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  • 23.7.19
La recolección mecánica de las primeras variedades de uva blanca, ideales para la elaboración de vinos jóvenes sin crianza, ha marcado esta pasada madrugada el inicio de la vendimia 2019, la más temprana de la Europa continental. De este modo, y con diecisiete días de adelanto con respecto al inicio de la recolección del pasado año, las máquinas cosechadoras comenzaron a trabajar antes de que despuntara el sol por los holgados liños del Cortijo La Trinidad, en la Sierra de Montilla, unos terrenos excepcionales para el cultivo de la vid y que forman parte de la Zona de Calidad Superior de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.



“El estado sanitario de la uva es muy bueno, por lo que la calidad de la cosecha también lo será”, destacaron desde la Sectorial Vitivinícola de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba), cuyos socios han estado muy pendientes de la graduación Baumé que presentan las uvas de la variedad Chardonnay, que en los primeros análisis de ayer alcanzaron los 12 grados en La Trinidad y los 12,2 en Lagar Cañada Navarro, tal y como confirmó a Andalucía Digital uno de sus responsables, Manuel Jiménez del Pino.

Las altas temperaturas registradas en los últimos días, unidas a la baja humedad ambiental, permiten a la uva alcanzar de forma natural el momento óptimo de su recolección, con un alto nivel de azúcares que, luego en bodega, serán transformados en grados de alcohol naturales.

La recolección manual del fruto –que se desarrolla entre las 7.00 de la mañana y las 14.00 de la tarde– se combina desde hace quince años en la zona Montilla-Moriles con la recolección mecanizada, una modalidad de trabajo que se concentra entre las 4.00 de la madrugada y las 10.00 de la mañana y que permite cosechar una gran cantidad de racimos a salvo de las elevadas temperaturas que se registran en la Campiña en las horas centrales de la jornada.

Tras las primeras variedades en vendimiarse se cosecharán las tintas y, finalmente, la uva autóctona, la Pedro Ximénez, cuya producción se verá mermada este año, según las previsiones que maneja Asaja-Córdoba. "La producción esperada será menor que la campaña anterior, que se cerró con unos 45 millones de kilos de uva blanca y 3,5 millones de kilos de uva tinta, ya que la carga de la viña no es tan cuantiosa, aunque no se sabe en qué proporción, ya que dependerá también de las temperaturas más elevadas que están por venir", explicaron desde la organización agraria.

En los últimos tiempos, la campaña más productiva fue la del 2003, con 86,1 millones de kilos de uva, una cosecha que permitió elaborar 14,5 millones de litros de vino, de los que 1,5 millones correspondieron a la variedad Pedro Ximénez y 507.000 litros a vinos jóvenes. Desde entonces, el aforo hecho público por el Consejo Regulador sitúa en 2012 la peor cosecha de la última década, cuando cooperativas y bodegas apenas molturaron 27,6 millones de kilos.

Una cosecha de buena calidad

Asaja-Córdoba confía en desarrollar una cosecha de buena calidad ya que, en general, los viñedos del marco Montilla-Moriles apenas han sufrido durante al año agrícola plagas o enfermedades de relevancia, como el mildiu, un hongo parásito originario de América que puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la planta si el clima le favorece.



No obstante, la constante labor del Aula de Viticultura del Consejo Regulador –bajo la dirección de Ángela Portero–, unida al aliciente que representan para los viticultores de la zona los premios en metálico de los que está dotado el concurso Pedro Cabezuelo, han logrado minimizar en los últimos años los perniciosos efectos del mildiu en los viñedos del marco vitivinícola cordobés.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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