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  • 20.11.17
Con apenas 40 litros de agua caídos en la zona sur de la provincia en lo que va de otoño, y con unas previsiones meteorológicas poco halagüeñas para los próximos días, la preocupación entre los agricultores comienza a ser patente por los devastadores efectos que podría tener sobre los principales cultivos de la Campiña Sur cordobesa un nuevo otoño con lluvias escasas.



Con todo, la falta de precipitaciones durante el otoño es una constante en el campo cordobés desde hace cuatro años, por lo que muchas plantaciones comienzan a sufrir las consecuencias de este prolongado estrés hídrico. "Probablemente estemos ante el ciclo de sequía más largo de los últimos treinta años", aseguró Juan Rafael Portero, presidente de la cooperativa Nuestra Señora de la Aurora de Montilla, que cuenta en la actualidad con unos 780 socios, de los que 470 son viticultores y el resto son olivareros.

En declaraciones a Montilla Digital, Juan Rafael Portero se mostró convencido de que ni siquiera los ciclos de sequía registrados en la década de los ochenta y de los noventa, que afectaron notablemente la producción de los viñedos, los olivos y los cereales en la provincia, generaron una situación "tan dramática" como la sequía actual. "Es preocupante, incluso, para tierras acostumbradas a la falta de agua", reconoció Portero, que es ingeniero técnico agrícola.

De este modo, en campañas como la del aceite de oliva, que dio comienzo hace unos días, los efectos de la falta de lluvias son más que evidentes. Así, el primer aforo de producción del olivar de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural prevé una caída del 15,8 por ciento, estimaciones que se mantienen a pesar de las lluvias registradas en las últimas semanas.

Por su parte, desde la cooperativa La Unión de Montilla –una entidad fundada en 1979 por un grupo de agricultores auspiciados por la Unión de Agricultores y Ganaderos (UAGA)– reconocen que aunque la producción de aceite caerá "irremediablemente"este año entre 14 y 16 puntos con respecto a la pasada campaña, el rendimiento del fruto parece mejorar con respecto al aforo dado a conocer el pasado mes de octubre.

"Las últimas lluvias se han transformado en seis o siete puntos más de rendimiento, pero si llega el frío antes de que caiga más agua, la tierra se secará totalmente", explicó el gerente de la entidad, Antonio Martínez, quien advirtió que, de continuar esta falta de precipitaciones durante todo el otoño, "se pondrá en jaque la próxima campaña", especialmente en las plantaciones más jóvenes.



Sin embargo, Martínez se mostró confiado en que la merma en la producción de aceite a nivel nacional no implique un problema de desabastecimiento del mercado, dado que otros países como Italia y Grecia prevén un 70 por ciento más de producción esta campaña. "Eso ayudará a mantener los precios por encima de los 3,30 euros o incluso, algo a la baja", apuntó.

Un año "muy duro" para el viñedo

La situación para los viñedos del marco Montilla-Moriles tampoco es muy diferente. Tras un verano de temperaturas extremas, que obligaron a adelantar la vendimia, la ausencia de lluvias que favorezcan la recuperación de las vides no hará sino complicar la próxima cosecha.

Con todo, los responsables de la cooperativa La Unión –que, en la actualidad, lleva a cabo la mayor vendimia de toda Andalucía– reconocen que todavía es pronto para analizar los posibles efectos de la sequía en los viñedos de cara a la próxima campaña, aunque consideran "imprescindibles" las precipitaciones durante el otoño. "Las lluvias de primavera se evaporan muy rápido por las altas temperaturas: lo ideal es que lleguen ahora", concluyó Martínez.

En la misma línea, Juan Rafael Portero aseguró que aunque la última campaña terminó siendo algo más positiva de lo que se había previsto en un principio –tras registrarse una caída de la producción por debajo de lo esperado–, "las viñas están ya agotadas para la próxima cosecha, después de cuatro años sin una gran pluviometría, lo que provocará que las producciones sigan en caída en toda España".

El cultivo del ajo, en alerta

En lo que respecta al cultivo del ajo, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba) se muestra "en alerta" ante los efectos que la escasez de agua tendrá sobre las cosechas de ajo spring y morado, para los que se prevé una ligera caída en la superficie sembrada debido a las adversas condiciones climatológicas.



En este sentido, el presidente de la Sectorial Nacional del Ajo y de la Sectorial de Asaja-Córdoba, el montalbeño Miguel del Pino, reconoció que, "aunque de momento no ha hecho falta el agua para el cultivo, si no llueve en lo que queda de otoño habrá dificultades para mantener la calidad y el tamaño de los ajos".

"De momento parece que está asegurada el agua porque la planificación de la Comunidad de Regantes del Genil-Cabra es realizar pequeños desembalses semanales que darían cobertura a las necesidades de estos cultivos, pero estamos en alerta ante la falta de agua para abastecer los embalses", reconoció Miguel del Pino.

Pese a ello, el sector del ajo cordobés apunta que la estabilidad en la que se encuentra actualmente el mercado, con una salida de producto desde los almacenes "a un ritmo normal", permitirá mantener el precio en los mercados, a la espera de constatar la reacción de los mercados ante la llegada de producto procedente de China o Argentina.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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