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  • 1.8.19
Tras tres semanas de trabajo, la última prospección arqueológica impulsada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en el municipio de Montemayor, dirigida a localizar algún vestigio de las batallas que se registraron en la zona con motivo de la Guerra Civil entre Julio César y Pompeyo el Grande a mediados del siglo I. a.C, ha permitido localizar un nuevo frente de combate en el entorno de la antigua Ulia, así como el posible emplazamiento de otro campamento de asedio.



En esta nueva campaña, los trabajos dirigidos por Javier Moralejo y Fernando Quesada se han desarrollado con dos objetivos: proseguir el rastreo minucioso de la evidencia arqueológica asociada a las guerras civiles romanas, y estudiar el contexto de hallazgo del carro ibérico excavado en la campaña pasada.

De esta forma, en los trabajos realizados en la zona septentrional del término municipal, entre el Cerro de la Horca y Montemayor, y en la zona sur, donde se encuentran los Cerros de Las Cabezas del Rey y La Alcoba, el equipo de la UAM ha localizado otro frente de combate y el posible emplazamiento de otro de los campamentos de asedio al sur de Montemayor.

"Es particularmente reseñable la variedad de armamento arrojadizo localizado este año sobre el terreno. Al gran número de proyectiles de honda de plomo, hay que añadir una punta de lanza completa, varias puntas de flecha, dardos y proyectiles de artillería de torsión. Todo este material, junto con monedas, clavos para botas militares y otros objetos, demuestran tanto el enfrentamiento entre dos grandes ejércitos romanos en el entorno, como la existencia de un plan de asedio, lo que coincide con el relato conservado en las fuentes literarias", señala la dirección de la investigación.

Por lo que se concierne al carro ibérico hallado en la pasada campaña, cuya restauración comenzará el próximo mes de septiembre, se ha efectuado una intervención puntual para estudiar su contexto arqueológico. Dicha excavación ha permitido identificar una gran zanja practicada en el terreno para depositar el carro en lo que parece un ritual votivo, tal vez asociado a un posible enterramiento en las cercanías. Asimismo, los materiales hallados en la tierra con la que se rellenó dicha fosa parecen reforzar las hipótesis de datación ya vertidas en la anterior campaña: alrededor del siglo IV a.C.



Unos trabajos que han contado con la participación de un nutrido grupo de arqueólogos –Jesús Robles Moreno, de la UAM, como codirector de las labores de excavación; Antonio Moreno Rosa, director del Museo de Cabra; Francisca Jiménez Cobos, directora del Museo de Ulia; y los arqueólogos Fernando Javier Tristell y Antonio Carmona Dovao–, junto con de técnicos y aficionados con acreditada experiencia en la detección de metales –Francisco Matas, Antonio Carmona Ortiz y Juan José Aragonés Ortiz–.

El proyecto Prospección superficial terrestre en el Municipio de Montemayor. Campos de batalla de la conquista romana, aprobada por la Junta de Andalucía y que se desarrolla mediante un convenio entre la Universidad Autónoma de Madrid y el Ayuntamiento de Montemayor, se enmarca en un Proyecto de Investigación de Excelencia de I+D-i (Ministerio de Ciencia e Innovación) dirigido por el profesor Fernando Quesada, director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UAM.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN

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