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Mostrando entradas con la etiqueta Papa Lima [Fran Gallego]. Mostrar todas las entradas
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  • 11.9.18
Nuestra posición a la hora de conducir tiene mucho que ver con la seguridad vial, ya que de ella depende en gran medida que llevemos a cabo una conducción más cómoda y relajada, a la vez que, en caso de accidente, las lesiones ocasionadas sean menos lesivas. De este modo, para optimizar nuestra conducción, nuestra posición y nuestra postura al volante deben de ser lo más correctas posible.



Antes de hacer uso de nuestro vehículo, debemos llevar a cabo una serie de acciones que nos permitan poner en práctica una conducción segura y confortable. Para ello, ajustaremos la altura del asiento, algo que no entraña dificultad pues, hoy día, casi todos los vehículos disponen de palanca de regulación de altura. Debemos colocarnos de tal forma que veamos por encima del salpicadero de nuestro vehículo, con la idea de poder ver más allá de nuestra parte delantera.

Del mismo modo, es muy importante la regulación del volante, ya que debe permitirnos ver el cuadro de instrumentos y la propia vía por la que circulamos. Así mismo, ajustaremos la distancia del asiento con los pedales, debiendo quedar nuestra pierna izquierda ligeramente flexionada cuando accionemos el pedal del embrague, mientras que nuestra espalda permanece pegada al asiento.

Con respecto a los espejos retrovisores, en muchas ocasiones no les damos la importancia que tienen, pero su buena instalación y uso nos pueden ahorrar muchos problemas. Y es que estos dispositivos nos permiten una mayor visión lateral y trasera.

En relación al cinturón de seguridad, debe quedar en su parte superior de la cinta entre el cuello y el hombro. La banda debe situarse en el centro del pecho y, la parte inferior de la cinta, debe apoyarse sobre las caderas, por debajo del abdomen, nunca sobre él. Una vez abrochado, debemos comprobar que no está enganchado o enrollado en alguna parte de su recorrido y que dificulte su correcta función.

Debemos tener especial cuidado al circular con la ventanilla a media altura ya que, en caso de accidente, la misma puede hacer efecto cuchilla y ocasionarnos graves lesiones en la cara. Otro elemento que debemos tener en cuenta –y que en la mayoría de las ocasiones obviamos– es la posición de nuestro reposacabezas, un elemento de seguridad pasiva de nuestro vehículo y no un instrumento de confort como piensan muchos conductores. Y es que de su correcta posición y altura va a depender su funcionalidad ya que, en caso contrario, nos podría agravar aún más si cabe las lesiones cervicales.

El reposacabezas debe situarse en línea con la parte superior de la cabeza, quedando lo más cerca posible de la parte posterior de la misma, a  unos cuatro centímetros de distancia. De igual modo, la altura de los ojos debe coincidir con la parte resistente del reposacabezas.

Todas estas acciones, unidas a otras que también podemos llevar a cabo, debemos realizarlas con el vehículo parado, antes de iniciar nuestra marcha. Y son aconsejables tanto para realizar trayectos cortos, como los que realizamos dentro de nuestra ciudad, como para viajes más largos.

FRAN GALLEGO
  • 7.3.18
En los últimos tiempos están proliferando las personas que se pasan por presuntos inspectores de gas butano y que, una vez en el interior de nuestras viviendas y tras realizar unos falsos trabajos, nos presentan unas facturas con precios muy elevados que no se corresponden en absoluto con las tarifas legales vigentes a las que, en teoría, debemos hacer frente.



Con la llegada del frío, aumentan considerablemente los timos o fraudes a los consumidores por medio de estos falsos revisores de gas que, bajo la apariencia de personas cualificadas, hacen su agosto estafando a cualquiera que cometa el error de atenderlos y creerlos.

Por regla general, estos grupos de estafadores pertenecen a empresas que verdaderamente están dadas de alta como instaladoras de gas, pero sus beneficios se encuentran a la hora de la facturación, dado que cobran unas precios desorbitados.

Normalmente, suelen actuar en grupo y hacen acto de presencia en grandes ciudades, ya que en las localidades más pequeñas suelen ser detectados con más antelación, de modo que el boca a boca y la acción de las fuerzas policiales dificultan que prosigan con sus falsos trabajos.

Debemos tener en cuenta que estas personas buscan núcleos de viviendas humildes, con un nivel económico medio-bajo, preferiblemente ocupadas por personas muy mayores y, en muchos casos, solas. De esta forma, les es mucho más fácil cometer el engaño.

Actúan sin remordimiento alguno, de modo que los inmigrantes también son otros de sus mayores objetivos, ya que suelen tener miedo a lo que les pueda ocurrir si no permiten la presunta revisión. Esto, unido al desconocimiento de las leyes españolas y al temor a verse implicados en problemas con el Estado, hace que accedan sin problema alguno a lo que se les plantea.

El modus operandi es similar. Una vez personados en la vivienda, se identifican mediante la exhibición de un carné (en la mayoría de los casos, falso también) en el que vienen recogidos sus datos así como a la empresa a la que pertenecen. Y de este modo, se ganan nuestra confianza.

Ya en el interior de nuestra vivienda, comienzan a realizar falsas tareas, tales como cambiar la goma de nuestra bombona, ajustar los calentadores o cualquier otro trabajo innecesario o simulado. Una vez pasados no más de veinte minutos, abandonan la vivienda, no sin antes cobrar en efectivo una cantidad desmesurada que, en muchos casos, supera los 200 euros.

Hay que tener en cuenta que las verdaderas empresas que realizan estos trabajos visitan los domicilios cada cinco años y, además, avisan con bastante antelación, bien por teléfono, vía correo electrónico, por correo postal o mediante un cartel. El instalador autorizado suele vestir con uniforme de empresa y porta un carné identificativo.

Con todo, lo que realmente diferencia a un instalador reglado de otro ilegal es que el primero nunca cobrará nada por los trabajos realizados en el acto, ya que éstos se cargan en la próxima factura. Por ello, si se nos presenta el caso, nunca debemos pagar nada en casa y, en su caso, avisar rápidamente a la Policía para que puedan identificar a este falso instalador o inspector.

FRAN GALLEGO
  • 6.9.17
En pocos días comenzamos un nuevo curso escolar, lo que llevará a miles de alumnos de distintas edades a tener que realizar a diario desplazamientos en vehículos para trasladarse hacia sus centros educativos, incrementando, por ende, la posibilidad de sufrir un accidente de circulación al aumentar considerablemente la presencia de vehículos sobre las vías públicas.



Con la llegada de la época escolar se produce un repunte en los desplazamientos de los vehículos a motor en los cascos urbanos. Ante ello, trataremos de dar unos consejos para minimizar, dentro de nuestras posibilidades, dichos desplazamientos en vehículos particulares o, en su defecto, hacerlos aún más seguros.

Sin duda alguna, una de las medidas que se deben adoptar para reducir la presencia de vehículos desplazándose hacia los centros educativos es la de hacer uso del gran abanico de posibilidades que nos ofrecen los distintos tipos de transportes públicos como, por ejemplo, el de los autobuses. Pero para hacer uso de éstos no hay que hacerlo de cualquier forma, sino que se debe tener en cuenta una serie de recomendaciones.

Entre otras, destacamos el camino hacia la parada, de ahí que aconsejemos utilizar los pasos destinados para los peatones y respetando siempre las normas de circulación peatonal, incluso cuando tengamos prisa. Para ello, trataremos de salir con tiempo suficiente de casa.

Para acceder al interior del vehículo hay que situarse en la zona destinada como parada de bus y, en caso de que no existiera, lo haremos desde el acerado alejado del borde que nos separa de la calzada. Las puertas del autobús deben facilitar el acceso y la salida del vehículo, por lo que deberán disponer de barras que ayuden a dicha función.

A la hora de apearnos del vehículo, lo haremos tranquilos y de forma ordenada, evitando empujones con el resto de pasajeros. El piso del vehículo no podrá ser deslizante y los bordes de la escalera deben ser de colores vivos para reconocerse fácilmente.

Los autobuses no podrán exceder de los 16 años de antigüedad al inicio del curso escolar en el que se prestará el servicio. Cada autobús irá debidamente señalizado con el indicativo de Transporte Escolar, tanto en la parte anterior como en la posterior del mismo.

Es fundamental que el autobús disponga de plazas para personas que puedan tener discapacidad. Durante el trayecto –que no debe ser superior a una hora en cada sentido–, permaneceremos sentados y evitaremos las molestias al conductor, respetando en todo caso las instrucciones del personal que nos acompañe.

Los asientos situados frente a los huecos de la escalera, o aquellos que no estén protegidos por el respaldo de otro, deben contar con un elemento fijo de protección. Todos los pasajeros mayores de tres años deberán llevar cinturón de seguridad aunque el trayecto se realice en ámbito urbano. Estos pasajeros, si tienen más de 3 años, pero miden menos de 135 centímetros de altura, deben contar con cinturones adecuados a su peso y talla.

En la documentación que debe portar el conductor del vehículo deberá constar que ha superado una inspección técnica anual siempre y cuando el vehículo tenga menos de cinco años. Si su antigüedad es superior, tendrá que pasar dicha inspección semestralmente.

También se comprobará que dispone de un seguro obligatorio y otro complementario que cubra la responsabilidad civil por posibles daños y perjuicios, y una autorización especial para realizar la actividad de transporte escolar.

Para controlar todo ello y garantizar la seguridad de todos los viajeros así como de terceros usuarios, a través de la Dirección General de Tráfico se vienen realizando campañas específicas como la que tendrá lugar en próximos días, de control sobre el cumplimiento de todo lo anteriormente expuesto. En ellas, agentes de la autoridad verificarán que todo esté en regla, procediendo, en su caso, a denunciar todas aquellas infracciones que sean observadas.

FRAN GALLEGO
  • 12.7.17
La llegada del verano lleva aparejada cada año los miles de desplazamientos que se realizan con vehículos por carreteras de todo el territorio nacional, aumentándose considerablemente el riesgo de sufrir algún accidente de circulación. Por ello, debemos extremar aún más si cabe nuestra seguridad para, de este modo, poder disfrutar sin problema alguno de nuestras vacaciones.



Al aumentar la presencia de vehículos circulando por nuestras carreteras, aumentamos con ello las posibilidades de tener un accidente. Por ello, procuraremos a través de unos pequeños consejos reducir esos porcentajes de siniestralidad que nos permitan un desplazamiento más seguro hacia nuestro lugar de destino.

Uno de los aspectos más importantes –junto al de la velocidad– es, sin duda alguna, el de mantener una correcta distancia de seguridad que nos permita detener nuestro vehículo ante cualquier percance que se nos presente.

Como regla general, debemos circular detrás de otro vehículo con una distancia mínima que nos permita detenernos en caso de un frenazo brusco para evitar alcanzar al vehículo que nos precede. No todos los conductores poseemos unas condiciones psicofísicas iguales que nos hagan reaccionar del mismo modo ante una situación de riesgo, por ello, el tiempo de reacción –que es el tiempo que transcurre desde que percibimos un obstáculo hasta que adoptamos alguna medida para evitarlo, como pudiera ser el pisar el pedal de freno– varía dependiendo del estado del conductor en ese momento.

Así mismo, debemos tener en cuenta la distancia de reacción, que es la cantidad de metros que recorre el vehículo durante el tiempo de reacción. A mayor tiempo de reacción, mayor será la distancia recorrida por nosotros. Esta distancia varía, lógicamente, con la velocidad: a mayor velocidad, mayor distancia de reacción.

Cada vez es más frecuente encontrarnos con señales verticales que nos avisan de la distancia de seguridad que debemos mantener, como las del tipo de “galones” o puntas de flechas. En estos casos, debemos dejar al menos dos de ellas de separación con respecto al vehículo que nos precede.

No respetar dicha distancia se puede considerar una infracción al Reglamento General de Circulación, que lleva aparejada una multa de 200 euros, así como la detracción de cuatro puntos del permiso de conducir, si bien, dicha cantidad podrá verse reducida al 50 por ciento si la misma se abona en el plazo de 20 días.

Otro factor que se debe tener en cuenta es la distancia de frenado, es decir, aquella que recorre el vehículo desde que pisamos el pedal del freno hasta que se detiene. Está determinada principalmente por la velocidad a la que circulamos, pero también se ve afectada por:
  1. La masa del vehículo, la carga que se lleve y su colocación.
  2. El estado de los frenos y de los neumáticos.
  3. Las condiciones del asfalto.
  4. Las condiciones atmosféricas.
En resumen, si debemos realizar un desplazamiento en nuestro vehículo, lo ideal es mantener siempre el ritmo de velocidad, evitando los acelerones y los frenazos bruscos, una práctica que nos procurará, además, un significativo ahorro en combustible. A su vez, una buena anticipación y una atención permanente durante la conducción nos garantizará afrontar de forma segura todo imprevisto que se nos presente en el tráfico.

FRAN GALLEGO
  • 24.5.17
Vivimos en un mundo conectado en el que, en muchas ocasiones, dependemos del smartphone. Y parece que no podemos vivir sin estar conectados al WhatsApp o a las redes sociales, como Facebook, Instagram o Twitter. Esta dependencia también se ha llegado a notar a la hora de conducir y, sin duda, supone un gran riesgo.



Es evidente que el uso creciente de los teléfonos inteligentes tiene un papel fundamental en las distracciones, siendo una de las principales causas de accidentes de tráfico, tal y como refleja el alto porcentaje de conductores que reconoce utilizar al volante este dispositivo "siempre" o de forma "habitual", disparándose esta cifra de forma notoria cuando se trata de un “caso de urgencia”.

Entre el 80 y el 90 por ciento de los accidentes se producen por causas o errores  humanos. Y dentro de este porcentaje mantienen un elevado protagonismo las distracciones, junto a otros factores como pueden ser el consumo de alcohol o el exceso de velocidad.

El uso de la aplicación WhatsApp, al igual que otras similares como Telegram, Line, Facebook, puede distraer al conducir en la medida que, para leer el mensaje o contestarlo, la mirada se retira de la carretera y, aunque sean milésimas de segundo, puede suponer situaciones de mucho peligro, no solo para los pasajeros.

Hablar por el móvil no solo provoca accidentes, sino que también aumenta el tiempo de reacción del conductor en 0,71 segundos. Se altera la distancia de seguridad, se confunden itinerarios y se cometen más infracciones de lo habitual. Se modifica la velocidad, con fuertes cambios y con una tendencia a ir más despacio de lo normal.

Si en condiciones normales no se perciben entre un cinco y un quince por ciento de las señales de tráfico, hablando por el móvil se deja de captar hasta el cincuenta por ciento. Muchas veces conducimos por inercia y no somos conscientes de los peligros de cualquier distracción al volante, algo que se eleva como consecuencia del mal hábito de usar WhatsApp al volante.

Por todo ello, las Administraciones públicas están tomando las medidas oportunas para tratar de evitar que se produzcan accidentes de tráfico en los que el uso del móvil o la tablet sean la causa principal del siniestro.

De este modo, se están realizando anuncios y campañas publicitarias para tratar de llegar a los más jóvenes que, en este caso y según muestran las estadísticas, son los que más uso hacen de las redes sociales. Así mismo, cada vez son más frecuentes las campañas de la Dirección General de Tráfico (DGT), en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para controlar el uso de este tipo de tecnologías mientras se conduce. Cabe recordar que conducir haciendo uso del teléfono móvil lleva aparejada una sanción de 200 euros de multa y la retirada de tres puntos del carné.

Aunque es cierto que la tecnología se va abriendo un hueco cada vez mayor en la industria del automóvil, en la carretera toda seguridad es poca. Por eso, considero un error que todo el mundo busque ahora estar conectado a Internet a través de la WiFi del propio vehículo, ya que, desde mi punto de vista, va a propiciar que muchas personas estén más pendientes del teléfono que del volante, con el riesgo que ello genera.

FRAN GALLEGO
  • 14.4.17
Por todos es sabido el aumento considerable del uso de la bicicleta como medio de transporte, sobre todo en las grandes ciudades, donde se demuestra más económico, ya que nos permite realizar trayectos cortos salvando los problemas de aparcamiento y, sobre todo, evitando contaminar la atmósfera y mejorando nuestra calidad de vida.



Los ciclistas, junto con los peatones y los motoristas, son los usuarios más vulnerables de las calles y carreteras. Por ello, hoy día existe mayor preocupación entre el mundo de los ciclistas, ya que se ha registrado un aumento considerable del número de accidentes en los que se ven implicados, muchos de ellos con heridos graves e, incluso, con víctimas mortales que se dejaron la propia vida en la carretera practicando una de sus aficiones favoritas.

Para ello, en esta ocasión ofreceremos unos consejos sobre cómo comportarse sobre una bicicleta o sobre un vehículo a motor que, en un momento determinado, pueda cruzarse o circular junto a uno  o varios ciclistas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los ciclistas están obligados a llevar casco debidamente homologado cuando circulen por vías interurbanas, al igual que sus pasajeros (niños menores de siete años que viajen sentados en una silla igualmente homologada).

Esta norma sí guarda, sin embargo, ciertas excepciones, ya que el ciclista no tendrá que llevar el casco puesto en rampas ascendentes, en condiciones de extremo calor o por decisión de su médico (en cuyo caso, deberá estar debidamente acreditado).

En cuanto a luces, la norma para los ciclistas es la misma que para el resto de conductores: deberán llevar sus bicicletas correctamente iluminadas si circulan por la noche, durante el ocaso y la salida del sol, en vías urbanas e interurbanas insuficientemente iluminadas o por pasos inferiores o túneles. También es obligatorio que el ciclista lleve puesta una prenda reflectante debidamente homologada, y su bicicleta, igualmente, debe estar provista de elementos que reflejen la luz para que puedan ser identificables a una distancia mínima de 150 metros.

Si no existe una vía habilitada expresamente para ellos –un carril bici, por ejemplo– los ciclistas deben ajustarse a las características de la carretera por la que circulan. Si van por vía urbana, deberán hacerlo pegándose lo máximo posible a la derecha de la calzada. La misma premisa se exige en una vía interurbana, con la diferencia de que, en estos casos, es obligatorio circular por el arcén en caso de haberlo.

No está permitido circular utilizando el teléfono móvil o haciendo uso de uno o varios auriculares. El incumplimiento de esta norma conlleva el pago de una multa de 200 euros. Además, al circular, el ciclista está obligado a señalizar todas sus maniobras para así hacerlas constar con suficiente antelación al resto de ocupantes de la vía.

Se puede circular en paralelo siempre y cuando lo hagan de dos en dos y no obstaculicen la marcha normal de otros vehículos o haya tráfico complicado o condiciones de visibilidad reducida. Con todo, hay que tener en cuenta que la presencia de ciclistas es mayor en carreteras secundarias, por lo que hay que extremar las precauciones.

A la hora de adelantar a un ciclista o a un grupo de ellos, la ley exige dejar una separación lateral de al menos 1,50 metros. Además, es importante reducir la velocidad para no desestabilizar al ciclista. Si nos encontramos ante una línea continua, sepa que se puede invadir el carril contrario siempre y cuando no haya riesgo para la circulación; y se puede hacer en parte o por completo, siempre que nos permita mantener una separación lateral mínima de 1,50 metros.

Recuerde que los ciclistas tienen prioridad de paso con respecto a los vehículos a motor. También tienen prioridad cuando el primero de un grupo de ciclistas entra en un cruce o en una rotonda. Es muy recomendable, también, disponer de un timbre en el manillar para avisar de maniobras urgentes a peatones.

FRAN GALLEGO
  • 7.2.17
El período del año en el que nos encontramos es propicio para que nos sorprenda la lluvia mientras conducimos y, por ende, se incremente el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. En ese sentido, trataremos de aprender una serie de recomendaciones que nos hagan una conducción más segura con inclemencias meteorológicas adversas.



Por todos es conocido que conducir bajo los efectos de la lluvia entraña un extra de peligrosidad y no solo cuando llueve mucho, sino que el comienzo de las precipitaciones también representa un momento crítico pues la mezcla de agua, polvo y grasa en la calzada convierte el firme en una superficie muy deslizante y peligrosa.

En condiciones de lluvia, aunque sea ligera, es muy recomendable encender el alumbrado. Si la lluvia es intensa, conviene encender también las luces de niebla traseras. A su vez, debemos estar seguros de que tanto el parabrisas como las escobillas estén en perfecto estado de limpieza y de mantenimiento. En caso contrario, la suciedad se aliará con la lluvia para producir un "barro" o pasta que nos perjudicará la visibilidad mucho más de lo normal.

Reduzca la velocidad y aumente la distancia de seguridad. Con ello evitará el denominado “efecto spray”, que es esa lluvia pulverizada y sucia que va a parar al parabrisas. Además, en caso de frenazo brusco, tendrá menos espacio para detener su coche con seguridad. Por ello es recomendable aumentar la distancia con respecto al coche que nos precede al doble de lo que iríamos separados en condiciones normales. La capacidad de frenada de un coche sobre mojado –incluso dotado con ABS– es muy diferente respecto al firme seco.

Hay que prestar atención a los charcos y balsas de agua, ya que pueden provocar el temido “aquaplaning”, que tiene lugar cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada y provoca que el coche se deslice por una fina capa de agua situada entre los neumáticos y la carretera. Si ello termina ocurriendo, debemos evitar los movimientos bruscos con el volante, levantando suavemente el pie del acelerador y manteniendo la calma.

El buen estado de los frenos es un elemento vital, ya que las distancias de frenado aumentan sobre una carretera mojada. Tendrán que estar en buen estado los discos, las pastillas y el nivel del líquido. Por si fuera poco, con la lluvia nos enfrentamos también a una reducción considerable de nuestra visibilidad.

Lo más habitual es que se reduzca el campo de visión y la distancia de nuestro "horizonte", así que debemos adaptarnos a ello desde el primer momento. También reduce nuestra visibilidad el agua extra que nos proyectan otros coches a su paso –sobre todo, vehículos pesados como autobuses o camiones–, por lo que debemos tener especial cuidado con los adelantamientos.

En caso de circular con una motocicleta o un ciclomotor, hay que prestar mucha atención a la pintura blanca de las marcas viales de nuestras vías, ya que aunque ha mejorado su calidad, el agarre es inferior al del pavimento, sobre todo la de los pasos de peatones, pues tienen gran superficie pintada y su adherencia disminuye de manera notable.

Por último, se recomienda conducir siguiendo la huella del vehículo precedente, ya que los neumáticos, a su paso, secan la carretera. Si el conductor sigue al coche que le precede, se asegura conducir por la zona más seca de la calzada.

FRAN GALLEGO
  • 11.1.17
Todos sabemos que la conducción bajo los efectos del alcohol es peligrosa. Sin embargo, muy pocos conductores saben a qué riesgo se exponen exactamente cuando conducen de este modo. Por el contrario, son muchos los mitos y las falsas creencias que circulan respecto al alcohol y la conducción, pero conviene recalcar que se trata de tópicos erróneos.



El alcohol es uno de los factores de riesgo que con más frecuencia aparece en los accidentes de tráfico. Son muchas las muertes que se podrían evitar si todos hiciéramos un consumo responsable del alcohol y evitásemos conducir bajo sus efectos. Y es que, cualquier tasa de alcoholemia, por pequeña que sea, puede alterar la capacidad de conducir, incrementando el riesgo de accidente.

No es de extrañar que el que bebe y conduce tenga muchas posibilidades de sufrir o causar accidentes. El alcohol produce alteraciones muy evidentes en el comportamiento y afecta a casi todas las capacidades psicofísicas necesarias para una conducción segura.

La velocidad con la que cada ser humano metaboliza el alcohol depende, parcialmente, de la cantidad de encimas metabolizantes en el hígado, que varía entre las personas. Por lo general, después de la ingestión de una bebida normal, la cantidad de alcohol en la sangre alcanza su punto máximo entre 30 y 45 minutos después de haber bebido.

El alcohol altera profundamente el proceso de toma de decisiones en la conducción y una adecuada toma de decisiones es algo muy importante para garantizar la seguridad en la circulación, ya que la gran mayoría de accidentes se producen por una mala decisión.

A su vez, el índice de alcoholemia es variable según la cantidad ingerida, el grado alcohólico de la bebida, el momento de la ingestión, el sexo, el estado de salud y el peso de la persona. Dicho índice permite medir el contenido de alcohol en la sangre del conductor y se define con un coeficiente expresado en gramos por litro de sangre o miligramos por litro de aire espirado (mg/l).

En la actualidad, la ley española no permite la conducción de vehículos si la tasa de alcoholemia supera los 0,5 gramos por litro en sangre (o 0,25 mg/l de aire espirado); excepto en los casos de conductores con menos de un año de carné o los profesionales, en los que la cifra es de 0,3 g/l de alcohol en sangre, que equivale a 0,15 mg/l en aire. Por encima de estas cifras, se aplican las sanciones correspondientes en el llamado "carné por puntos", que prevé la retirada de cuatro o seis puntos o, incluso, penas de cárcel.

Bajo los efectos del alcohol, se infravaloran las alteraciones que provoca sobre el rendimiento en la conducción; se suele tener una falsa seguridad al volante y se sobrevalora la capacidad para la conducción, lo que llevará a tolerar un mayor nivel de riesgo, disminuyendo así el sentido de la responsabilidad y de la prudencia.

Así mismo, la atención se focaliza en el centro del campo visual, por lo que es más difícil percibir los elementos que hay en los bordes de la vía. De igual modo, es mucho más difícil mantener un nivel de atención adecuado durante un tiempo prolongado, toda vez que produce una descoordinación motora y psicomotora, con movimientos menos precisos y alteraciones del equilibrio.

Los peligros fundamentales del alcohol, además de la embriaguez, son la destrucción del hígado debido a las formas graves de cirrosis –enfermedad típica del bebedor, sobre todo si no ingiere alimentos ricos en proteínas– y la lesión de las células nerviosas intoxicadas por el alcohol, que el hígado no logra transformar.

FRAN GALLEGO
  • 13.12.16
Que Internet es una herramienta que nos ha cambiado la vida es algo que jamás nadie nos podrá discutir; pero que, a la vez, es también una herramienta que los delincuentes utilizan para engañar y estafar a otras personas es, del mismo modo, innegable. De este modo, nos proponemos a alertar sobre las principales estafas que circulan por Internet para intentar que usted no caiga en las redes de estos timadores online.



En el mundo en el que vivimos tenemos a nuestra disposición una herramienta que está cambiando la forma de entender la vida y los negocios, Internet, la red de redes, debido a su facilidad de uso y cercanía, hace que aumente el número de operaciones y de transacciones monetarias que se realizan. Pero, lamentablemente, el número de estafas que se comenten a través de este medio también crecen a un ritmo vertiginoso.

Son muchos los engaños que utilizan los estafadores para hacerse con nuestras contraseñas y, de este modo, poder llegar a lo que realmente les interesa: nuestro dinero. El término phishing proviene de la palabra inglesa “fishing” (pesca), haciendo alusión al intento de hacer que los usuarios “muerdan el anzuelo”. A quien lo practica se le llama phishe.

A través del correo electrónico se ha descubierto que se envían felicitaciones navideñas fraudulentas que incluyen virus. De esta forma, con archivos adjuntos, el atacante puede robar datos personales, información financiera o contraseñas de la víctima. Para ello, lo mejor es no abrir las felicitaciones anónimas y desconfiar de los enlaces y descargas de felicitaciones de desconocidos.

Además de esto, es esencial que contemos en nuestro ordenador o en nuestro dispositivo móvil –que, en realidad, es como un pequeño ordenador de bolsillo– con un antivirus con su base de datos correctamente actualizada, además de hacer análisis periódicos en busca de malware o spyware.

Las redes sociales también son la plataforma escogida por los ciberdelincuentes para la creación de perfiles falsos y anuncios que enlazan a webs de estafas. Para evitar que nos roben datos, debemos analizar los complementos y las aplicaciones que se instalan. Es una medida básica que debemos añadir a otros procedimientos, como revisar que proceden de fuentes fiables.

Por otro lado, también debemos controlar la información pública que dejamos ver en nuestros perfiles de las redes sociales y configurar los ajustes de privacidad de una forma segura para no ofrecer a desconocidos datos que no queremos que salgan de nuestro círculo más íntimo.

A través de WhatsApp, en felicitaciones navideñas fraudulentas y otras plataformas, los ciberdelincuentes también se encargan de instalar malwares en nuestros dispositivos móviles para el robo de datos de todo tipo. Evitar este tipo de ataques y los riesgos que conllevan se puede lograr descargando únicamente las aplicaciones desde las tiendas oficiales o bien desde fuentes reconocidas como fiables. Por otro lado, es recomendable evitar el almacenamiento de información personal o financiera en nuestros dispositivos móviles, como el teléfono inteligente o la tableta.

Internet sigue ganando usuarios que deciden hacer sus compras navideñas sin acudir a las tiendas físicas, y se calcula que este año más de la mitad de la población española comprará a través de la red. Este tipo de transacciones, nos recuerdan, están siempre afectadas en cierto modo por la ciberdelincuencia.

Precisamente por esto, es fundamental hacer nuestras compras en empresas online con buenas referencias, además de comprobar los plazos de entrega, los seguros, los periodos de garantías y las políticas de devolución de cualquier comercio en Internet antes de llevar a cabo la compra y llevarnos una desilusión en plena Navidad.

FRAN GALLEGO
  • 18.10.16
Coincidiendo con la vuelta al cole conviene recordar la importancia de transmitir a nuestros hijos de que la Seguridad Vial es algo fundamental para tratar de evitar accidentes de circulación o, en caso de que éstos se produzcan, de que las lesiones sean lo menos lesivas posibles. Los accidentes son la primera causa de mortalidad infantil en los países desarrollados: el cinturón no protege a los más pequeños, a quienes no llegan con los pies al suelo.



Muchas veces no pensamos que en los trayectos cortos que realizamos en nuestras ciudades, el riesgo de ser víctima de un accidente de circulación es muy bajo, pero estadísticamente se demuestra lo contrario. Por ello, trataremos de inculcar a nuestros menores y desde un primer momento la necesidad de hacer un uso adecuado del habitáculo de nuestro vehículo, sobre todo cuando nos encontremos circulando.

Uno de los elementos fundamentales en materia de seguridad vial son las sillitas de retención infantil, un elemento que, además, se exige legalmente y que debe estar adaptado a las necesidades de los más pequeños. Representan, sin duda, la mejor protección para los menores, ya que reducen considerablemente el riesgo de lesiones, evitando su impacto contra otros ocupantes o contra elementos del propio vehículo.

Antes de comprar una silla infantil debemos tener claro el uso que le vamos a dar, así como las necesidades de cada niño, según sea su talla, peso o tipo de vehículo en el que va a circular. Sea como fuere, sea cual sea la silla de retención que vayamos a adquirir, es fundamental que esté homologada.

Existen varios tipos de asientos infantiles, en función del peso del bebé o del niño. El peso es, sin duda alguna, más importante que la edad a la hora de elegir una silla, ya que es el peso el que determina la resistencia que debe ofrecer el asiento infantil.

No obstante, la estatura también es importante y los asientos tampoco deben quedarse “cortos” o pequeños. Recordamos que los niños tienen que llevar una sillita en el coche mientras su estatura no sea igual o inferior a 135 centímetros y deben viajar siempre en el asiento de atrás, excepto cuando el vehículo no tenga asientos traseros o todos los asientos traseros estén ya ocupados por sistemas de retención infantil. En este caso, los menores sí podrán viajar delante con una silla homologada. Recordemos que no llevar sistema de retención infantil en España cuando es necesario conlleva la retirada de tres puntos del permiso de conducir y una multa económica de 200 euros.

Antes de instalar una silla infantil en el coche, lea con atención todas las advertencias, instrucciones y recomendaciones de instalación del fabricante, así como los requisitos y observaciones establecidos por el vehículo. Hay que tener en cuenta la ubicación de la silla infantil dentro del coche y, dependiendo del número de ocupantes, considere en qué plaza van a viajar en el vehículo. Por ejemplo, y si es posible, si solo viaja un adulto detrás, es mejor que no se siente en la plaza junto al pequeño, con el fin de evitar riesgo de lesiones por impacto entre los pasajeros.

Viajar en el sentido contrario de la marcha es más seguro porque la fuerza de cualquier impacto se reduce. Por eso, la Dirección General de Tráfico obliga a los niños más vulnerables –hasta el primer año de edad– a viajar en el sentido contrario a la marcha, siempre que la silla lo permita.

En caso de haber registrado un accidente, se recomienda sustituir la sillita, ya que la misma puede haber sufrido algún tipo de daño no detectado a simple vista, en anclaje o arneses, que haga perder su eficacia. Y recuerde que todos los ocupantes del vehículo siempre deben llevar abrochado el cinturón de seguridad.

FRAN GALLEGO
  • 18.8.16
Con la llegada de las esperadas vacaciones hay muchas familias que no siempre viajan con esa deseada relajación y felicidad, ya que siguen teniendo la mente puesta en sus viviendas por esa angustia que les genera la posibilidad de sufrir algún asalto durante su ausencia y si todo estará a la vuelta tal y como lo dejaron.



Preparar nuestras maletas y viajar con nuestros familiares tal vez sea para muchos el momento más esperado y deseado del año, pero nos puede jugar una mala pasada si antes de salir corriendo para no perder el vuelo o el tren, no nos hemos tomado el tiempo necesario para revisar que nuestro hogar se queda seguro.

Para ello, nos cercioraremos de que nuestra puerta y ventanas quedan bien cerradas, asegurándonos de echar correctamente la llave para hacer que la puerta de entrada sea menos vulnerable. Si disponemos de rejas de seguridad, comprobaremos que las mismas quedan bien cerradas.

Así mismo no deberíamos de ir contándole a todo el mundo cuándo y a dónde nos vamos de viaje, ya que entraña un factor importante de riesgo. Al respecto, hay que destacar que las redes sociales se han convertido hoy día en una fuente de información muy útil para los ladrones, por lo que trataremos de no dar información alguna de cuáles son nuestras ideas de viaje y, menos aún, de dar a conocer nuestra fecha de salida o de llegada.

A la hora de cargar el equipaje en nuestro vehículo es mejor hacerlo en el interior de nuestro garaje si se dispone de él, para que de esta forma personas ajenas a nuestro entorno pueda deducir que salimos de nuestro hogar por unos días. También debemos tener especial cuidado con nuestro buzón, tratando de evitar la acumulación de cartas que permitan inferir que la vivienda no está ocupada.

Las nuevas tecnologías suelen ofrecer algunos servicios interesantes, como los programadores automáticos que activan de forma periódica y automática algunas luces de la vivienda para tratar de dar la sensación de que hay personas en su interior.

Las cosas de valor que poseamos, tales como joyas, relojes u ordenadores, deben ser guardados en una caja de seguridad, para dificultar su sustracción, llegado el caso. La visita de algún familiar o allegado a nosotros de vez en cuando a nuestra vivienda, para abrir ventanas, encender luces, es también una garantía de seguridad, al mostrar movimiento en el hogar.

La instalación de alarma brinda una seguridad que, en cualquier caso, no es efectiva al 100 por cien. Por ello debe compaginarse con otras opciones como las descritas anteriormente. Si disponemos de suscripciones a revistas o periódicos, lo mejor es cancelarlas durante nuestra ausencia para evitar que se acumulen en nuestra entrada y, de nuevo, mostrar que en esos momentos la vivienda no se encuentra ocupada.

Así mismo se aconseja realizar un inventario pormenorizado de todas nuestras cosas de valor, anotando en su caso marca y modelo de electrodoméstico, televisión, ordenador o tablet. Puede hacerse, incluso, un reportaje fotográfico a joyas o relojes para que, en caso de sustracción, sea más difícil su posible venta por Internet y facilitar la labor policial para su recuperación.

FRAN GALLEGO
  • 19.7.16
Las grandes empresas suelen destinar una cantidad importante de sus presupuestos a adoptar medidas de seguridad de última generación, tales como escáneres de puertas, softwares de reconocimiento facial o cámaras de seguridad. Sin embargo, la inmensa mayoría de comerciantes minoristas no puede realizar este tipo de inversiones por el elevado coste económico que suponen.



En cualquier caso, no es nada recomendable obviar unas mínimas medidas de seguridad que ayuden a prevenir los robos en establecimientos, lo que repercutirá directamente en el balance económico, al evitar que tengamos que descontar esas pérdidas.

Para evitar robos o hurtos en sus establecimientos, primeramente debe dotar de sistemas de cierre seguro todos los accesos al mismo, incluidos los del almacén, patios, escaleras y ventanas. No obstante, es muy importante que dichos sistemas permitan una fácil evacuación en caso de emergencia.

Antes de cerrar su negocio, asegúrese de que no hay nadie dentro y recuerde conectar siempre los sistemas de alarma. En la medida de lo posible, deje encendida alguna luz de la fachada durante las horas en que el establecimiento permanezca cerrado para, de este modo, disuadir la manipulación de cerraduras y persianas.

Considere el refuerzo de espacios comunes (vestíbulos, escaleras, etc.) o elementos de separación (puertas y tabiques) si el local está situado en contigüidad con otros edificios. Si el tipo de negocio lo permite, es aconsejable instalar un sistema de timbre y control en la apertura de la puerta de acceso, ya se trate de un pasador o de sistemas de activación remota.

Dote igualmente de sistemas de protección mecánicos o electrónicos los artículos expuestos a la venta y mantenga fuera del alcance del público los de más valor. Lleve un registro de los artículos en exposición de la tienda y de los que tenga en el almacén: ello le ayudará a inventariar las pérdidas después de un robo.

A la hora del recuento de caja, hágalo acompañado de otra persona y en un sitio apartado de la vista del público y no espere a hacerlo en último momento. Fije un límite máximo de dinero en la caja registradora y, durante el día, vaya retirando las cantidades de dinero que lo excedan, dejando solo el que necesite para devolver el cambio.

Según las características del comercio, valore la conveniencia de instalar cajas de seguridad con la apertura codificada y retardada en un lugar bien visible al público y con la indicación de que el personal del establecimiento no tiene acceso a ellas.

Desconfíe de servicios técnicos no contratados, ya que, en muchas ocasiones, estas personas se hacen pasar como profesionales cuando, en realidad, son grupos organizados que pretenden con su visita e inspección de su tienda conocer de primera mano todos los entresijos del local para, posteriormente, perpetrar el robo con más rapidez.

Asegúrese de que sus empleados sean de confianza y que estén en alerta y bien informados en procedimientos de prevención del delito. Establezca procedimientos de seguridad como, por ejemplo, cuándo llamar a la Policía, cómo manejar efectivo, cómo utilizar los equipos de seguridad y cuáles son los procedimientos de cierre del establecimiento.

Cuide su seguridad si se encuentra en una situación violenta o agresiva. No corra riesgos: su seguridad personal es lo primero. Por eso, en caso de una situación potencial de peligro, tenga en cuenta estas recomendaciones. Trate de observar signos de alerta en clientes sospechosos como lenguaje hostil, nerviosismo o actitud sospechosa, entre otros.

Conserve la calma, no grite, esto puede alterar al delincuente y hacer que obre de manera descontrolada. Tenga paciencia y tenga un comportamiento lo más normal posible. Tenga preparado un plan de emergencia, utilícelo y comuníquese de inmediato con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

FRAN GALLEGO
  • 11.5.16
Con el aumento de la práctica deportiva, en especial de la disciplina del running, aumenta a la vez el riesgo de ser víctima de un accidente o de un atropello por un vehículo a motor. Por ello, resulta recomendable adoptar una serie de medidas mínimas de seguridad que nos hagan disfrutar de una forma más tranquila de nuestro deporte favorito.



Conviene tener presente que, en España, el 18 por ciento de las víctimas mortales en accidente son peatones. Por kilómetros recorridos, el peatón tiene entre dos y siete veces más riesgo que el conductor de un coche de sufrir un siniestro, siendo especialmente vulnerable en la ciudad, aunque la posibilidad de muerte se duplica o triplica en el caso de que el accidente se produzca en la carretera.

En los tiempos actuales parece que estamos más concienciados con los beneficios que la práctica deportiva nos aporta –no solo sociales sino, más importantes aún, saludables– pero, a la hora de llevar a cabo esta actividad, debemos hacerlo de una forma que realmente nos aporte algún beneficio y no perjudique nuestra salud.

Lo ideal es practicar deporte fuera de las horas de mayor incidencia solar para evitar desvanecimientos. También es fundamental hidratarse bien antes, durante y después de nuestro entrenamiento o actividad deportiva y hacer uso de cremas protectoras, gafas de sol y gorra.

Pese a que el running es una de las actividades que cuenta con más seguidores, muchas ciudades no cuentan en la actualidad con instalaciones adecuadas y seguras donde poder practicarlo y, por ello, cada vez más, es normal ver a gente corriendo en vías y parques públicos o, incluso, en zonas abiertas al tráfico rodado, con el riesgo que ello supone.

De este modo, conviene extremar al máximo la precaución para evitar algún accidente. Así, a la hora de salir a andar o a correr dentro de nuestra ciudad, lo haremos por el acerado, fuera de la calzada y, en caso de que haya condiciones climatológicas adversas que dificulten la visibilidad –como puede ser lluvia intensa, niebla o nieve, o bien porque sea de noche–, debemos vestir prendas claras, con colores llamativos y hacer uso de brazaletes reflectantes que nos hagan más visibles.

No obstante, hay que reconocer que las grandes marcas de ropa deportiva han tomado cartas en el asunto y fabrican ya sus prendas con estas características o comercializan dispositivos muy avanzados tecnológicamente que emiten luz, para minimizar en lo posible el riesgo de atropello.

Si, por el contrario, decidimos salir fuera del casco urbano, recordemos que hay que hacerlo siempre por el margen izquierdo en sentido de nuestra marcha para, de esta forma, ver venir de frente a los vehículos y no ser sorprendidos por éstos en caso de maniobras bruscas.

En caso de que la práctica deportiva se lleve a cabo en solitario, es aconsejable llevar consigo un dispositivo móvil para que, en el caso de sufrir cualquier percance, se pueda solicitar la asistencia de los servicios sanitarios correspondientes o, en su caso, informar a cualquier familiar o dejar constancia por escrito de la ruta que vamos a seguir.

Los tipos de infracción más usuales, teniendo en cuenta los registros que se conocen en ciudades y carreteras, son la irrupción o cruce antirreglamentario de la vía –en más del 60 por ciento de los casos–, que se da fundamentalmente en el grupo de edad de 5 a 14 años; no situarse correctamente en las calzadas o en los arcenes, o marchar de manera antirreglamentaria por ellas, problema común desde los cinco años; y no utilizar el paso para peatones o no respetar la señal del semáforo, comportamiento especialmente grave en el grupo de edad de 65 o más años y en el de 5 a 14.

Con todo, hay que reconocer que existe un elevado porcentaje de accidentes –en torno al 25 por ciento, según los estudios que hemos consultado– en los que no existe ningún tipo de infracción por parte del peatón.

FRAN GALLEGO
  • 6.4.16
En los tiempos actuales, en los que la situación económica no es precisamente boyante para la mayoría de los ciudadanos, es recomendable acudir a fórmulas que nos permitan ahorrar algo de dinero en nuestra vida diaria. Y una fórmula bastante interesante es la conducción eficiente, que procura un ahorro de combustible en nuestros vehículos y, con ello, un respiro para el bolsillo. Pero, además, esta forma de conducir ayuda a disminuir la contaminación ambiental, a la vez que la vida útil del vehículo se verá incrementada.



Con una conducción eficiente conseguimos adaptarnos a las modificaciones introducidas en los motores actuales. Para ello, tan sólo debemos cambiar ciertos hábitos en la conducción que están bastante extendidos y que, sin embargo, nos impiden lograr esos objetivos que, ni más ni menos, se traducen en una reducción considerable de la contaminación ambiental, en el ahorro de unos euros en combustible y, sobre todo, en una mayor seguridad en la carretera.

Con la idea de optimizar la conducción, a la hora del arranque, se gira la llave de contacto e, inmediatamente, la regulación del motor ajusta las condiciones necesarias para un arranque efectivo. En un automóvil moderno se realizan de forma automática todos los preparativos necesarios para el arranque del coche.

Una vez activado el motor, se procederá a iniciar la marcha de la siguiente forma: en los coches propulsados por gasolina, se ha de iniciar la marcha inmediatamente después de arrancar el motor. En los coches diesel conviene esperar unos segundos, una vez que se ha arrancado el motor ,antes de comenzar la marcha.

Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de conseguir esa conducción eficiente es saber el momento adecuado para proceder al cambio de la marcha. Según las revoluciones, sería en los motores de gasolina entre las 2.000 y 2.500 revoluciones por minuto (rpm); en los diesel, entre las 1.500 y las 2.000 rpm y, también, según la velocidad: segunda marcha a los dos segundos o a los seis metros; tercera, a partir de unos 30 km/h; cuarta marcha, a partir de unos 40 km/h y quinta, a partir de unos 50 km/h.

Se usará la primera marcha sólo para lo que resulta imprescindible: el inicio de la marcha. Cuanto más larga sea la marcha con la que se circula, siempre por encima de un número mínimo de revoluciones del motor, menor será el consumo de carburante. A su vez, a mayor cilindrada, mayor impacto en el consumo tendrá circular en una marcha más larga de la adecuada.

Aplicando todo lo anteriormente expuesto, se efectuará un menor número de cambios de marcha. Se ha comprobado que circulando lo más posible en las marchas más largas se obtiene un ahorro comparativo del orden del 20 por ciento en el número de cambios realizados, lo que significa un ahorro en el uso del embrague, de los frenos, de la caja de cambios y del motor.

En los procesos de deceleración, es conveniente reducir de marcha lo más tarde posible. Siempre que se pueda, se utilizará el proceso de deceleración definido por los siguientes pasos: levantar el pie del acelerador, dejar el coche rodar por su propia inercia con la marcha engranada, posicionar el pie sobre el pedal de freno y efectuar las pequeñas correcciones necesarias para acomodar la velocidad.

Ahora bien, si las condiciones de circulación de la vía lo requieren, se reducirá a una marcha inferior a partir de que el motor baje de las 2.000 rpm. Esta será siempre la marcha más larga en la que se pueda circular. A través de la anticipación, junto con una adecuada distancia de seguridad, es posible reconocer las características del tráfico y sus potenciales situaciones, con lo que se tendrá más tiempo de reacción ante posibles imprevistos derivados del entorno considerado.

Así, una distancia de seguridad correcta permite advertir a tiempo las situaciones peligrosas y adoptar oportunamente medidas para esquivar situaciones inminentes. Lograr y mantener un adecuado campo visual cuando se circula es de gran importancia a la hora de realizar una conducción basada en la anticipación.

Se debe mantener una posición adecuada, tanto de los espejos retrovisores como de los asientos del coche, siendo recomendable, por tanto, no obstaculizar la visión con elementos como esterillas o cristales que impidan la visión de los vehículos que circulan detrás del coche que los lleva.

Aplicando todo ello obtenemos un cambio de actitud en la conducción, creando un estilo menos agresivo, basado en la anticipación y en la previsión, que repercuta en un menor grado de estrés para el conductor y en una reducción del número de accidentes.

Se mantendrá la velocidad de circulación lo más uniforme posible: la mejor forma de conseguirlo será respetando una adecuada distancia de seguridad, realizando la conducción con suficiente anticipación y previsión y usando de forma correcta el pedal del acelerador, es decir, manteniéndolo estable en una determinada posición.

En caravana se debe evitar además estar constantemente acelerando para volver a detenerse a continuación. Si se circula con fluidez, sin realizar continuas aceleraciones y frenadas, se evitarán desgastes innecesarios del coche y se ahorrará carburante.

Al conducir con las ventanillas bajadas se está modificando el coeficiente aerodinámico del vehículo, provocando una mayor oposición al movimiento del vehículo y, por lo tanto, será mayor el esfuerzo del motor. El aire acondicionado o el climatizador es uno de los equipos accesorios con mayor incidencia en el consumo global de carburante, por lo que se recomienda climatizar el habitáculo entre 23 y 24 grados, evitando temperaturas inferiores.

FRAN GALLEGO
  • 8.3.16
En este mes son muchas las ciudades que celebran la Semana Santa, teniendo un mayor impacto, como ya es bien sabido, en Andalucía, con especial trascendencia en Sevilla o Málaga, capitales que registran un espectacular aumento del turismo, lo que representa una gran fuente de ingresos para los empresarios de la restauración y de la hostelería. Sin embargo, estas fechas también representan una verdadera oportunidad para los delincuentes, que aprovechan las circunstancias para cometer sus actos delictivos.



Llegada la Semana Santa se suelen producir grandes aglomeraciones de personas en lugares de paso de las cofradías, aumentándose considerablemente el riesgo de ser víctimas de algún delito o de sufrir cualquier percance. Por ello, hoy vamos a compartir una serie de recomendaciones para tratar de minimizar estos riesgos.

Aunque en todas las ciudades se suelen establecer planes de seguridad específicos para estas fechas y, por ende, la presencia policial es mayor, no debemos bajar la guardia, ya que existen personas especializadas en aprovechar esos momentos de concentración de ciudadanos para cometer sus fechorías, a través de robos o hurtos de joyas, relojes o carteras, entre otras pertenencias.

Los delitos se pueden cometer de forma individual o bien por grupos perfectamente organizados y estructurados, que se dedican profesionalmente a ello, utilizando incluso a menores de edad en muchas ocasiones para jugar al despiste.

Para contrarrestar la eficacia de los amigos de lo ajeno debemos estar en todo momento en alerta, no perdiendo de vista aquellos objetos personales de valor, como puedan ser dispositivos móviles o tablets, en especial cuando nos encontramos tranquilamente tomando algo en una terraza, momento en el que, por regla general, nos relajamos demasiado y soltamos todo lo que llevamos encima en lo alto de la mesa o en una silla, muchas veces al alcance de cualquiera.

Así mismo, en caso de llevar mochila, se recomienda colgarla por nuestro pecho, ya que en caso de portarla a nuestras espaldas, no controlamos visualmente los bolsillos y facilitamos el acceso a su interior a personas ajenas.

De igual forma, debemos llevar nuestra cartera o monedero en los bolsillos delanteros para estar en todo momento controlados por nuestras manos. En el caso de llevar colgado un bolso, éste debe estar orientado hacia la parte delantera de nuestro cuerpo y cuando nos encontremos paseando, debemos llevarlo lo más alejado posible de la calzada, situándolo en el extremo opuesto, para evitar el hurto por el procedimiento del tirón, en el que el ladrón se vale de algún vehículo a motor para favorecer su huída.

Así mismo, hay que evitar acercarse demasiado a personas desconocidas o que no nos brinden confianza suficiente, todo ello para evitar posibles engaños o estafas que, en ocasiones, llegan precedidos del ofrecimiento de unos servicios o condiciones especiales que aprovechan para proceder al robo o al hurto de joyas mediante el procedimiento del tirón o aprovechando algún descuido.

Para evitar ser elegidos como víctima, debemos llevar nuestras cadenas o pulseras de valor cubiertas por prendas de vestir, ya que si las dejamos a la vista de cualquier persona, podemos estar llamando la atención de gente poco recomendable.

Del mismo modo, debemos tener especial cuidado con nuestros hijos pequeños, para que no se pierdan. Por ello, es recomendable pasear con ellos cogidos siempre de la mano y no perderlos de vista bajo ningún concepto. A su vez, es buena idea enseñarles para que, en caso de pérdida, sepan reaccionar y se dirijan a cualquier agente de la autoridad o persona de referencia –un comercio cercano, por ejemplo– y ponga en su conocimiento lo ocurrido. Con todo, si son muy pequeños, la primera recomendación con nuestros hijos es enseñarles su nombre y apellidos, su dirección y el teléfono de contacto de sus progenitores.

FRAN GALLEGO
  • 3.2.16
Cada día se producen muchos accidentes de tráfico de pronóstico leve o en los que sólo se registran daños materiales. Y en estos casos también hay que saber reaccionar, de ahí que una de las cuestiones que debemos aprender es a confeccionar correctamente el parte de accidentes europeo para, posteriormente, depurar la responsabilidad correspondiente.



El parte de accidentes de daños materiales es un un documento autocopiativo que, una vez confeccionado, debe presentarse en la compañía de seguros en un plazo máximo de siete días. Se trata de un documento que es común en todos los países de la Unión Europea, con la salvedad de los distintos idiomas en los que puede encontrarse.

Para superar la barrera del idioma a la hora de cumplimentar un parte en otro país es recomendable llevar varios juegos en español para que podamos cotejar cada apartado del documento en otro idioma con su número correspondiente. De esta manera no tendremos dificultades a la hora de rellenarlo.

El parte de accidente cuenta con varias partes. En los cinco primeros apartados se recogen los datos generales sobre el siniestro. En el campo 1 es necesario apuntar la fecha y la hora del accidente. En el campo 2 se debe indicar la localización, entendida como el país, y el lugar exacto donde ha tenido lugar el siniestro.

Conviene indicar la ubicación exacta, señalando la carretera o calle, para que quede más detallado. En el punto 3 es necesario apuntar si ha habido víctimas, incluso en el caso de que éstas sean leves. Para ello hay que rellenar la casilla del “no” o del “sí”, según corresponda.

En el apartado de los daños materiales, el cuarto de la declaración amistosa, el accidentado debe indicar si se han causado daños a otros vehículos no involucrados directamente en el accidente, así como si objetos ajenos al mismo han sufrido deterioros, tales como señales, farolas, bancos o papeleras. Las respuestas son cerradas y sólo admiten la afirmación o la negación, por lo que no será preciso ofrecer más detalles.

En el caso de que las partes no se pongan de acuerdo y sea difícil esclarecer la responsabilidad en un accidente de tráfico, siempre es positivo contar con la declaración de testigos que hayan presenciado el suceso. Por ello, en el apartado 5 del documento hay que indicar los datos de contacto de todos aquellos que lo hayan presenciado, anotando nombre, dirección y teléfono. Así se les podrá localizar cuando sea necesario. Aunque en un primer momento pueda parecer que todo está muy claro, siempre se recomienda recoger los datos de los presentes por si en el transcurso de las acciones, las cosas cambian.

El segundo campo sería el destinado a identificar los vehículos implicados, aportando datos tales como marca, modelo, matrícula, nombre del conductor o daños sufridos en los vehículos, entre otros datos. Tras el encabezado, creado por los datos generales, el parte se disgrega en 3 columnas, una para cada vehículo implicado en el accidente y otra para las circunstancias del mismo.

En la parte izquierda de la hoja aparece un recuadro azul, dentro del cual hay que incluir los datos del vehículo A, mientras que los del vehículo B deberán indicarse en la columna de la derecha, marcada en color amarillo. En ambos casos, los datos que se deben cumplimentar son los mismos.

Para rellenar este apartado, hay que consignar los datos del tomador del seguro, por lo que es muy útil tener cerca la póliza. Es necesario completar el nombre, apellidos, domicilio, código postal y país, además del teléfono o dirección de correo electrónico, aunque es recomendable poner ambos datos si se dispone de ellos, para así facilitar la comunicación.

Hay que tener cuidado a la hora de rellenar estos campos, porque un error puede dificultar la localización de la póliza y demorar el pago del siniestro. No obstante, este campo se rellena a partir del permiso de conducir, ya que la información relevante la componen los datos personales de la persona que conducía el vehículo en el momento del siniestro y los recogidos en el propio carnet. Los últimos apartados de las columnas laterales sirven para describir los daños que se aprecien tanto en el vehículo A como en el B, junto con las observaciones que se quieran añadir sobre el siniestro.

El tercer apartado sería para indicar la maniobra que estaba realizándose en el momento del accidente. La columna central de la declaración amistosa de accidente es el lugar donde se indican las circunstancias en las que se ha producido el suceso. En ese sentido, se trata de una parte importante del documento, vital para asignar responsabilidades.

Conviene rellenar todas las casillas que se crean necesarias y, en el croquis, se debe representar gráficamente el golpe, explicando lo mejor posible. Se realiza a mano alzada: no hace falta ser un buen dibujante para ello, ya que basta con indicar de la mejor forma posible cómo se ha producido el siniestro.

El último apartado es el destinado a estampar las firmas de ambos conductores, lo que no significa que se esté de acuerdo con la forma en que se produjo el accidente. Así mismo, en la parte reversa, hay un apartado por si se desea aclarar de mejor forma algo que se haya quedado atrás. Una vez confeccionado al completo, se separan las hojas autocopiativas y cada conductor implicado hace uso de una de ellas para entregarla posteriormente en su compañía de seguros.

FRAN GALLEGO
  • 5.1.16
El juego es una actividad que favorece el normal desarrollo de un niño. En ocasiones, los más pequeños se relacionan con otros de su grupo de iguales, haciéndolo de forma lúdica. Por ello, es recomendable tener en cuenta algunas pautas a la hora de elegir el juguete que mejor se adapte a sus necesidades. Y es preferible que sea educativo, idóneo para su edad y, sobre todo, seguro. Si el juguete elegido reúne todas esas características, podemos tener claro que va a contribuir al desarrollo de sus habilidades psicomotrices, emocionales, mentales y sociales.



Muchas son las ocasionas en las que un niño nos ha pedido un juguete que ha visto anunciado en la televisión o publicitado en algún catálogo. Y es algo que no debemos hacer sin haber comprobado antes su idoneidad, dado que tenemos que tener en cuenta la edad y madurez del niño y elegir el juguete adecuado a sus preferencias y necesidades.

La venta de juguetes se promueve fundamentalmente a través de la publicidad y podemos decir que, generalmente, ésta tiene una finalidad más persuasiva que informativa. Es conveniente que comentemos los anuncios con nuestros hijos para educarlos como consumidores críticos y reflexivos. Y, sobre todo, antes de comprar, es aconsejable comprobar en alguna tienda cómo son los juguetes que les interesan, porque a veces no cumplen las expectativas creadas por la publicidad.

Todo juguete que se pone en el mercado debe cumplir unos requisitos que protejan al consumidor contra riesgos para la salud. Por ello, deben reunir, como mínimo, unas determinadas propiedades físicas, químicas y mecánicas, en las que se prestan atención a cuestiones relacionadas con su inflamabilidad, sus conexiones eléctricas, su posible naturaleza radiactiva e, incluso, sus condiciones higiénicas.

La seguridad en el juego es un elemento esencial que siempre hay que tener en mente. En este sentido, hay que destacar que el grupo de niños menores de 3 años es el que más riesgo tiene de lesionarse con los juguetes.

Si adquiere regalos para ellos, asegúrese de que todos los juguetes y sus piezas sean más grandes que la boca del niño para evitar que pueda ingerirlas accidentalmente. Evite comprar juguetes pequeños diseñados para los niños de mayor edad, los cuales podrían caber en la boca de su niño: eso disminuirá el riesgo de asfixia. Eluda igualmente comprar juguetes que generen ruidos intensos o estridentes para ayudar a proteger el sentido del oído del menor y, en todos los casos, solicite una prueba del juguete en el propio establecimiento donde lo vaya a adquirir.

Seleccione un baúl de juguetes cuidadosamente: busque uno con bordes lisos y acabados, que no sean tóxicos. Si tiene una tapa, asegúrese de que sea sólida y que tenga soportes con seguros y bisagras. Deberá poder permanecer abierto en cualquier posición y las bisagras no deberán pinchar la piel de su hijo. El baúl también deberá tener orificios de ventilación para evitar que su niño se sofoque si quedara atrapado adentro. El mejor baúl, sin duda, es una caja o una cesta sin tapa.

Los juguetes tienen que llevar siempre de forma visible, legible y en castellano la siguiente información: nombre, razón social y/o la marca del juguete, domicilio del fabricante o de su representante autorizado en la UE o del importador, la marca CE y las advertencias y las indicaciones de uso y manejo, si el uso del juguete así lo requiere.

Los juguetes están considerados como bienes de naturaleza duradera y, por tanto, el consumidor tiene derecho a que le entreguen un documento de garantía, que se extiende por un plazo de dos años. En el caso de que el juguete que hemos comprado sea defectuoso o inseguro, será necesario reclamar, usando primeramente la vía de la mediación y, si no da sus frutos, presentaremos una hoja de reclamaciones, tal y como vimos en al artículo anterior.

Regale juguetes suficientes y variados, que desarrollen funciones diferentes y que sirvan para estimular la imaginación y la creatividad o cualquier aspecto de la personalidad del menor, sin hacer distinciones en cuanto a sexo. Y, por favor, no adquiera regalos que fomenten comportamientos agresivos, xenófobos, sexistas o intolerantes.

FRAN GALLEGO
  • 2.12.15
La llegada de las fiestas navideñas lleva aparejada un aumento considerable de las ventas y, con ello, de la posibilidad de sufrir algún problema a la hora de realizar cualquier tipo de compra. Por ello, es recomendable conocer los pasos que se deben seguir para formalizar una reclamación o la documentación necesaria para rellenar una queja, denuncia o reclamación para, posteriormente, remitirla al órgano correspondiente.



Muchas son las ocasiones en las que hemos tenido algún problema durante la visita a algún establecimiento público como un bar, un restaurante o una tienda de electrodomésticos y no hemos sabido afrontar ese conflicto por desconocimiento de lo que debemos hacer y cómo debemos actuar.

En Andalucía disponemos de un sistema que regula las conocidas hojas de reclamaciones, que existen en formato papel y, también, electrónico. Dicha norma dispone que cualquier establecimiento abierto al público debe contar con un libro de hojas de reclamaciones a disposición del consumidor que lo solicite; a su vez, dicho libro debe estar anunciado en un cartel bien visible.

Las hojas de reclamaciones deberán facilitarse aunque la parte reclamada no haya llegado a realizar entrega de bienes ni prestación de servicios alguna, es decir, no hace falta llegar a realizar una compra en el establecimiento en cuestión o consumir algo en el bar o restaurante para poder solicitar estas hojas, ya que por el mero hecho de acceder al interior del establecimiento como clientes ya estamos facultados para solicitar y rellenar las mismas, siempre y cuando hubiéramos tenido algún problema.

La entrega de las hojas de reclamaciones es obligatoria y debe ser inmediata y gratuita, suministrándose en el mismo lugar en el que se solicite, o bien, en el lugar identificado como de información o atención a la clientela. De este modo, no se remitirá a la persona reclamante a otras dependencias o a oficinas centrales distantes del lugar en que se han producido los hechos.

La parte reclamada deberá facilitar todos aquellos datos de la empresa tales como dirección o razón social, CIF, NIF o nombre de su titular, entre otros. La persona que desee reclamar podrá solicitar el auxilio de agentes de la autoridad con competencia en materia de consumo o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes, a fin de que hagan constar la negativa de las personas titulares de la actividad a facilitar o recepcionar las hojas de quejas y reclamaciones o la inexistencia de éstas. En ese caso, los agentes se personarán en el lugar y procederán a levantar un acta de denuncia por estos hechos.

Una vez se hayan facilitado las hojas, se habrán de rellenar de forma clara, cumplimentando todos los campos que se nos pidan, prestando especial atención al espacio reservado para exponer el motivo de la queja o reclamación, donde debemos de especificar claramente los motivos de nuestra queja, realizando un breve resumen de lo sucedido.

Rellenada la hoja, debe ser firmada por ambas partes, es decir, por el consumidor y por el reclamado. El soporte papel estará integrado por un juego unitario de impresos autocalcables por triplicado, de distintos colores cada uno, de modo que una vez confeccionado, nos quedaremos con una copia como justificante de nuestra queja o reclamación, dejando otra para el reclamado y una tercera para la Administración competente.

No obstante, también podemos optar por la vía telemática para presentar nuestra queja, para lo que si se dispone de certificado digital, el proceso es enteramente telemático. En caso contrario, deberíamos imprimir la reclamación rellenada y presentarla en los registros existentes en todas las dependencias de la Junta de Andalucía.

En aquellos casos en los que una persona consumidora o usuaria haya obtenido la hoja de quejas y reclamaciones a través de la página web de la Consejería competente en materia de consumo, se personará en el establecimiento o centro portando los tres ejemplares ya cumplimentados en todos los campos, destinados a la parte reclamante. Por su lado, la destinataria de la queja o reclamación cumplimentará los campos a ellas destinados en los tres ejemplares y devolverá a la persona interesada los dos ejemplares correspondientes.

El establecimiento reclamado dispone de diez días hábiles para responder a nuestra solicitud. Transcurrido ese período sin respuesta alguna o en el caso de que dicha respuesta no nos satisfaga, hay que acudir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) o a las delegaciones provinciales de la Consejería competente en materia de consumo, para poner en su conocimiento todo lo sucedido.

Del mismo modo, puede suceder que en dicho período de los diez días hábiles, la respuesta dada nos convenza, dando así por finalizada dicha tramitación. Presentado el expediente en la OMIC, este organismo le dará el trámite oportuno para tratar de solucionar la cuestión planteada.

FRAN GALLEGO

  • 4.11.15
En caso de caída desde una motocicleta, ciclomotor o bicicleta, nuestra primera línea de defensa es el casco de protección, que funciona tanto como elemento de seguridad activa –impidiendo que el aire penetre en nuestros ojos y nos dificulte la visión– como elemento de seguridad pasiva –pues, en caso de caída, protege nuestra cabeza–.



Los cascos salvan vidas al evitar o amortiguar golpes y heridas en la cabeza, devastadoras y discapacitantes en muchos casos. Los motociclistas que no usan casco tienen mucho más riesgo de muerte o de sufrir lesiones permanentes tras sufrir un accidente.

Normalmente, el uso del casco se generaliza en carretera, pero su utilización en ciudad sigue siendo una asignatura pendiente para algunos motoristas. Dos de cada tres accidentes de moto se producen en ciudad, por lo que es importante utilizar el casco también en el entorno urbano.

Por otro lado, un alto porcentaje de las muertes en accidente de moto se produce a consecuencia de lesiones cerebrales por no haber utilizado el casco. Si utilizamos este dispositivo de seguridad, reducimos considerablemente nuestras posibilidades de morir en un accidente de moto así como la gravedad de las lesiones que, en su caso, pudiéramos sufrir.

El uso del casco en la moto es obligatorio y es una cuestión de sentido común, a la vez que nos ayuda, entre otras cosas, a mantenernos a salvo de insectos, gravilla suelta y cualquier elemento con el que podamos golpearnos la cara mientras circulamos. También nos ayuda a mantener los ojos abiertos por mucha velocidad que tengamos, a evitar que la lluvia nos perjudique tanto a la vista como en el momento de respirar y además, nos permite protegernos medianamente bien del sol.

Cuando el vehículo se ve envuelto en un choque, el conductor suele sufrir una caída. Si su cabeza golpea contra un objeto o contra el suelo, se puede producir una lesión por contacto o impacto directo. Pero, además, el movimiento que el cuerpo, cabeza incluida, lleva durante la marcha sobre la moto o bicicleta, se detiene bruscamente, mientras el cerebro continua moviéndose dentro del cráneo en la dirección del movimiento corporal, chocando contra la pared interna del cráneo y siendo impulsado en la dirección opuesta. Este tipo de impacto interno puede provocar desde una lesión cerebral pequeña hasta una lesión tan grande que provoque la muerte.

La elección de un casco y su adecuada utilización puede ser vital. Lo importante es que sea seguro, que se adapte a nuestra cabeza y que esté bien fijado porque, si no, ni el mejor de los cascos nos protegerá. En muchos de los accidentes graves de motoristas, el casco sale despedido porque la talla o la sujeción no son las adecuadas. Hay que adquirir solo cascos homologados, que garantizan unas condiciones mínimas de seguridad. En ese sentido, el casco integral, de una sola pieza, protege toda la cabeza y la cara, y es el más recomendado por sus prestaciones en seguridad.

Durante la vida útil de nuestro casco tenemos la obligación de cuidarlo bien, porque si está en perfecto estado de revista, nuestra cabeza estará más segura. Además, un buen mantenimiento le dará unos meses extra de vida útil.

No obstante, como la mayoría de productos manufacturados, los cascos de moto tienen una vida útil y tendremos que sustituirlos cuando lleguen a su final. Si bien no hay una regla fija, porque su durabilidad depende del material con el que está fabricado, así como de factores externos como el uso que se le ha dado, el trato que ha recibido o el grado de exposición a los elementos climatológicos que ha sufrido.

No debemos pasar por alto que los materiales con los que está fabricado un casco van perdiendo sus propiedades con el paso de los años: los polímeros se debilitan, las correas se estiran, las almohadillas se deforman, las juntas de plástico se vidrian, los mecanismos se estropean, las resinas se secan... perdiendo de este modo su eficacia.

Junto al casco tenemos otros elementos de seguridad igual de importantes como son el mono y los guantes que, aunque den mucho calor, nos ayudan a evitar abrasiones gravísimas. Incluso existen modelos con airbag que ayudan a que nuestras cervicales y la columna en general estén más protegidas en caso de caída.

FRAN GALLEGO

  • 2.10.15
Para garantizar la seguridad de los ciudadanos y favorecer la densidad del tráfico rodado en las ciudades, está proliferando la construcción de glorietas o rotondas, que contribuyen a reducir el número de accidentes, ya que los vehículos, al acceder a ellas, tienen que reducir la velocidad de manera sensible.



Las rotondas sustituyen a los semáforos, dando lugar a una vía libre sin necesidad de tener que esperar a que una luz verde nos lo indique, reduciendo con ello considerablemente el tiempo de espera y produciendo menos retenciones. Supone, por tanto, una alternativa eficaz para cruces más conflictivos.

Cada vez son más las construcciones de glorietas –popularmente conocidas como rotondas– en los accesos e intersecciones más conflictivas de cada municipio, sustituyéndose con ello los grupos semafóricos, con la idea de mejorar la seguridad de los vehículos gracias a una mayor fluidez del tráfico.

Pese a todos estos beneficios, hoy día hay conductores que desconocen cómo se circula por las rotondas, poniendo en grave riesgo su seguridad y la de los demás usuarios de la vía: conductores, acompañantes o peatones. Por tal motivo, en la columna de hoy trataré de aclarar todas aquellas dudas que nos provocan algo de miedo a la hora de circular por ellas.

En primer lugar debemos de tener en cuenta que el sentido de circulación en una glorieta es siempre el contrario a las agujas del reloj. Al igual que en una intersección normal rige el principio de prioridad a la derecha, en una glorieta sin señalizar tienen preferencia de paso los vehículos que se encuentren circulando por el anillo interior circular, frente a los que pretendan acceder a la rotonda.

En una glorieta señalizada, los conductores se atendrán a la misma, como la señalización de encauzamiento de carriles. En la actualidad, en la mayoría de los casos existen señales verticales y horizontales de ceda el paso para quienes van a acceder a las rotondas, reforzándose con ello la prioridad de los vehículos que ya circulan por su interior.

A la hora de la circulación por los carriles interiores y antes de acceder a la rotonda, debemos elegir el carril de circulación que más nos convenga o consideremos que mejor se ajusta a nuestro lugar de destino. Si vamos a tomar la última salida o bien el carril exterior está colapsado por vehículos que van a escoger la siguiente salida, se podría circular por los carriles interiores, permitiéndose de esta forma la incorporación de los vehículos que quieran acceder a ella.



Para incorporarse a la glorieta, aunque es obligatorio indicar el cambio de dirección a la derecha –sobre todo si nuestra salida es la próxima– no se recomienda su uso para evitar confusiones a los demás conductores. Por otro lado, si circulamos por el carril interior, no debemos llevar el intermitente izquierdo activo para indicar que continuamos girando: el intermitente se utiliza sólo para indicar un cambio de carril.

Debemos hacer uso del indicador derecho para anunciar la salida de la rotonda. Y debemos hacerlo con la antelación suficiente, pero no antes de haber sobrepasado el eje longitudinal de la anterior salida. Como norma genera,l no se podrá salir directamente desde un carril interior, salvo que la glorieta esté perfectamente señalizada y encauzada con marcas viales.

Recuerde que si el carril exterior está libre, la norma nos obliga a utilizarlo. Así mismo, si no ha podido situarse a tiempo en el carril derecho, no se detenga en mitad de la glorieta esperando a que le dejen salir: continúe su marcha por el carril interior, dando una vuelta más si es preciso, para situarse en el carril exterior con tiempo suficiente, ya que no tiene prioridad de paso.

FRAN GALLEGO

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