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Mostrando entradas con la etiqueta Palabras al aire [Mercedes Obies]. Mostrar todas las entradas
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  • 24.6.20
Y pasa, así sin más. Tan rápido que no te da tiempo ni a reaccionar. En cuestión de segundos, en un abrir y cerrar de ojos. En menos tiempo de lo que crees, cambia, te cambian. Ahora todo comienza de cero una vez más. Así que, respira: quizás es la expresión que más has escuchado en tu vida. Pero confía en mí Esta vez todo será distinto. Coge ese aire que tanto necesitas y respira una vez más. ¿Ves? Ahora mejor, ¿verdad?



No te pases la vida corriendo de un lado para otro. Ve despacio, disfrutando de cada paso. No tengas prisa. Caminaré a tu lado, siempre contigo. Incluso cuando pienses que estoy lejos, será ahí cuando más cerca estaré de ti. Porque nos entendemos, nos queremos. Y no es que lo hagamos todo perfecto pero es por eso por lo que tanto me gustas. Me das vida. A tu manera, pero me la das.

No son los mejores momentos, no tenemos nada que celebrar. Me atrevería a decir que estás pensando: “joder, solo me vienen problemas uno detrás de otro” o “no puedo más”. Y quizás sea cierto. Estamos hasta el cuello de las malas noticias, de los fracasos, de darlo todo y de no recibir lo mismo. Jode, duele, pero siempre seguimos adelante.

Y no escribo esto para decirte lo mismo que te puede decir cualquier persona. Escribo porque lo único valioso que puedo darte ahora mismo es un poco de mi tiempo. Y qué mejor que dejar estos minutos en una simple nota, que podrás leer y releer las veces que quieras: las que necesites.

Podrás recordar lo que se te puede olvidar con tantas cosas. Recordar que tú puedes, que no estás solo. Me tienes ahí. Que a veces frenar es bueno. Que poco es más. Que llorar satisface más que una risa forzada. Que gritar libera más que callar. Que sentarse y dejar la mente en tu mundo te ayuda mucho más que ponerse a dar vueltas como un loco.

Desconectar está bien. Pero quererse a uno mismo está mil veces mejor. Así que quiérete como jamás te has querido. Y confía en ti. Todo irá mejor. Ya está yendo mejor...

MERCEDES OBIES
  • 10.6.20
Nos hemos acostumbrado a vivir con prisas, sin cuidar lo que tenemos, sin valorar el tiempo. Parece que se nos olvida que todo acaba, que la vida sigue y no perdona. Que todo pasa pero que nada vuelve. Y me da mucha pena, porque hasta que no nos han obligado –y me incluyo en todo esto– a quedarnos en casa, no nos hemos dado cuenta de la puta suerte que tenemos y lo poco que lo hemos valorado.



Cuando toca casa, queremos calle. Y cuando toca calle deseamos estar en casa viendo Netflix. Quejarse es gratis, qué gran verdad. Y si pagasen por ello, todos seríamos millonarios. Pero digo yo: podíamos parar de quejarnos y dejar de querer buscar un culpable a todo esto.

Párate y piensa. Párate y valora, joder.

Disfruta de la familia, de los tuyos. Vuelve a esos juegos de la infancia. Llévate horas hablando con ese vecino o vecina. Habla de la vida, valora lo que tienes. Escribe una carta, lee un libro, escucha esas canciones que te hacen sentir vivo. Ríete, llora, extraña, siente, echa de menos... Pero, por favor, no dejes que todo siga pasando y empieza a valorar las pequeñas cosas.

Que la distancia, en vez de separar, nos una; nos haga querer mejor; nos haga ser más humanos y menos egoístas. Que estás tú, estoy yo. Estamos todos.

MERCEDES OBIES
  • 27.5.20
Es difícil querer en la distancia. Querer verle, sentirle, besarle, abrazarle... y tener que conformarte con una videollamada para, así, sentirlo un poquito más cerca. Ahora lo entiendo. Ahora entiendo a todas esas personas que se enfrentan a esta realidad, que no quieren poner como límite esos kilómetros que los separan. Que dan igual las horas o los días que tardas para verle otra vez. Que cuando sientes, la distancia se mide en ganas, nunca mejor dicho.



Y esperas. Esperas a que vuelva a llegar el día para volver a lanzarte en sus brazos y perderte por completo en él. Esos abrazos que ahora valoras más que nunca desde que son tan escasos, pero necesarios. Y esperas porque sabes que merece la pena.

Esperas porque la sensación que te produce, incluso a miles de kilómetros, es brutal. Sientes cómo esas famosas mariposas las tienes durante todo el día. Que te pones nerviosa por esa llamada. Por ese mensaje preguntándote qué tal te ha ido el día.

El móvil arde porque no te das cuenta de las horas que llevas hablando, riendo, disfrutando de la historia tan bonita que tenéis. Pero la gente no lo entiende. Se limitan a decir que una relación a distancia es una putada. Pues sí, lo es. ¿A quién no le gustaría poder ver a esa persona cuando más lo necesitas?

¿Pero sabéis qué? Merece la pena. Las tardes de cine son a través de videollamadas, poniendo la peli a la vez y compartiendo de forma irónica las palomitas. Los paseos son increíbles porque viajas en cuestión de segundos a dos lugares diferentes. Aprendes a valorar, a cuidar y a experimentar más que nunca todo lo que puedes llegar a sentir por una persona a kilómetros de distancia.

Te das cuenta de lo necesarios que son los pequeños instantes. Esas risas inesperadas, esos momentos en los que estáis y te quedas embobada mirándolo, mirándoos. Y es ahí cuando te das cuenta que no hay nada que pueda con lo que sientes. Porque si quieres, esos “solo puedo verte un rato” se vuelven una puta necesidad que te sirve para recordarte que sí, que el amor existe y que la distancia no tiene el valor de romper algo tan real.

MERCEDES OBIES


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