Montijazz cerró anoche su décimo aniversario con un nuevo lleno absoluto en Bodegas Alvear, donde el festival reunió durante las jornadas del viernes y el sábado a Alba Careta Group, Antonio Lizana, Lucía Rey Trío y Jorge Pardo Trío. Las dos noches agotaron las localidades y pusieron fin a una edición con la que la cita montillana ha alcanzado diez años de trayectoria vinculando el jazz y la cultura del vino.
Cuatro formaciones ocuparon el escenario de las históricas instalaciones bodegueras, las más antiguas de Andalucía, a lo largo del fin de semana con propuestas que recorrieron diferentes territorios del jazz y sus conexiones con el flamenco y otras tradiciones musicales. La celebración del décimo aniversario estuvo presente en las dos jornadas, aunque fueron los conciertos los que articularon una programación que reunió a intérpretes de distintas generaciones y trayectorias.
La primera noche, de la que Andalucía Digital ya avanzó un reportaje, comenzó con Alba Careta Group. Trompetista, cantante y compositora, Alba Careta presentó una propuesta contemporánea en la que la trompeta y la voz compartieron protagonismo con el trabajo colectivo de la banda. Su actuación supuso además un regreso a Montijazz, donde ya había participado en la edición celebrada en 2021.
Tras ella subió al escenario Antonio Lizana, saxofonista, cantaor y compositor de San Fernando, cuya música desarrolla el encuentro entre el jazz y el flamenco. En su propuesta, las raíces flamencas forman parte de un lenguaje en el que conviven el saxofón, el cante, el ritmo y la improvisación. Lizana también regresaba a un festival en el que ya había actuado anteriormente, en 2018.
La segunda y última jornada, celebrada anoche, cambió de registro con las actuaciones de Lucía Rey Trío y Jorge Pardo Trío. Piano, saxofón, guitarra y percusión fueron algunos de los elementos de una noche que volvió a mostrar la variedad de caminos musicales reunidos en la programación de Montijazz.
Lucía Rey Trío abrió la sesión con una propuesta construida a partir de diferentes experiencias y tradiciones musicales. La trayectoria de la pianista, marcada por su formación y sus estancias en Madrid, Cuba y Nueva York, se refleja en un repertorio que incorpora elementos latinos y otras influencias manteniendo el jazz como punto de partida. La improvisación y el diálogo entre los tres integrantes del grupo tuvieron un papel destacado durante su actuación.
Jorge Pardo Trío fue el encargado de cerrar la décima edición. El saxofonista y flautista actuó acompañado por Melon Jiménez a la guitarra y Bandolero a la percusión, en una formación con la que puso el punto final a las dos jornadas de conciertos programadas en Bodegas Alvear.
Antes de concluir el festival, Jorge Pardo recibió de manos del alcalde de Montilla, Rafael Llamas, el Premio Jazz Amontillado en reconocimiento a su dilatada y brillante carrera artística. Su trayectoria está estrechamente vinculada al encuentro entre el jazz y el flamenco y a la evolución que ese diálogo musical ha experimentado durante las últimas décadas.
El concierto final se apoyó en el diálogo entre el saxofón, la guitarra y la percusión, con la improvisación y la libertad interpretativa como elementos centrales. La presencia de Pardo en una edición especialmente ligada a la historia del festival permitió cerrar el décimo aniversario con uno de los músicos cuya trayectoria forma parte de la evolución del jazz y el flamenco en España.
Bodegas Alvear volvió a desempeñar durante las dos noches un papel que fue más allá de servir como escenario para las actuaciones. La arquitectura de sus instalaciones, su historia y su vinculación con el vino formaron parte de una experiencia que Montijazz ha incorporado a su identidad durante estos años, uniendo los conciertos con uno de los espacios vinculados directamente a la cultura vitivinícola de Montilla.
Fundada en 1729 y con casi tres siglos de trayectoria, Alvear es la segunda bodega más antigua de España y la más antigua de Andalucía. La empresa ha mantenido su carácter familiar a lo largo de su historia y actualmente la propiedad se encuentra en manos de la octava generación. Durante ese tiempo, las sucesivas generaciones han participado tanto en la modernización técnica de las instalaciones como en la conservación de su patrimonio arquitectónico.
“Ocho generaciones de amor al vino y dedicación exclusiva al campo que perviven con entusiasmo, una trayectoria que demuestra el compromiso y el respeto que la familia tiene a la tierra y a la vid, a las cuales se han dedicado con rigor y pasión”, subrayaron desde la compañía.
La clausura celebrada este fin de semana completó una décima edición que había comenzado meses antes. Montijazz inició la conmemoración de su aniversario en abril, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Jazz en la Cooperativa Agrícola La Unión, donde actuó Eme Eme Project, liderado por la flautista Marta Mansilla.
Aquella primera cita abrió una edición que ha concluido este fin de semana con otros cuatro conciertos en Bodegas Alvear. Entre ambos momentos, el festival ha vuelto a reunir música, artistas, público y escenarios dentro de una trayectoria que durante diez años ha llevado hasta Montilla a intérpretes de diferentes generaciones y procedencias.
El balance de la clausura dejó un dato concreto: las dos jornadas de conciertos registraron sendos llenos absolutos. A ello se sumaron los regresos de músicos que ya habían participado en ediciones anteriores, como Alba Careta y Antonio Lizana, junto con nuevas actuaciones y el reconocimiento concedido a Jorge Pardo.
Con los conciertos de anoche concluyó así una edición especialmente vinculada a los diez años de historia de Montijazz. Las actuaciones de Alba Careta Group, Antonio Lizana, Lucía Rey Trío y Jorge Pardo Trío cerraron un aniversario que volvió a situar el jazz en Bodegas Alvear y a relacionar la programación musical con los espacios, el vino y la cultura de Montilla.
Cuatro formaciones ocuparon el escenario de las históricas instalaciones bodegueras, las más antiguas de Andalucía, a lo largo del fin de semana con propuestas que recorrieron diferentes territorios del jazz y sus conexiones con el flamenco y otras tradiciones musicales. La celebración del décimo aniversario estuvo presente en las dos jornadas, aunque fueron los conciertos los que articularon una programación que reunió a intérpretes de distintas generaciones y trayectorias.
La primera noche, de la que Andalucía Digital ya avanzó un reportaje, comenzó con Alba Careta Group. Trompetista, cantante y compositora, Alba Careta presentó una propuesta contemporánea en la que la trompeta y la voz compartieron protagonismo con el trabajo colectivo de la banda. Su actuación supuso además un regreso a Montijazz, donde ya había participado en la edición celebrada en 2021.
Tras ella subió al escenario Antonio Lizana, saxofonista, cantaor y compositor de San Fernando, cuya música desarrolla el encuentro entre el jazz y el flamenco. En su propuesta, las raíces flamencas forman parte de un lenguaje en el que conviven el saxofón, el cante, el ritmo y la improvisación. Lizana también regresaba a un festival en el que ya había actuado anteriormente, en 2018.
La segunda y última jornada, celebrada anoche, cambió de registro con las actuaciones de Lucía Rey Trío y Jorge Pardo Trío. Piano, saxofón, guitarra y percusión fueron algunos de los elementos de una noche que volvió a mostrar la variedad de caminos musicales reunidos en la programación de Montijazz.
Lucía Rey Trío abrió la sesión con una propuesta construida a partir de diferentes experiencias y tradiciones musicales. La trayectoria de la pianista, marcada por su formación y sus estancias en Madrid, Cuba y Nueva York, se refleja en un repertorio que incorpora elementos latinos y otras influencias manteniendo el jazz como punto de partida. La improvisación y el diálogo entre los tres integrantes del grupo tuvieron un papel destacado durante su actuación.
Jorge Pardo Trío fue el encargado de cerrar la décima edición. El saxofonista y flautista actuó acompañado por Melon Jiménez a la guitarra y Bandolero a la percusión, en una formación con la que puso el punto final a las dos jornadas de conciertos programadas en Bodegas Alvear.
Antes de concluir el festival, Jorge Pardo recibió de manos del alcalde de Montilla, Rafael Llamas, el Premio Jazz Amontillado en reconocimiento a su dilatada y brillante carrera artística. Su trayectoria está estrechamente vinculada al encuentro entre el jazz y el flamenco y a la evolución que ese diálogo musical ha experimentado durante las últimas décadas.
El concierto final se apoyó en el diálogo entre el saxofón, la guitarra y la percusión, con la improvisación y la libertad interpretativa como elementos centrales. La presencia de Pardo en una edición especialmente ligada a la historia del festival permitió cerrar el décimo aniversario con uno de los músicos cuya trayectoria forma parte de la evolución del jazz y el flamenco en España.
Bodegas Alvear volvió a desempeñar durante las dos noches un papel que fue más allá de servir como escenario para las actuaciones. La arquitectura de sus instalaciones, su historia y su vinculación con el vino formaron parte de una experiencia que Montijazz ha incorporado a su identidad durante estos años, uniendo los conciertos con uno de los espacios vinculados directamente a la cultura vitivinícola de Montilla.
Fundada en 1729 y con casi tres siglos de trayectoria, Alvear es la segunda bodega más antigua de España y la más antigua de Andalucía. La empresa ha mantenido su carácter familiar a lo largo de su historia y actualmente la propiedad se encuentra en manos de la octava generación. Durante ese tiempo, las sucesivas generaciones han participado tanto en la modernización técnica de las instalaciones como en la conservación de su patrimonio arquitectónico.
“Ocho generaciones de amor al vino y dedicación exclusiva al campo que perviven con entusiasmo, una trayectoria que demuestra el compromiso y el respeto que la familia tiene a la tierra y a la vid, a las cuales se han dedicado con rigor y pasión”, subrayaron desde la compañía.
La clausura celebrada este fin de semana completó una décima edición que había comenzado meses antes. Montijazz inició la conmemoración de su aniversario en abril, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Jazz en la Cooperativa Agrícola La Unión, donde actuó Eme Eme Project, liderado por la flautista Marta Mansilla.
Aquella primera cita abrió una edición que ha concluido este fin de semana con otros cuatro conciertos en Bodegas Alvear. Entre ambos momentos, el festival ha vuelto a reunir música, artistas, público y escenarios dentro de una trayectoria que durante diez años ha llevado hasta Montilla a intérpretes de diferentes generaciones y procedencias.
El balance de la clausura dejó un dato concreto: las dos jornadas de conciertos registraron sendos llenos absolutos. A ello se sumaron los regresos de músicos que ya habían participado en ediciones anteriores, como Alba Careta y Antonio Lizana, junto con nuevas actuaciones y el reconocimiento concedido a Jorge Pardo.
Con los conciertos de anoche concluyó así una edición especialmente vinculada a los diez años de historia de Montijazz. Las actuaciones de Alba Careta Group, Antonio Lizana, Lucía Rey Trío y Jorge Pardo Trío cerraron un aniversario que volvió a situar el jazz en Bodegas Alvear y a relacionar la programación musical con los espacios, el vino y la cultura de Montilla.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA

































