padre, su madre y su hermano mayor. Como podemos comprobar, en quinto lugar, y cerca de ella, ha dibujado a su “mejor amiga”, tal como ha escrito en la lámina. Es, pues, una clara integración de su amiga dentro del grupo familiar como si formara parte del mismo.



En el dibujo de esta niña de 11 años también se muestra la importancia de la amistad naciente, puesto que en el lado izquierdo de la lámina representa a sus padres y a sus tíos como si formaran un grupo, y en el derecho a ella con su amiga. La amplia distancia entre ambos grupos queda amortiguada con el dibujo de sus dos cobayas. La chica, para reforzar la importancia del amor que nace de la amistad, acude a la representación de un pequeño corazón en la parte superior, al lado del título del trabajo.



Pareciera, por los dibujos que hemos visto, que la expresión gráfica de la amistad dentro de la familia fuera una cosa estrictamente femenina; sin embargo, en ocasiones también encontramos trabajos de chicos preadolescentes que acuden a represarse con su mejor amigo cuando se les plantea el dibujo de la familia. Es lo que acontece con Manuel, de 12 años, que comienza a plasmar la escena familiar por su perro “Blacki” y su hámster “Bolita”, antes de dibujarse a sí mismo. Tras su hermana Elena, aparece su amigo Ian, antes de pasar a sus padres.



Cierro este repaso por el tema de La familia y los amigos con otro dibujo de una chica de 12 años. En este caso, la autora ha trazado a su familia dentro de la casa, que está simbolizada por esas dos líneas inclinadas que se asemejan a tejados. Puesto que es una familia con tres hijas, ella dibuja al grupo familiar comenzando por sus padres; posteriormente, aparece ella misma entre su hermana mayor y la más pequeña; y cierra el grupo con su amiga, como si fuera una más de la casa. Y es que, como acabamos de ver, la fuerza de la amistad naciente es tan fuerte que la autora no comprende a su familia sin incluir a su mejor amiga.

AURELIANO SÁINZ
  • 25.5.19
Cerca de una treintena de sumilleres de los colectivos integrados en la Unión de Asociaciones Españolas de Sumillería (UAES) han recalado esta semana en distintas bodegas y lagares de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles con el objetivo de complementar su formación como técnicos especialistas en Vinos Generosos y Vinagres de Montilla-Moriles a través de diferentes sesiones técnicas.



A través de esta iniciativa, impulsada por la Asociación de Sumilleres de Córdoba, la Asociación de Sumilleres de Andalucía y el propio Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles, los participantes han podido conocer las bondades del territorio de Montilla-Moriles, así como la singularidad de la elaboración y crianza de los vinos generosos y los dulces Pedro Ximénez.

Igualmente, la organización destacó que se trata de una iniciativa de "extraordinario interés" para abrir nuevas vías de colaboración con las diferentes asociaciones de sumilleres, en el doble sentido de generar expectativas por la formación de Montilla-Moriles tanto en origen como en destino.

Para ello, los cerca de treinta sumilleres participantes en esta acción formativa han celebrado diferentes sesiones técnicas directamente en las propias bodegas con el objetivo que fueran más prácticas y aprovechables por los alumnos. Así, el curso ha visitado bodegas y lagares de Montilla y su sierra, o los pagos de Moriles, entre otros puntos de interés.

En este sentido, el Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles valoró "muy satisfactoriamente" esta iniciativa colaborativa con la UAES, dado que ha permitido poner de manifiesto "el enorme interés por esta zona para los profesionales del mundo de la sumillería, que ven en nuestro territorio y las bodegas de Montilla-Moriles un potencial de desarrollo enorme y con una alta capacidad de crecimiento y comercialización".

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: UAES
  • 24.5.19
Europa, el proyecto más ambicioso de unidad política entre las naciones del Viejo Continente, se juega su futuro en las elecciones al Parlamento europeo del próximo domingo, en las que participan cerca de 380 millones de personas, mayores de 18 años, repartidas entre los 28 países miembros. España elegirá a 54 de los 751 diputados que componen el Europarlamento, la institución que representa a los ciudadanos y la encargada de elaborar las leyes, junto al Consejo, aprobar el presupuesto de la Unión Europea (UE) y controlar al Gobierno europeo.



Su importancia, por tanto, es capital para los ciudadanos porque, por decisión democrática de todos ellos, es cómo se fija el rumbo y se establecen los mecanismos de la maquinaria comunitaria. Pero, en esta ocasión, estas elecciones vienen impregnadas de un serio peligro, por cuanto el proyecto de unidad y los valores que lo animan están amenazados por la presencia en las instituciones de la UE de una serie de partidos radicales antieuropeos que persiguen destruir, desde dentro, el mayor logro jamás conseguido por la paz, la democracia y la prosperidad en esta parte del mundo llamada Europa, solar de dos guerras mundiales a las que nos condujo nuestra desunión y enemistad.

Y es que un proyecto complejo y singular de unión de países soberanos, sin constituir una federación –como los Estados Unidos de América– ni diluirse en un ente interestatal de nuevo cuño –como la ONU–, sino compartiendo soberanía para ser más fuertes y tener mayor capacidad de influencia en el mundo, representa un reto que desata la ojeriza de las potencias establecidas y de las fuerzas nacionalistas que temen perder privilegios.

Son muchos, pues, los enemigos externos, pero sobre todo desde el interior del propio Continente, que desean la desaparición de un proyecto comunitario capaz de convertirse –como ya lo es–, por la suma de las fuerzas de los países que lo integran, en un interlocutor poderoso e imprescindible a escala planetaria por su potencialidad económica, política, cultural y social.

No cuesta trabajo imaginar que tanto Donald Trump como Vladimir Putin encarnan esas amenazas externas, pero no se subraya lo suficiente el enorme peligro que representan para la UE las formaciones ultranacionalistas y eurófobas que pretenden constituir el tercer grupo del Parlamento europeo, por número de escaños, si logran alcanzar tal representatividad en las próximas elecciones. En nuestro voto está la posibilidad de materializar o despejar tal peligro que mantiene a Europa en la encrucijada más seria de su existencia.

Realmente, los ciudadanos europeos, en general, y los españoles, en particular, desde que accedimos al club en 1986, se juegan mucho en estas elecciones que deciden el futuro de la UE. La pertenencia de España a la Unión Europea ha consolidado nuestra democracia y ha fortalecido sus instituciones, obligadas a regirse por los parámetros democráticos de rigor y transparencia que se exigen desde Bruselas. Sin democracia no es posible el acceso al proyecto comunitario de Europa. Ni fuera de ella se disfrutaría de la libre circulación y residencia de los ciudadanos europeos en todos los Estados miembros.

Con Europa hemos comenzado a viajar al extranjero y sentirnos como en casa en cualquier habitación de este hogar común, sin necesidad de pasaporte ni cambiar de moneda. Incluso para trabajar, puesto que formamos parte de un mercado único en el que también los trabajadores, las mercancías y los capitales circulan libremente.

No obstante, nada de lo anterior puede darse por sentado, ya que los partidos de ultraderecha pretenden recuperar las fronteras y proteger sus negocios nacionales con aranceles intracomunitarios y controles aduaneros para las personas. Un peligro que se evidencia con el Brexit del Reino Unido y las proclamas antieuropeas de Matteo Salvini en Italia, Jean-Marie Le Pen en Francia, Viktor Orbán en Hungría o Santiago Abascal en España, entre otros.

Nada es seguro y todo está en juego en estas elecciones al Parlamento europeo. Unas elecciones tan decisivas para el futuro de la Unión Europea como aquella primera piedra del proyecto que se puso, en 1952, con el acuerdo de constituir una Comunidad Europea del Carbón y del Acero con la que empezamos a compartir recursos.

Desde entonces, la UE ha conseguido muchos logros de los que España se ha beneficiado. Más de 40.000 estudiantes españoles han tenido oportunidad de realizar estancias en otros Estados para cursar estudios bajo el programa Erasmus. Gracias a los planes de convergencia y las políticas de cohesión, nuestro país fue receptor de recursos económicos que modernizaron infraestructuras y adaptaron su economía para el desarrollo en igualdad de condiciones con la Europa más avanzada. Y participamos de un mercado único de bienes y servicios que abarca a veintiocho países, con más de 500 millones de ciudadanos y potenciales clientes.

También asumimos los valores de la UE en el ámbito internacional, como son promover la Democracia, el Estado de derecho, los Derechos Humanos y la Libertad, el respeto a la dignidad humana y los principios de igualdad y solidaridad con otros países y organizaciones del mundo. Y afrontamos retos conjuntamente, como el cambio climático, la desigualdad y la pobreza, y el fenómeno de la inmigración y los refugiados que huyen de países de nuestro entorno continental.

Incluso podemos enfrentarnos con más fortaleza a desafíos, convirtiéndolos en oportunidades, que un país en solitario no podría afrontar, como la guerra comercial que ha desatado Trump entre EE UU y China y sus amenazas de imponer aranceles a las exportaciones comunitarias hacia su país, ignorando cómo funcionan las cadenas de valores en una economía global e integrada.

También, hay que reconocerlo, la UE ha sido prolija en decepciones y quebraderos de cabeza, con esas políticas de austeridad intransigente que impuso para combatir la última crisis económica y que tanto han empobrecido a la población de sus socios más vulnerables y débiles, como Grecia, Portugal y España.

Y con su actitud vacilante y poco unitaria –y humanitaria– frente al problema de la migración y los refugiados, despertando el recelo y los resentimientos de una parte importante de la población en Europa, cuyos temores han servido para alimentar el despertar de los partidos xenófobos, racistas y ultranacionalistas de extrema derecha en el Continente.

Y, ahora, estas formaciones filofascistas, que niegan la esencia de Europa –sus valores y principios– y aprovechan los miedos exacerbados para convertirlos en un problema nacional de identidad, quieren tener capacidad de influencia dentro de la propia UE para desnaturalizarla y destruirla desde dentro.

Su objetivo manifiesto, tras los resultados que consigan en estas elecciones al Parlamento europeo, es coordinarse para constituir un bloque, similar al de conservadores y progresistas, de euroescépticos y antieuropeos. De hecho, muchos de ellos, como Le Pen, Wilders y Orbán, se congregaron en Milán, invitados por Salvini, para cargar contra la UE, los inmigrantes, el islam y la “oligarquía” de esa élite de “extremistas” que han gobernado Europa en los últimos 20 años. Nada de lo avanzado les parece positivo.

Si permitimos, con nuestro voto, que estos grupos infecten con su odio y radicalidad las entrañas de Europa y su proyecto de unidad, que no sólo nos ha proporcionado mayor fortaleza que por separados, sino que además es el mayor proveedor de programas de ayuda al desarrollo y ayuda humanitaria del mundo, estaremos retrocediendo en la Historia y retornando a las viejas naciones enfrentadas y egoístas, empeñadas en combatirse mutuamente hasta la aniquilación.

Tal es la encrucijada a la que se enfrenta Europa en estas próximas elecciones. Y tal es el problema que a todos nos afecta, porque Europa no es algo lejano y extraño, sino nuestra realidad cotidiana e inmediata. Afortunadamente, somos Europa aunque nos pese y somos ciudadanos europeos, amparados por la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, que disfrutan de un lugar privilegiado de libertades y derechos como pocos en el mundo. No es cuestión de echarlo todo por la borda.

DANIEL GUERRERO
  • 24.5.19
La delegada de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Araceli Cabello, clausuró esta semana el encuentro celebrado por la Asociación de Productores y Comercializadores de Ajos de la provincia para analizar la situación del sector. Un año más, Córdoba se ha situado como la provincia líder a nivel andaluz en superficie cultivada, producción e industria, generando en torno a 400.000 jornales anuales.


Cabello destacó que Córdoba, además de su liderazgo a nivel andaluz, es la cuarta provincia española dentro del sector del ajo, con una superficie cultivada que se mueve en torno a las 2.000 hectáreas. Además, la provincia cuenta con 17 registros industriales, localizados principalmente en Montalbán (10) y Santaella (3). En cuanto a superficie, en 2018 se sembraron 657 hectáreas en Santaella, 372 en Córdoba y 159 en Hornachuelos, entre los principales municipios productores.

Como señaló la delegada de agricultura, se trata de un sector "competitivo e innovador", que genera riqueza y empleo, y en torno a los 400.000 jornales al año en la provincia. Además, la producción final agraria en Córdoba durante 2018 para el sector, a precios de productor, fue de 12,68 millones de euros, por lo que se sitúa como el subsector hortícola de mayor importancia en la provincia.

"Córdoba ha sido pionera en la producción de ajo negro, en incorporar valor añadido a nuestras producciones, y en potenciar el I+D+i con apoyo de las estructuras de investigación de la Junta de Andalucía", destacó la delegada de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, a la vez que subrayó que el sector ha sido uno de los más beneficiados en la última convocatoria resuelta de ayudas a la transformación y comercialización de PYMEs con 5 proyectos aprobados y una subvención de 1,59 millones de euros para una inversión global de 3,18 millones.

Asimismo, Cabello se refirió a que en 2018 en Andalucía las exportaciones estuvieron "claramente" lideradas por Córdoba, que vendió fuera de sus fronteras 21.696 toneladas por un valor de 29,51 millones de euros, siendo la primera provincia exportadora de la región. Además, la delegada señaló que en Córdoba se produce con unos "altos estándares de seguridad alimentaria, ofreciendo un producto de calidad que lo hace diferente a otros productos importados".

"Debemos apostar por el ajo de nuestra tierra que, debido a sus características distintivas, en un producto que es la base de gran parte de nuestra gastronomía utilizado en carnes, salmorejos y gazpachos, arroces o cogollos. Hay que consultar el etiquetado y preguntar sobre el origen del ajo que compramos", invitó la delegada.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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