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  • 11.2.21
Para escribir estas líneas he consultado distintas fuentes que han informado sobre el personal que se ha colado para vacunarse antes de tiempo. La lista de osados la engrosan políticos de todos los colores, pero de segundo orden; consejeros de Salud; algunos “sindicalistos”; liberados sindicales; unos cuantos obispos; algún militar... Entre los cargos políticos abundan alcaldes que hasta les parece normal saltarse la cola.


La vacunación de la primera dosis está siendo controvertida y aun no ha terminado por razones mil, entre ellas, la falta de dosis disponibles. La primera vuelta al ruedo ha acumulado cantidad de reveses, confusiones varias y, cómo no, irregularidades por doquier. Entro en el tema partiendo de una referencia emitida en su momento por la Delegación Territorial de Salud y Familias de Huelva y la réplica de la oposición.

Cito: la Delegación Territorial de Salud y Familias de Huelva establece que, realizada la vacunación del personal considerado de primera línea (urgencias, UCI y hospitalizados de covid), se vacunará al resto de profesionales de hospitales y centros de salud, incluidos los equipos directivos.

El portavoz socialista en el Parlamento Andaluz ha exigido la “dimisión inmediata” del gerente del Hospital de Riotinto por saltarse el protocolo con el silencio cómplice de las autoridades, acto que es una “inmoralidad” por parte del servicio de Salud. En cualquier caso, está claro que unos acusan por el abuso y otros dicen que la información de dicho adelanto es un bulo.

Bulos sí, bulos no… La cuestión es que la lista de infiltrados es amplia y está repartida por todo el país. Sean del color político que sean, todos los que se cuelan lo hacen mal y se aprovechan de su cargo político incluso para colar a algún que otro familiar. En el paquete de infiltrados aparecen sujetos de todos los colores y edades.

Las muchas razones que se han podido dar para justificar vacunarse han sido variadas: unos para dar ejemplo y animar a los reacios; otros alegando que sobraban dosis, o que había que aprovechar los restos que quedaban. Lo que más molesta de este embrollo es la cara dura y la desfachatez que manifiestan algunos de los infractores.

Algunos obispos, alegando que son ya mayores, aprovechan la ocasión para visitar la residencia de curas jubilados donde serán vacunados también. Las casas sacerdotales son consideradas como residencias de mayores.

El obispo de Mallorca fue el primer caso que saltó a la prensa. Afirman que la propia residencia de sacerdotes incluyó al obispo “siguiendo criterios de Salud”. “Lamentan la confusión que haya podido crear esta situación y manifiestan que en ningún momento hubo intención de actuar en contra del protocolo establecido por la autoridad sanitaria”, concluye la nota del Obispado.

El obispo de Córdoba, que tiene 71 años, alega riesgo por la edad y que es residente de la casa sacerdotal San Juan de Ávila, razón que le da derecho a ser vacunado junto con el resto de curas que viven allí. El obispo de Alicante (74 años) se vacunó con dos directivos del complejo sacerdotal. Se justifica por la vinculación “sanitaria” con la residencia. El obispo de Tenerife también se salta el plan de vacunación.

A modo de "noticia de última hora" hay que añadir al obispo de Cartagena, que ha terminado pidiendo disculpas y reconociendo que no supo calcular las consecuencias. “Estoy dolido y lamento esta situación. Pido perdón… Lo hice para animar a la gente”, hemos podido leer en El País.

Todos ellos “lamentan la confusión y piden perdón por el malestar que haya podido provocar este hecho”, excusa que, dentro de lo que cabe, aun se podría soportar. Lo que no tiene perdón es que se nos digan: “Lo hice como un acto de bondad hacia los demás, para dar ejemplo”. 

El obispo mallorquín dice que actuó así por buena voluntad para animar a que se vacunasen los remisos. Buena voluntad que no falte o, mejor, “hay que predicar con el ejemplo”. Me van a disculpar pero tal explicación suena a puro descaro.

Por lo general, los obispos viven en la sede episcopal y algunos tienen “un apartamento en la residencia y mantengo contacto estrecho con los residentes”, dice el de Mallorca. Digamos que se han acogido “a sagrado” durmiendo en las casas sacerdotales, donde viven religiosos jubilados. También han alegado que “ya son muy mayores”.

¿Cuántas personas son mayores de edad y de momento aun no hay posibles fechas de aviso? Cuando toque seremos vacunados mayores, medianos y menores si es necesario. Se trata de esperar turno, amén de los altos cargos que queden por vacunarse.

Lo que sigue procede de un comentario hecho a un artículo. Me hace reír por no llorar. Dicen: “Sean del partido que sean, está mal vacunarse sin respetar el orden establecido, considero que el movimiento LGBT debería tener preferencia… Llevamos tiempo sin follar por culpa de la pandemia, con el riesgo de contagio que conlleva… Solicito al Gobierno, si de verdad es de progreso, nos den preferencia…Siempre hemos sido votantes leales de la izquierda y pedimos sentirnos recompensados”. ¿Vil chantaje? ¿Amiguismo? Piensen lo que quieran.

ABC recoge una propuesta que defiende un compromiso ético que comprometa a que ningún cargo se vacune antes de que le toque. Interesante pero parece que hay pros y contras a tal compromiso. Hay que decir que la corrupción no viene solamente por cuestión de dinero. Hay muchos y variados tipos de corrupción y el dichoso coladero para vacunarse es uno de tantos. Es más, creo que dadas las circunstancias sanitarias, es grave en la medida que pueda interferir con personal de alto riesgo.

Cinismo, cara dura, favoritismo, aprovechamiento del cargo que se esté ocupando, desprecio a los demás... Todos ellos podrían ser calificativos más que suficientes para protestar y, sobre todo, para que se puedan condenar, al menos moralmente. Claro que “si dicen, que dizan…”. Eso es lo único que pueden alegar.

Una cuestión debe quedar clara: ante todo hay que ser honesto con uno mismo y, por supuesto, con los demás. Frecuentemente pedimos honestidad a los demás mientras cada uno de nosotros se la salta a la torera. De juego sucio puede que estemos hasta el cogote en esta España que nos ha tocado vivir…

Muchas de las excusas que se están dando por parte de los que se saltaron el turno suenan bastante mal. El mayor de los errores que se puede apuntar es creerse las propias mentiras. Llevamos un largo periodo de tiempo sembrado de mentira tras mentira. Engañar a los demás es grave, pero engañarse a sí mismo rebasa toda justificación. Es la sensación que subyace en las excusas dadas hasta ahora por la mayoría de interfectos.

Hay que manifestar total honradez, tanto en lo que se hace como en lo que se dice. Por doquier se está reclamando un compromiso ético por parte de la autoridad competente en una situación tan dura y peligrosa como la que estamos viviendo. Los ciudadanos de a pie tenemos la impresión de que están jugando con todos nosotros. El premio es la salud, la vida... Desgraciadamente, los noticieros hablan de muertes.

Queda en el aire una gran interrogante: ¿Quién o quiénes y cuántos se han vacunado hasta la fecha, incluidos cargos políticos? Indudablemente, los rumores ciudadanos apuntan a distintos frentes. Al final queda reducido todo a “quien tiene cargo político, tiene influencia para ello”, con lo que el rumor se convierte en un comadreo continuo y generalizado que va ganando terreno .

En las altas esferas (amén de las personas ya citadas en prensa), ¿nadie ha incurrido en un adelanto de la vacuna? Silencio, por favor. Los adelantados parece que aumentan conforme pasa el tiempo; otro cantar es que se sepa o que se filtren. En este caso, el silencio es oro para salvaguardar la salud político-pública de los supuestos personajes.

Por cierto, hay toda una lista de empleados públicos y algún que otro grupo, incluidos algunos sindicalistas, entre alcaldes, algún diputado y algún concejal que ya ha recibido su dosis correspondiente con justificaciones tales como “no me gustan las vacunas. Lo hice por mis técnicos”. O “me vacunaba yo con ellos, o ellos tampoco se vacunaban”.

¿No estamos todavía hartos de corrupción? Estos hechos son ejemplos claros de dicha corrupción. Se saltan las normas en un momento en que la salud es un tema de urgencia para todo el país. El problema es de fondo: somos una sociedad en descomposición en la que el honor y la honradez han dejado de significar algo importante para la salud ciudadana y, por supuesto, política.

PEPE CANTILLO

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